miércoles, 31 de octubre de 2012

Describiendo a... (XXXV)

Título: Danza de Dragones (Canción de Hielo y Fuego V). (En el idioma original, A Dance with Dragons).

Autor: George R. R. Martin.

Sinopsis: [...] En el este, Daenerys Targaryen, el último eslabón de la casa Targaryen, gobierna con sus tres dragones como la reina de una ciudad construida sobre polvo y muerte. Pero Daenerys tiene miles de enemigos, [...] un joven emprende su propio camino hacia la reina [...]... Tyrion Lannister también se dirige hacia Daenerys mientras escapa de Poniente, donde le han puesto precio a su cabeza [...]. Mientras tanto, al norte se halla el colosal Muro de Hielo. Allí, Jon Nieve enfrentará el más grande de los retos: sus más acérrimos enemigos no solo forman parte de la guardia que dirige, sino que se extienden más allá de la tenebrosa tierra de las criaturas de hielo. [...] (Extracto de la solapa de la contraportada de mi ejemplar).

martes, 30 de octubre de 2012

Bitácora de unas vacaciones anheladas

¡Hola, hola! Sí, que debería estar sacando otra cosa... Otras cosas, a decir verdad (Bell rueda los ojos, ella solita se entiende). Pero vamos, hoy hace una semana que terminaron mis ansiadas, buscadas, rebuscadas y condenadísimas vacaciones laborales, ¡cuatro días sin trabajar! (Aquí Bell sonríe como boba mientras los lectores fingen que no se dan cuenta de nada). Y aunque al principio parecía que también para eso tendría mala suerte (cosas del &/%$# jefe que tiene Bell), pues me largué feliz y contenta.

Así las cosas, merecen un recuento de los acontecimientos, ¡faltaba más! En esta ocasión, sí pude dar algunos detalles por Twitter en tiempo real, pero acá podrán leer la "versión expandida". Espero que lo disfruten, aunque llegue con una semana de retraso, y acomódense porque va para largo.

Bitácora del 19 al 23 de octubre de 2012.
Evento: Excursión al Distrito Federal.
Estatus de la excursión: terminada.
Participantes en los acontecimientos: Su servidora, la hermana y la madre de ésta (frecuentemente apodadas La Bruja y La Doña).

Viernes, 8 AM aproximadamente: Despertaba. Sí, mi madre es una tirana (en ocasiones como esta) y me gritó para que recogiera los dormitorios, y luego nos pusimos a lavar la ropa.

Viernes, 12:30 PM aproximadamente: terminamos de lavar y tender la ropa. Y entre una cosa y otra, leí parte de Danza (Danza de Dragones). ¡Tres capítulos! Considerando lo que llevaba leyendo ese tabique, era un gran avance para mí.

Viernes, 3 PM aproximadamente: Acabando de hacer las maletas, guardando cosas de último minuto, como a Stark (mi laptop nueva), que iba bien acomodada en Targaryen (la bolsa-maletín que compré para ella). Aunque antes logré hallar en internet un enlace para descargar todo el disco Bueninvento de Julieta Venegas (desde cuándo quería oírlo y nomás no se me hacía).

Viernes, 4:30 PM aproximadamente: Haciendo de comer. Me sorprendí al preguntarme cuándo fue la última vez que cociné... y no me acordé, pues de lunes a viernes como en el trabajo y los sábados y domingos no se cocina en mi casa (más cuando mis padres se van de parranda). Preparé sopa de coditos y carne empanizada.

Viernes, 8 PM aproximadamente: Me pinté las uñas. Sí, incluso para eso nunca tenía tiempo, o cuando podía, era el día anterior a lavar ropa y así no tenía chiste. Mientras me aplicaba capas de base, color, craquelado y transparente, seguía leyendo Danza.

Viernes, 10 PM aproximadamente: Saliendo de mi casa. Sentía raro al pensar que no dormiría en mi cama por unos días. Y en que por fin, ¡por fin!, estaba viajando después de un montón de tiempo. Por Twitter (conectándome en mi cel) acababa de bautizar al teclado numérico que uso para ciertos sígnos en Word: Nieve. Sí, mi pobre teclado es un "bastardo", jajajaja...

Viernes, 11:30 PM aproximadamente: Después de encontrarnos con mi hermana, nos trepamos al camión. Tomé medicamento contra el mareo (Bell hace una mueca) y seguí leyendo Danza. Cabe destacar que la Bruja protestó, lo que no comprendo, si la que cargaba con la "Biblia" (como ella llamó a mi ejemplar de Danza) era yo.

Sábado, 7:45 AM aproximadamente: Bajamos del autobús en la calle República de Bolivia y de allí, unas dos cuadras hasta el hotel Azores, en República de Brasil. Pero al llegar no tenían cuarto disponible, así que encargamos las maletas, nos dimos una manita de gato, mi madre bien lanzada preguntó cómo ir a La Villa y nos arrastró a la calle. Por cierto, medio dormir en un camión es espantoso. No sé cómo hay gente que puede hacerlo, ¡que pase el tip!

Sábado, 7:55 AM aproximadamente: Me subí a un microbús capitalino por primera vez en mi caótica vida, ¿pueden creerlo? Quizá para muchos no sea la gran cosa, pero para mí sí, es de esos pequeños detalles que hacen un viaje más entretenido. Esos autobuses urbanos le hacen honor al nombre, tienen como la mitad de espacio de los de mi ciudad, jajajaja...

Sábado; 8:55 AM aproximadamente: Escuchamos media misa en la Basílica de Guadalupe (otra vez, es mi destino no escuchar una misa completa, ¿verdad?) y a la salida, por fin pude acercarme al reloj astronómico que hay por allí. Juro que no sabía que existía hasta ese momento. Incluso me tomé fotos allí, aunque la Doña no me dejó leer a gusto la información (ya saben, Bell leyendo es feliz).

Sábado, 9 AM aproximadamente: Desayunando. Sándwiches de ensalada de atún y refresco. Y fue desayuno porque no habíamos comido nada, lo juro. Mi hermana no pudo acabarse su parte, me sorprende. Yo sí acabé, aunque bueno, tenía ganas de un café, para acabar de despertar...

Sábado, 10 AM aproximadamente: Yendo a la parada de la micro para regresar al hotel, mientras reviso Twitter y sigo ultimando detalles porque... ¡posiblemente conocería a Nea! (Si alguien no sabe quién es Nea, ¿en qué planeta viven? Visiten Divagaciones de una Poulain y se quitan las dudas de encima).

Sábado, 10:30 AM aproximadamente: En micro de nuevo, pero esta vez nos tocó llena. Mi hermana y yo nos acordamos de nuestros días de escuela, porque hacía un montón de tiempo que no abordábamos un camión tan lleno... Curioso, nos divertimos, aunque luego no hallamos asiento sino hasta el final de la micro.

Sábado, 11 AM aproximadamente: Bajamos cerca de la calle República de Argentina. ¡Dioses, el suplicio! Para mí, que quería llegar al hotel a ver si ya tenían cuarto, pero no tuve suerte: mi madre y mi hermana se pusieron a comprar chácharas que la segunda vendería en Aguas, y yo me sentía más aburrida que una ostra en la costa (Bell rueda los ojos por semejante comparación).

Sábado, entre 11:40 AM y 12:30 PM: Esperando cuarto. Diantres, estaba tan aburrida y cansada que me estaba durmiendo. Ni siquiera tenía Danza a la mano para distraerme (estaba guardado en Targaryen y la dejé encargada al ir a La Villa). No lo hice porque me conecté a internet con mi cel y por cotorrear un rato con mi madre y mi hermana.

Sábado, entre 1:20 y 2:30 PM: Fui con mi hermana al Zócalo, donde había Feria del Libro (Bell sonríe como boba). Conocí a Nea (Bell se emociona cual niña pequeña) y aunque ella tuvo que irse pronto, yo seguí dando una vuelta, compré libros (¿cuándo no?) e incluso le compré algo a mi hermana (digo, aprovechando la ocasión que su cumpleaños fue en agosto y no le di nada).

Sábado, 4:50 PM aproximadamente: Descansé, organicé mis compras (Carrie, la trilogía de El dador y Zombis Rubias), le platicamos a mi madre todo lo que vimos, nos dimos un baño... ¡Eh, y la convencimos de ir a dar otra vuelta! Eso por describirles unos helados servidos en su fruta (lo explico más adelante) y unas bolsas de Mafalda grandes y padres.

Sábado, 7 PM aproximadamente: Ya en el Zócalo, tuvimos que formarnos para comprar los famosos helados, su servidora uno de manzana, ¡en una manzana! Y mi madre quiso de piña... Adivinaron: estaba servido en media piña, pero cortada a lo largo, no a lo ancho (como cuando te sirven una bebida). No sé cómo, pero se lo acabaron entre ella y mi hermana. Yo feliz de la vida con la manzanita rellena de helado, jajajaja... Y hallamos las bolsas de Mafalda, me compré una donde la famosa niñita anti-sopa lee el periódico y mi madre, una donde se pregunta cómo se pegará una curita en el ánimo (o algo así). Y mi hermana consiguió una bolsita tipo monedero donde Mafalda, a regañadientes, se come la sopa, jajajaja...

Sábado, 8:20 PM aproximadamente: Usando a Stark (esta vez sí me conecté al internet del hotel a la primera), queriendo pasar fotos pero mi madre se equivocó de cable USB y no pude. Renegué un montón, más por no poder compartir las dos fotos que me tomé con Nea, pruebas de nuestro breve encuentro (Bell rueda los ojos).

Sábado, 8:35 PM aproximadamente: Me puse a leer fics. Sí, me llegó aviso de la actualización de uno de Cris Snape (aquí Bell hace publicidad descarada) que hacía un montón que estaba esperando, pero me apuraban. ¡Sí, la Bruja y la Doña querían usar a MI Stark! Malvadas...

Domingo, entre 8:35 y 9 AM: Mi madre gritando que nos levantemos, ¿pueden creerlo? Después de dormir (finalmente) en una cama y estar tan a gusto... Eso no es de Dios, no, señor, quería seguir durmiendo, pero también comprendí que si estaba de vacaciones en otra ciudad, debía aprovechar. Ni modo... Lo chistoso fue que mi hermana se despertara gritando cosas contra su marido, porque según ella, soñó que la hacía enojar. Si por eso soy como soy, con esos parientes... (Bell rueda los ojos).

Domingo, 10:20 AM aproximadamente: Ordenando uno de esos desayunos en "paquete" en el restaurante del hotel. El mío era con hot cakes, tocino y jamón (?); jugo de naranja, chocolate calientito... (aquí Bell causa que varias personas babeen). Y claro, platicando un montón sobre lo que haremos en el día.

Domingo, entre 11:30 AM y 12 PM: Entramos a Bellas Artes. ¡Al mismísmo Palacio de Bellas Artes, demonios! (Bell sonríe como boba). No pudimos entrar a una sala de concierto ni nada de eso, pero vamos, ¡era Bellas Artes! Mi madre compró plumas en la tienda de regalos; mi hermana, un espejo de bolsillo y yo, una agenda preciosa, de pastas blancas y letras doradas, con fotos de detalles de Bellas Artes intercaladas en las páginas y lo mejor de la dichosa agenda es que no tiene fechas "fijas", ¡podré usarla más de un año sin problemas!

Domingo, 12:45 PM aproximadamente: Fuera de Bellas Artes, pasamos por la cerrada Alameda y el Hemiciclo a Juárez, que están en mantenimiento, viendo gente pasar en bicicletas y demás. Vamos rumbo al templo de San Hipólito (aunque en ese momento no me sabía el nombre) y vemos a lo lejos el Monumento a la Revolución.

Domingo, 1 PM aproximadamente: Llegamos al mentado templo, pero mi madre y mi hermana se quedaron con ganas de entrar, ¡estaba llenísimo! Para quien no sepa (como yo en ese momento), allí se honra a San Judas Tadeo y como en próximas fechas iba a ser su fiesta, la gente no dejaba de acudir. Mi madre y mi hermana se compraron figurillas del nombrado santo, y rezamos un rato antes de irnos. Y sí, otra vez solamente oí media misa. Soy mala católica, mala católica (Bell inclina la cabeza con vergüenza).

Domingo, 2 PM aproximadamente: Comiendo en un puesto cercano a la cerrada Alameda. la Bruja quiso un pambazo, pero ni se lo acabó (terminé comiéndome yo lo que dejó ella). Y lo que son las cosas, la Doña pidió pambazos para llevar... ¡hasta acá, a Aguas! Ya ven, la gente antojada... Y parándonos de allí, en un puesto cercano compré un puerquito de barro pintado a mano en tonos de rojo y rosa, hasta me dará pena romperlo cuando se llene (Bell hace una mueca).

Domingo, entre 2:10 y 2:30 PM: regresando por Juárez, aprovechando para entrar a la Librería Porrúa para comprar unas playeras geniales (una para mí y otra para mi hermana... oigan, creo que le regalé de más a la escuincla) y la tarjeta Amigo Porrúa, con la que me dan descuentos en mis compras (Bell salta de gusto). Y luego mi madre pasó a comprarse unos zapatos mientras yo me lancé a la Gandhi a comprar mi tarjeta de Página 1 (que me da puntos cada que compro, puntos que luego puedo gastar... ¿a que soy una biblio-friki-lo-que-sea? Déjenme ser...), aunque también allí hallé un libro que no creí ver en muchísimo tiempo (Laila Winter y el Corazón de las Sombras, la última parte de la saga, ¿no es genial?).

Domingo, entre 6 y 7 PM: Nos pasamos el resto de la tarde-noche en el hotel, descansando porque ¡dioses!, caminamos un montón. Avanzo con la lectura de Danza. Mi madre va por algo de comer-cenar (unos hot-dogs, si no mal recuerdo) y mientras uso a Stark para revisar correos y cosas así, mi madre se pone a ver el final de una telenovela... que termino viendo también, para qué finjo demencia. No estoy ciega, sorda ni nada de eso. Aunque ahora recuerdo que leía manga y trataba de acordarme qué quería escribir, pero claro, no avancé nada en mis fics, nada de nada.

Domingo, 8 PM aproximadamente: Mientras seguimos viendo TV, arreglamos maletas y demás. Que al día siguiente no queremos andar batallando.

Lunes, 0 AM aproximadamente: Mi hermana y yo nos pusimos a leer (ella un libro que mi madre recién había terminado y yo, más de Danza), por lo que nos acostamos tarde. Oigan, una no anda de vacaciones todos los días, y para lo emocionante que se estaba poniendo Danza... (Bell se muerde el labio al acordarse).

Lunes, entre 9:15 y 9:30 AM: Despertando, cambiándose y todo ese rollo. Había cosas que todavía no guardábamos y había que ordenarlo todo. Por cierto, que no me di cuenta en qué momento salió mi madre por el desayuno, que resultó ser pan dulce, tamales y atole de arroz. Por cierto, terminé tomándome el atole de mi hermana porque ella llenó con su tamal, ¿qué cosas, no?

Lunes, 11: 35 AM aproximadamente: Sigo leyendo Danza (aunque no lo crean) y mi hermana anda trenzando el pelo de la Doña, a la que le da un ataque de risa bastante raro. Terminé riéndome al oírla, pero nunca supe qué le causó tanta gracia.

Lunes, 12:30 PM aproximadamente: Hago mi última compra en el DF, una bolsa negra, gris y marrón para llevar a la oficina. Vamos, que casi no tengo bolsas y mi madre no dejaba de quejarse por tomar prestadas las suyas (Bell hace una mueca). Había mucho de dónde escoger, pero ese modelito me gustó, combina con casi todo.

Lunes, entre 1 y 2:30 PM: Vamos a donde se toma el autobús de vuelta, comemos algo, me tomo pastilla contra el mareo, sigo con Danza... Al menos no me aburrí, ¿eh?

Lunes, entre 3:20 y 3:30 PM: El autobús arranca finalmente y quien me leyera en Twitter, sabrá que andaba maldiciendo por algo de Danza, el cual todavía seguía leyendo.

Lunes, 7:20 aproximadamente: Había dormido un buen rato (o bueno, medio dormido), pero no pude volver a hacerlo porque nos pusieron Hombres de Negro 3 (o al menos creo que esa era la película), así que cuando la película se acabó, seguí con Danza, aunque casi no tuviera luz.

Lunes, 9 PM aproximadamente: La Doña finalmente se dignó a prestarme su lamparita de lectura y acabé Danza, aunque quedé en shock (Bell, hasta la fecha, sigue sin creerse ciertos detalles). Comenté por Twitter que había leído lo nuevo de HikaruWinter (autora de fics que recién encontré) y bueno... ¡Acabé Danza, maldición! Asimilar semejante final (la seudo-reseña sale mañana) no me dejaba volver a dormir, aunque lo intenté, pero eso se fue al diablo cuando pusieron en el autobús Soy Leyenda (con doblaje español, para acabarla).

Lunes, entre 10:30 y 11 PM: Llegamos a Aguas, nos bajamos del autobús, cargamos maletas y todo ese rollo, antes de irnos a casa.

Martes, 0 AM aproximadamente: Tenía encendida a Stark porque no tenía nada de sueño. Me puse a escribir la seudo-reseña de Danza, a releer los fics que sigo y actualizaron en mi ausencia... Cosas así.

Martes, 11 AM aproximadamente: Creo (no puedo asegurarlo) que desperté. Finalmente, un día de mis vacaciones que no me levantaban temprano. Pero despertando y debo buscar medicamento por todas partes (Bell sabe su cuento).

Martes, 12 PM aproximadamente: Revisando lo programado en el blog (la seudo-reseña y una entrada para mis otros desafíos lectores). Ah, y apoderándome del cable USB de la cámara de la Doña, para por fin mostrar al mundo que conocí a Nea.

Martes, 2 PM aproximadamente: Voy al banco. Sí, aprovecho para resolver cierto asunto que antes no podía por culpa de tener empleo (Bell sabe que eso suena raro, ignórenla si quieren).

Martes, 4:30 PM aproximadamente: Como los medicamentos apenas me hacían efecto, me fui a recostar cargando a Stark, para continuar con cierto procedimiento del banco, que por cierto, estuve a punto de mandar al diablo. Y empecé mi siguiente lectura, Oscuros. La trampa del amor.

Martes, 6:45 PM aproximadamente: Ya me sentía mejor, así que me puse a terminar una entrada del blog que salió ese mismo día (en honor al cumpleaños de Luna, ¿la recuerdan?), modifiqué la fecha de publicación de la seudo-reseña de Danza, me peleé con Word para editar un capi de un fic (fue LAV25, si no mal recuerdo, a publicarse el Halloween).

Martes, 7 PM aproximadamente: Renombrando las fotos del viaje, para subir unas pocas a Facebook... y restringidas, que de por sí no me gusta verme en fotos... (Bell se va a esconder a un rincón).

Martes, de 8 PM en adelante: Me puse a flojear vilmente. Logré publicar la entrada del blog en honor a Luna. Y me fui a dormir temprano.

Les advertí que iba para largo, ¿no? A diferencia de la bitácora del año pasado, esta vez son más días a describir y estoy casi segura que olvido algo, pero en fin, el punto es que finalmente tomé vacaciones en el trabajo, regresé con pilas para hacer varias cosillas que tenía pendientes y bueno...

Cuídense mucho y nos leemos en una bitácora para el siguiente año (espero).

lunes, 29 de octubre de 2012

Personalidad Literaria V: Tiñéndose el cabello.

Nombre: Grif el Joven.

Libro de origen: Danza de Dragones (Canción de Hielo y Fuego V). (En el idioma original, A Dance with Dragons).

Descripción: [...] Era esbelto y bien formado, algo largirucho y con una espesa mata de pelo azul oscuro. El enano le calculó quince o dieciséis años. [...] Un chico de ojos de un tono peculiar de azul, que se la vive en las Ciudades Libres, siendo educado con más esmero que los más recientes reyes de Poniente por la sencilla razón de que es mucho más de lo que aparenta a simple vista.
Ya, ya, me imagino que esperabais un queso —Tyrion se volvió hacia Grif el Joven y le dedicó su sonrisa más arrebatadora El pelo azul te quedará bien en Tyrosh, pero en Poniente, los niños te tirarán pedradas y las niñas se reirán de ti.
Mi madre era una dama de Tyrosh respondió el muchacho, algo sorprendido —y me tiño el pelo en su recuerdo.

martes, 23 de octubre de 2012

La OSECI presenta... De cumpleaños a cumpleaños (Atrasadísimo Final)


~En la entrada anterior~

La fiesta de Bell estaba casi lista, pero surgió la duda, por parte de Doño Dann, de dónde estaba la del cumpleaños. La respuesta que consiguió el dueño del Palacio fue que engañaron a la Fundadora de la OSECI a irse unos días a su ciudad, porque entre otras cosas, debía reponer parte de su reserva especial de chocolates.

Así las cosas y con un curioso “pique” entre Fic y Orlando, ¿cómo creen que salió la fiesta?

Vamos a averiguarlo.

~Octubre, en la cocina de la residencia de la OSECI~

Bell miraba a su alrededor con terrible fastidio, intentando concentrarse en lo que horneaba aquel día, pero simplemente no podía. Vio de nuevo su pierna derecha, unos objetos apoyados en la pared más cercana y siguió resoplando, brincando (literalmente) de un lado a otro.

En unas sillas, sentadas ante una mesita redonda de color blanco, May y Sole fingían jugar una partida de cartas, aunque en realidad estaban atentas a cualquier movimiento repentino de la Líder, lo mismo que vigilaban que nadie se colara a esa habitación en ese momento. Tragaban en seco cuando la oían farfullar entre dientes, pero se calmaban al no escuchar nada más.

A todo esto, ¿por qué Bell estaba de tan mal humor y era cuidadosamente vigilada por la Alcaldesa y su auto–proclamada “Hija Adoptiva”? ¿Acaso no había tenido una memorable fiesta de cumpleaños ese año?

Si tan solo supieran…

~26 de junio, en la estación de transportes de Agua Imaginaria~

El pintoresco pueblo de Agua Imaginaria contaba con una pista de aterrizaje para avionetas, un estacionamiento suficientemente grande como para albergar cinco autobuses a la vez y además, un andén al cual llegaba un tren a esos parajes. La Estación de Transportes Enero 11 (1) era bastante completa, aunque cada vez era menos común que la gente usara el tren.

—Anunciamos la llegada del tren de las cuatro.

La frase salida del altavoz alertó a Fic que debía ir al andén, cosa que no le llevó ni dos minutos. Al detenerse los vagones color azul oscuro, los que venían a bordo descendieron con gran alboroto, pero el joven de ojos verdes de inmediato miró a dos figuras que venían una junto a la otra. Arqueando una ceja, se acercó a ambas, presintiendo que las cosas se iban a poner todavía más extrañas de lo que acostumbraban ser en aquel lugar.

~En la sala principal de la residencia de la OSECI~

—¡A ver, silencio! No oigo ni mis pensamientos.

May vociferó aquello un par de veces para poder contestar la llamada entrante a su celular, de color verde y plateado. Había reconocido el número y se preguntó si algo iba mal.

—¿Qué pasa, Fic? —preguntó la Alcaldesa casi de inmediato.

La gente a su alrededor, poco a poco, dejó lo que hacía para fijarse en la Encargada de los Chocos, que fruncía el ceño y torcía la boca a cada cosa que escuchaba.

—No hay problema, un sitio más en la mesa no nos hará daño. ¿El lugar para…? —May comenzó a reír con nerviosismo, mirando una a una al resto de las SECI’s —¡Pero claro que lo conseguimos, Fic! ¿Cómo crees que olvidaríamos algo así? Anda, no hables mientras conduces, ¡hasta luego! —la Alcaldesa miró un largo instante su celular, para luego girarse y encontrarse con todo el mundo mirándola —Eh… Bell trae a una amiga… Y quiere saber si encontramos dónde guardar sus chocos fuera del alcance de Joke.

—¿Una amiga? ¿La de su ciudad? —quiso saber Writer.

—Sí, esa misma. Rubí, se llama…

—Etto… ¿Ya no voy a poderme los chocos de Bell–sempai?

—Es la idea, Joke, ¿pero dónde los guardamos?

—¡Yo me encargo! —se ofreció Luna, ansiosa por dejar la habitación.

—Bien, entonces a trabajar, que no tardan en llegar.

Por regresar cada quien a sus asuntos a toda carrera, nadie se fijó en que la alfombra de la sala quedaba levantada en cierto punto.

Como esperando que algún despistado metiera el pie allí y tropezara.

~En las calles de Agua Imaginaria~

—¿Qué, algún famoso vino y no me enteré?

Bell observaba con cierta curiosidad los adornos que estaban colocados por todas partes, sin comprender realmente qué estaba sucediendo.

Iban en el pequeño auto color azul oscuro de Fic, quien dirigió una elocuente mirada a su otra pasajera por el retrovisor.

—No, cariño, es otra cosa —se decidió a contestar Fic, encogiendo los hombros.

—¿En serio? ¿Qué es? No me digas que Mery y Carmen organizaron otro evento de esos…

—Amiga mía, ¿estás o te haces?

Rubí, la mejor amiga de Bell en su ciudad natal, la miró arqueando una ceja. La adoraba, era evidente, pero en ocasiones podía desesperarla esa… personalidad suya.

—No tengo idea de qué hablas —soltó Bell, encogiéndose de hombros.

Los otros dos se miraron con cierta incredulidad antes de rodar los ojos. Al segundo siguiente, parpadearon con cierto miedo.

Debía ser verdad eso de que mientras más convives con alguien, más imitarás sus gestos.

~En la sala principal de la residencia de la OSECI~

—¿Y esto? No veo nada…

Bell abrió la puerta principal de la residencia con sus llaves, hallándose con un lugar en penumbras debido a las cortinas corridas. A paso lento, se fue adentrando hasta llegar a la sala principal, donde miró a ambos lados con una mueca de inmenso disgusto en la cara.

—¡Son inicios del verano, por Merlín y toda su magia! ¿A quién diantres se le ocurrió…?

—¡Sorpresa!

Bell se sobresaltó, dio un traspié y…

Mientras las cortinas se abrían para dejar ver al montón de gente que había gritado y sonreía con ganas, deseosos de presentar sus felicitaciones, Fic y Rubí se habían precipitado a detener a todos, moviendo las manos de un lado a otro.

—¡Cuidado, la van a aplastar! —gritaba Fic.

—¿Qué ustedes nunca revisan todo dos veces? —se quejó Rubí.

Los demás no comprendieron hasta que oyeron a alguien vociferar.

—¿Quién rayos está encima de mí?

—Lo siento —soltó la voz de Luna.

La Messias, con la túnica revuelta y el pelo cubriéndole los ojos, había caído de sentón cuando alguien (sospechaba que Joke o Carmen, que habían estado atrás de ella segundos antes) la empujó al felicitar a la Líder. Lo malo es que aterrizó encima de la susodicha Líder, quien por la impresión, había tropezado con una parte levantada de la alfombra.

Basta con decir que no pudo levantarse sin hacer muecas de dolor.

—Chicas, las quiero, pero la próxima vez, ¿no podrían dejar de caerme encima?

Bell miró de mal humor a Luna, quien colorada de vergüenza, no sabía dónde meterse.

—Bueno, bueno, ¡a la mesa! —invitó May, tratando de romper la tensión.

Todo el mundo obedeció, siendo Bell la última, ya que sentía que la rodilla derecha no dejaba de punzarle. Cuando finalmente quiso pararse, por poco y se vuelve a caer, de no ser porque Orlando la sostuvo a tiempo.

—Gracias, cariño —dijo la Fundadora, sonriendo con desgano —Fic, ¿me ayudas?

El nombrado, ni tardo ni perezoso, acudió a su llamado, lanzándole una mirada de advertencia a Orlando, quien simplemente sonrió y se encogió de hombros.

—Tú quieres morir, ¿cierto? —soltó alguien a espaldas de Orlando, que al voltearse, descubrió a la amiga de Bell, Rubí, con una ceja arqueada —Si aceptas un consejo…

—No, gracias.

—Igual te lo daré, aunque seas un mocoso maleducado —indicó la joven mujer de cabello rojizo, viéndolo con fastidio —No deberías meterte con Fic. En primera, Bell no te lo perdonará si se entera. Y en segunda… No, con esa tienes. La segunda espero que nunca la sepas.

Y Rubí se fue al comedor, dejando al antiguo Amante algo desconcertado.

~En la cocina~

Pad iba desesperadamente de un lugar a otro, mirando por todas partes

—¿Dónde está el pastel? —la oyeron preguntar con desesperación Mery y Writer cuando entraron por la comida.

—¿Cómo que no está el pastel? —se escandalizó la Sacerdotisa Escribana.

—¡Pues eso mismo! Lo dejé aquí —la Ahijada de la Alcaldesa señaló parte de la barra de la cocina, junto a la estufa, antes de seguir dando vueltas por todas partes —y ya no está.

La Diosa Menor de las Artes Escénicas frunció el ceño, para luego chasquear los dedos al mismo tiempo que Writer lanzaba un gemido de angustia.

—¡Joke! —soltaron ambas.

Y seguidas por Pad, salieron a toda carrera en búsqueda de la Invitada Especial.

~En el comedor~

A Bell la habían sentado en la cabecera de la mesa, sin dejar que se sirviera nada ella misma, aunque no hubiera podido, porque Joke no tardó en revisarle la rodilla y declarar que no debía caminar ni nada que se le pareciera, antes de salir hacia donde guardaban el material de curación de la residencia, a conseguir vendas y…

—¡No, por favor! ¡Otra vez muletas no! —oyeron que se quejaba la Líder.

Aunque andaba sonriente, Bell no estaba teniendo su mejor cumpleaños, al menos por el asunto de la caída. Luna procuraba no acercarse demasiado a ella, todavía lamentándose de haber echado todo a perder, sin importarle que Bell dijera que no tenía culpa de nada.

—¿Dónde está Joke? —inquirió Mery tras un largo rato, llegando al lugar con Pad y Writer.

—Buscando cosas para la rodilla de Bell, ¿por?

Ante lo dicho por May, las tres recién aparecidas se miraron y a la vez, se esfumaron por donde habían venido, para desconcierto de todos.

—Eh, May, esto está delicioso —declaró Carmen, sentada entre sus apuestos amigos, como siempre —¿Ya es hora del pastel, no?

—Ah, sí —la Alcaldesa movió la cabeza arriba y abajo, antes de parar de golpe.

Mery y Writer eran las encargadas de llevar el pastel a la mesa. Pero si ellas y Pad andaban tras su gemelosa, quería decir…

—¡Yo la mato! —dejó escapar la Encargada de los Chocos, antes de salir como vendaval.

—¿Soy yo o algo malo pasó? —dejó escapar Nea, que hasta el momento había estado charlando con Frikiloka y Luu, abrazando a Dann por un lado mientras por el otro a él lo rodeaban los brazos de su ‘posa.

Nadie le contestó.

~En la sala de baile~

—A ver qué hace Ficticio para arreglar esto…

Orlando contemplaba la redonda charola en sus manos con una sonrisita. Según él, echar a perder la fiesta de su ex–amante era la ocasión perfecta para hacerse el héroe y reconquistarla.

No es que lo de él y Bell hubiera sido muy serio, pero a Orlando de verdad le había llegado a gustar la compañía de la Líder, y quería recuperarla. Sin embargo, sus intentos de acercamiento se vinieron abajo el día que Fictus Rodrigus Ficticio decidió, de buenas a primeras, mudarse a Agua Imaginaria. A todo esto, ¿cómo había dado con el pueblo ese insignificante…?

Orlando no pudo terminar su pensamiento. El pastel se desvaneció de entre sus manos.

~En el comedor~

—¡Bell, bonita, aquí tienes!

Que alguien le dedicara un piropo a la Fundadora de la OSECI era un poco raro, pero tratándose de Fic, no tanto, menos cuando entraba al comedor con un apetitoso pastel de chocolate decorado con un rayo amarillo sobre glaseado blanco. Parecería algo simple, pero Bell estaba encantada y tras soplar la única vela que tenía, pidiendo un deseo, por fin pareció feliz.

Pese a ello, no paró de quejarse por su rodilla en toda la velada, ni siquiera cuando aplaudió a rabiar al sencillo espectáculo que los chicos de Doño Dann (entre ellos un indignadísimo Orlando) le presentaron.

Aunque para ser una fiesta preparada por las SECI’s, no hubo incendios, ni cosas rotas, ni nada que se le pareciera y eso era algo.

~En el presente, en el comedor~

Sí, Bell tuvo un buen cumpleaños, pero lo de la rodilla, por alguna razón, no se le había curado del todo. Joke hacía cuanto podía por aliviarla, pero hasta la fecha, debía usar un bastón para caminar de un lado para otro, lo cual le recordaba a cierto doctor de cierta serie televisiva que ella y el dueño del Palacio adoraban.

—Muy bien, ¿ya está en la mesa? —quiso saber Bell de repente, sobresaltando a May y a Sole, que se habían tomado en serio su partida de cartas.

—Sí, ya, por supuesto —indicó la seudo–madre de Dann, antes de salir corriendo.

May iba a seguirla, cuando Bell le preguntó.

—¿Se puede saber por qué me están evitando todas?

—¿Evitando? ¡Qué va! —la Alcaldesa rechazó la posibilidad con un gesto de mano antes de huir… digo, salir de allí.

Bell meneó la cabeza.

—Como si no las conociera… —masculló, antes de fruncir el ceño —¡Eh! ¿Quién me ayudará a llevar todo a la mesa?

Fic entró en ese momento, sonriendo, para tomar lo que Bell le indicaba y volver a irse.

~En el comedor~

Ese día, quien ocupaba la cabecera de la mesa era Luna, mirando a su alrededor con nerviosismo, como si temiera que fuera a caerle algo encima.

—Tranquila, mujer, todo está bien —le comentó Writer.

—Me da mala espina, en serio —susurró la Messias.

—Pastel, pastel, pastel… —canturreó Fic por lo bajo, depositando una charola ante Luna —Pide un deseo, anda.

La aludida miró el postre y sonrió, asintiendo con ganas y soplando.

Que Bell le cocinara personalmente un pastel de cumpleaños con el escudo de su amado Barça no tenía precio.

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(1) El nombre de la estación es en honor a la fecha de la primera entrada de la OSECI en el blog de su servidora, en enero de 2011.

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Bueno… Debía esto desde hace mucho, así que aquí lo tienen. Es en conmemoración al cumpleaños de Luna, aunque en España a estas horas ya es día veinticuatro, pero en fin… Tenía otra idea de cómo acabar con mi propio especial, pero entre mi rodilla, inventarios y demás asuntos, simplemente la inspiración se me fue y no pude acabar como hubiera querido. Solo espero que sepan perdonarme por semejante final y que puedan (y quieran) desearme suerte para la siguiente OSECIaventura.

Cuídense mucho y nos leemos a la próxima.