jueves, 26 de diciembre de 2013

Describiendo a... (e-XV)

Portada de mi epub, ya saben.
Y me gusta, será por la Llave (?)
Título: Incarceron (en el idioma original, igual).

Autor: Catherine Fisher.

Formato: Digital.

Sinopsis: Incarceron es muy distinta de las demás cárceles: sus presos no solo viven en celdas, sino también en bosques metálicos, ciudades arrasadas y parajes sin fin. La cárcel lleva siglos sellada y únicamente un hombre, según cuenta la leyenda, ha conseguido escapar. Finn, un preso de diecisiete años, está decidido a huir, aunque la mayoría de los reclusos ni siquiera creen que el Exterior exista. Pero lo que ellos no saben es que Finn se ha apoderado de una especie de llave de cristal y, a través de ella, puede comunicarse con Claudia, quien asegura vivir en el Exterior y que su padre es el Guardián de Incarceron. Sin embargo, ninguno de los dos es consciente de que la cárcel esconde mucho más de lo que ven sus ojos. [...] (Extracto de la introducción).

martes, 24 de diciembre de 2013

La OSECI presenta... Hacia Belén va un fugitivo (II)

~En la entrada anterior…~

El cumpleaños de Bell no terminó con saldo blanco, pues por un accidente vial, la Líder está en coma. Nea, en su propio cumpleaños, fue a verla, y el novio de Bell le entregó lo que habría sido una felicitación en la fiesta de este año. Así, frustrada y medio enfadada porque han pasado meses sin que pesquen al causante del accidente, Nea decide que es el momento de acudir a la policía y no solamente a pedir informes.

¿Cómo creen que irá este asunto? Vamos a averiguarlo.

~En la comisaría de Agua Imaginaria…~

Aunque llevaba ya un tiempo viviendo en el pueblo, Nea jamás había entrado a la comisaría. Era un edificio bastante simple, de dos plantas, que por fuera habría pasado por una casa más de la plaza de no ser por el enorme letrero sobre la puerta principal, cuya caligrafía era recta y color azul. Respirando hondo, la de mechones verdes entró.

La habitación que vio era cuadrada, no muy grande, con bancos junto a las paredes laterales donde algunas personas esperaban turno para hablar con la persona tras el mostrador, que luciendo un uniforme azul de policía, en ese momento escuchaba con aparente interés lo que un hombre decía sobre un robo a su… ¿invernadero?

—Señor, por última vez, si tenemos noticias del caso, iremos a su casa a decírselas —indicó la persona tras el mostrador, una joven de cabello oscuro y lentes que contenía a duras penas una mueca de fastidio. Despachó al hombre que renegaba por las pérdidas en su propiedad y volteó la cabeza hacia la derecha, gritando —¡Siguiente!

Una muchacha que cargaba con una bolsa estampada con una popular gatita que vestía ropas negras se acercó y describió rápidamente algo sobre alborotos cerca de su casa a altas horas de la noche. Resignada a que tendría que esperar, Nea miró por todas partes dónde se asignaban los turnos o algo, viendo al poco rato un aparato rojo de donde salían papelitos con números. Tomó uno, vio que le tocaba el trece (tragó saliva) y fue a sentarse a un banco.

Estar allí esperando se le hacía horrible, como si no hubiera sido suficiente el pasarse meses sin que se supiera algún progreso de la investigación. Quizá, en una gran ciudad, no se armaría tanto escándalo por un accidente de auto, pero aquello era Agua Imaginaria, el lugar no era grande y prácticamente se podía conocer a todo el mundo en un mes, sino es que menos. Así que no le cabía en la cabeza que todo aquello siguiera tan poco claro…

—¡Eh, siguiente! ¿Quién sacó el trece?

Nea dio un respingo, Ese era su número. Se puso de pie, acomodando discretamente la daga que cargaba al cinto, cubierta por su abrigo verde musgo, y se acercó al mostrador.

—Hola, ¿qué te hace estar aquí, atendiendo a la gente? —fue lo que dijo ante el mostrador.

—Bueno, a la encargada se le ocurrió darse de baja por maternidad precisamente ahora —la policía se encogió de hombros, dando a entender, aunque no hiciera falta, la ironía de la frase —¿En qué puedo servirte, Nea?

—Quiero informes sobre la investigación del accidente de la calle Reliquias.

Cuando la del mostrador arqueó una ceja, Nea supo que no tenía ni idea de qué le hablaba.

—Fue hace casi seis meses. La calle Reliquias es la que toma casi todo el mundo desde Enero 11 hasta la plaza.

—¡Ah, ya, la del bache! —la del mostrador asintió repetidas veces, buscando entre sus papeles —Perdón, todavía no me aprendo los nombres de las calles, debo salir más seguido. De esa me acuerdo porque la cerraron un buen rato mientras estaban las obras de remodelación.

“Cosa que debió hacer May antes de ese día”, pensó Nea para sus adentros.

A unas calles de allí, en la Alcaldía, la Encargada de los Chocos estornudó sonoramente, al tiempo que sentía un intenso escalofrío.

Pero estábamos en la comisaría. La policía por fin dio con una carpeta, la cual abrió para ver el contenido. Arrugó la frente.

—Oye, ¿hace cuánto dijimos que fue eso? —quiso saber.

—Hace casi seis meses, ¿por qué?

—Aquí dice que el último informe del caso se redactó en agosto.

—¿Eso qué significa?

La policía, por toda respuesta, cerró la carpeta de golpe, se la colocó bajo el brazo y salió de detrás del mostrador, mostrando que como parte del uniforme, no llevaba pantalón, sino una falda combinada con… ¿Esos eran unos tenis azules con flores?

—Que alguien aquí está haciendo un mal trabajo —soltó, haciéndole una seña a un uniformado que iba pasando para que se encargara del mostrador —Pero no te preocupes, me dejo de llamar Hope Valentine (1) si no descubro qué sucede.

Algo le dijo a Nea que Hope, con leer el informe, estaba más que indignada y con justa razón, habiendo quedado Bell como quedó.

~En las afueras de Agua Imaginaria…~

Casi nadie se molestaba en visitar la parte externa del pueblo, donde estaban los escasos campos que algunos habitantes usaban para sembrar lo que, a fin de cuentas, terminaba siendo la mayor parte de la comida que se consumía allí. Por eso no era de extrañar que nadie hubiera notado que una choza bastante desmejorada y vacía desde hacía años, últimamente mostrara signos de albergar a alguien.

—¿Qué hago, qué hago, qué hago…?

La persona allí daba un montón de vueltas. Rara vez dormía, por lo cual las ojeras bajo sus ojos eran entendibles; además, la ropa la llevaba arrugada, como si se hubiera acostado con ella no una, sino varias veces. Se revolvía tanto el pelo en sus paseos que este permanecía desordenado aunque no pasara la mano por él. Finalmente, consultó la hora y vio que se le hacía tarde. Asomó la cabeza por una ventana que daba a la parte trasera y después de comprobar algo, salió del lugar, cerrando la puerta con llave, para luego acomodarse sobre la cabeza la capucha de una chamarra oscura y dirigirse al pueblo.

Si no fuera por su trabajo y su conciencia, se habría largado desde hacía mucho, cuando supo las consecuencias de aquel incidente.

–––

(1) Con “Hope Valentine”, se hace alusión al seudónimo que, normalmente, usa Vale Hope (compañera de su servidora en Cueva del Escritor) en casi todas las redes sociales.

~Continuará…~

Bueno, pues siguiente entrega ante ustedes, y si se lo preguntan, ha salido más corta que en otras ocasiones por la temática y porque así no pierdo el hilo fácilmente de lo que sigue, que si nada me lo impide, saldrá en una semana. Este año quiero hacerle honor al extraño tema del especial (sí, eso de “Nea–Navidad–AñoNuevo–Reyes”). Además, que sean partes breves ayuda a terminar a tiempo cada una, ¿no les parece? Que todavía me acuerdo lo que fue escribir el primero de estos especiales (Incauto Cuento de Navidad, Nea adoró ser Scrooge) y me da escalofríos (pero a Bell a veces le encanta complicarse la vida solita, ya la conocen…).

Por lo tanto, ¿qué va a hacer la jefa de la policía para descubrir lo que ocurre? ¿Nea deberá usar su persuasivo Arsenal en algún incauto que no coopere? ¿Alguien en la comisaría está encubriendo algo? ¿Y quién es la persona que vive a las afueras? (Esta última es la obviedad en turno, ¿no creen?). Todas esas respuestas y quizá más preguntas todavía vendrán en la siguiente parte, ¡no se la pierdan!

P.D. Si alguno de los “personajes” en la presente OSECIaventura está en contra de su aparición, favor de notificarlo para que su servidora no vuelva a utilizarlo en un futuro (mira con cuidado a Hope mientras se aleja con sumo cuidado).

miércoles, 18 de diciembre de 2013

La OSECI presenta... Me la haces, me la pagas (III) porque Hacia Belén va un fugitivo (I)

~En la entrada anterior…~

Los preparativos para la fiesta de Bell siguieron su curso, y durante los mismos, se recordó la fiesta de Dann, un acontecimiento como pocos, con artista invitada y de nuevo un Doño borracho porque May le devolvió lo que le hizo en su propio cumpleaños. Parecía guerra campal, o eso pensaba Fic, novio de la Líder de la OSECI, quien vigilaba que la banda de locas… Eh, las Sacerdotisas, no hicieran más desastres. Por cierto, Bell no estaba en el pueblo, ¿por qué? ¿Y qué encontró llegando?

Vamos a averiguarlo.

~18 de diciembre, en la habitación 33 del Dispensario…~

Agua Imaginaria no era lo suficientemente grande como para tener un hospital propiamente dicho. A duras penas la OSECI patrocinó la construcción y mantenimiento del Dispensario, el cual era atendido por Joke y una chica que pese a estudiar Medicina, no dejaba de citar a los dioses griegos (detalle por el cual era mejor no hacer preguntas).

Ahora mismo, Bell se la pasa… Eh… “Descansando” muchísimo, por lo visto muy bien no le fue en su cumpleaños. Y todo por un accidente que las demás SECI’s investigaban hasta el cansancio (apoyadas por sus numerosos amigos, claro está).

Normalmente, en esas fechas las SECI’s se ocupaban del evento que entre ellas, daba inicio a las fiestas del mes: el cumpleaños de Nea Poulain. Sin embargo, andaban tan, pero tan alicaídas desde lo de junio, que a ninguna se le había ocurrido nada más que una sencilla comida. Además, ¿para qué molestarse? Casi siempre era Bell la que decidía a dónde iba a parar el dinero recaudado, así como era ella quien compraba los regalos de Navidad para todas.

—¿No parece reaccionar, verdad?

La pregunta, hecha precisamente por Nea, sobresaltó a Joke, que era la encargada de revisar a Bell constantemente.

La Fundadora estaba en cama desde aquel cumpleaños suyo que por poco la deja tiesa para siempre. Pero no, solo permanece inconsciente desde entonces.

¿Exactamente qué ocurrió?

~26 de junio, en la estación de transportes de Agua Imaginaria…~

—No vuelvo a ir, no vuelvo a ir, no vuelvo a ir…

Cuando Fic vio que su novia bajaba del tren aferrando sus maletas con una fuerza inusitada, supo que no debía preguntar por su visita a Aguascalientes. Dejó escapar un suspiro y alzó una mano, llamando su atención mientras le sonreía.

Bell, que miraba en ese momento a todas partes, lo distinguió y sonrió a su vez.

Algo que debía agradecer Fic es que Bell fuera fácil de apaciguar. Al menos para él.

—Eh, linda, ¿cómo está el clima en Aguas? —inquirió él, al acudir a su lado para ayudarle con las maletas —Aquí podemos estarnos asando y a la hora siguiente un ventarrón helado que nos anuncia que va a llover, pero no llueve, y después…

—Ya me lo imagino, en Aguas está igual —refunfuñó Bell y Fic se dio una patada mental, ¿tenía que nombrar precisamente la ciudad de su novia?

—Bueno, debe ser el calentamiento global o algo así. Por cierto, linda —Fic se acercó a ella y le susurró al oído —Llegaron tus paquetes.

A Bell se le fue el disgusto como por encanto y sonrió ampliamente, antes de entrecerrar los ojos con suspicacia.

—No los vieron las chicas, ¿verdad?

—¡Claro que no! En cuanto llegaron, los llevé a tu habitación y cerré con llave y demás.

Bell asintió, sonriendo un poco más antes de agitar algo en alto.

—¡Mira nada más lo que me regaló mi padre! —soltó —Fue lo único realmente bueno de ir a casa este año. Lo deben estar descargando en la calle, pude traerlo en el tren…

—Pero linda, traje mi…

—¡Déjalo aquí! Luego venimos por él. Aprendí bien, o eso me dijo el profesor.

El muchacho cerró los ojos verdes y meneó la cabeza.

Solo a los padres de esa chica se les ocurría ponerla detrás de un volante.

~En la plaza principal de Agua Imaginaria…~

—¡Vamos, rápido, rápido! Bell no tarda en llegar.

Mientras Fic estaba ausente, May había tomado el mando. Cuando Dann quiso quejarse por ello, Sole mejor lo interceptó y se lo llevó lejos, mascullando algo sobre lo harta que estaba de que esos dos pelearan a cada momento.

—¿Dónde pongo esto? —quiso saber Pad, cargando con una charola llena de comida.

—¡Junto al kiosko, hay una mesa larga! ¿Luna acabó con el equipo de sonido?

—¡Sí! —se oyó gritar a la Messias desde algún sitio.

—¡Quiero a Joke lejos del pastel, por favor!

—Etto… ¡May–nee, eso no es justo! —lloriqueó la Invitada Especial, mientras las Diosas Menores se la llevaban lejos de la mentada mesa larga.

—¡Es la última vez que traigo mi carro a este rancho! —vociferó Tanit, espantando a más de uno —¡May! ¿No ibas a arreglar los baches!

—¡Y los arreglé! —se defendió la Alcaldesa, mirando a la de cabello bicolor con el ceño fruncido —¿Ahora de qué te quejas?

—¡No mientas! Hay un bache enorme en la calle Reliquias (1), esa que va a dar a la estación, ¡casi me mato!

—Y la dramática era yo… —musitó Mery, bien lejos de Tanit, no fuera a sufrir su ira.

—Oigan, ¿no es por esa calle por la que tiene que venirse Fic? —inquirió Veerie.

Todos se le quedaron viendo con los ojos abiertos como platos.

—Ese maneja razonablemente bien, no le pasará nada —aseguró Charlie Black Vintage, invitada de nuevo al pueblo por las SECI’s para hacer una actuación especial en la fiesta.

—Esperemos —deseó Sole por lo bajo.

Pero todos los presentes olvidaban que para la OSECI, ya era una especie de costumbre que todo saliera de forma imprevista.

~En alguna calle entre la estación Enero 11 y la plaza…~

—Cuidado, Bell, casi no conoces este lado del pueblo…

—Pero me aprendí el plano, Fic, no debe ser tan difícil…

La Fundadora y Líder Suprema iba al volante de un auto color rojo, pequeño y práctico, el cual no iba a toda velocidad por dos razones: su dueña era una conductora principiante y la calle que había tomado estaba llena de baches.

—A ver, ¿no se supone que May iba a usar esos impuestos de más en arreglar estas cosas? ¿Qué tanto hizo mientras no estuve? —se quejó Bell, aferrando el volante con un poco más de fuerza de lo necesario al esquivar un hoyo especialmente irregular.

—Eh… Creo que empezó las obras del centro hacia afuera, cariño. O algo así escuché.

—Ah, claro, primero los lugares públicos, pero me sorprende que esta calle esté así, va a dar directamente a la Reliquias ¿no?

—Es verdad. Si la Socialitè (2) no fuera de un solo sentido, te habría dicho que te fueras por allí, fue la que usé para llegar a la estación.

Bell refunfuñó algo sobre los urbanistas y la alcaldía que Fic espero que May no supiera nunca. Vigiló las calles que pasaban en perpendicular hasta que sonrió un poco y avisó.

—Ahí está la Reliquias, linda. Da vuelta a la izquierda.

Asintiendo y concentrándose al máximo, Bell hizo girar el volante, cuidando que no viniera nadie por esa calle, ya que era de doble sentido. La Líder dio un suspiro de alivio al percatarse de que no tenía más baches a la vista, así que se animó a acelerar solo un poquito, queriendo llegar cuanto antes al centro del pueblo, pues desde allí le sería más fácil orientarse para llegar a la residencia. Estaba tan, tan cansada y frustrada de la visita a su ciudad…

Apenas sonrió por vislumbrar el kiosko de la plaza cuando se le ocurrió desviar los ojos un segundo hacia su novio, que decía tenerle una sorpresa ese día, por su cumpleaños.

Eso fue suficiente. Sintió de pronto el bamboleo causado por una llanta entrando a un bache, luego un golpe tremendo y después, ya no supo más.

~De nuevo en la plaza principal de Agua Imaginaria…~

Todo estaba listo. La comida preparada para ser devorada, el kiosko lleno de instrumentos y micrófonos, la plaza adornada con globos, serpentinas y demás… Todo se perfilaba para ser una de esas fiestas que pocos olvidarían, ya fuera porque resultara genial o porque se diera algún desastre (como era casi regla entre la OSECI, de hecho).

—Me pregunto qué está demorando a esos dos… —se preguntó May, repasando por enésima vez todo lo de la fiesta, mirando su reloj constantemente.

—Las calles en mal estado, seguro —alegó Charlie, que la había oído porque se paseaba de un lado a otro canturreando una canción de La Oreja de Van Gogh que pensaba interpretar en un par de horas, en honor a la festejada.

—Pero se puede venir por otra calle que no sea la Reliquias… —alegó la Alcaldesa.

—¿Desde la estación? Sería un rodeo enorme —le hizo ver Mery, arrugando la nariz.

—Pero seguro Fic hace el rodeo, debe creer que no acabamos todavía —aventuró Luna, meneando la cabeza —Ese tío a veces me da escalofríos, les digo…

—¿Por qué? Fic es simpático —se extrañó Veerie.

Nadie le contestó, porque en eso oyeron un estrépito, el choque violento de metal contra metal, un sonido para nada agradable, que a más de uno le causó un sobresalto y causó que las cabezas giraran en todas direcciones, queriendo descubrir el origen de semejante ruido.

—¡Cómo puede alguien tener un accidente aquí! —exclamó May, entre sorprendida y frustrada, mirando directamente una de las calles que daba a la plaza.

En una de las esquinas de la dichosa calle, se hallaba un poste de luz ahora doblado por el golpe recibido de parte del lado del conductor de un auto rojo. A su vez, por el otro lado el citado auto había recibido el impacto de un coche gris que, en menos de lo que las chicas de la OSECI tardaban en decir “incauto”, echó reversa y se largó, todo abollado.

—¡Alguien anote la matrícula! —espetó Tanit, furibunda y ya preparando mentalmente una demanda contra aquel idiota que se fugaba.

—Ese auto no lo conozco, y miren que ando mucho en la calle —comentó el Inquisidor, sin dirigirse a nadie en particular.

—Esas placas no son de aquí —observó Stiven, frunciendo el ceño —¿Qué eso que tiene pintado, un hombre dormido?

Nadie le contestó, porque de pronto, del lado del pasajero, salió una persona sacudiendo la cabeza y mirando a su alrededor, con semblante aturdido.

Todos conocían a esa persona. Y de pronto, sintieron un escalofrío.

~En el presente, en el Dispensario…~

Desde entonces, Bell andaba perdida en combate. Casi literalmente. Entre Joke y la estudiante de Medicina (que se había presentado como Karly–algo al llegar al pueblo) cuidaban de ella, pero no daba señales de despertar. Era como si se hubiera desconectado del mundo, como a veces hacía al encerrarse en la biblioteca, pero en esta ocasión no regresaba ni siquiera gritando.

Las integrantes de la OSECI no lo admitirían en voz alta, pero estaban echando de menos hasta los gritos de ira ocasionales de su Líder.

Nea había ido ese día a visitar a Bell antes de irse a su fiesta de cumpleaños. Las demás Sacerdotisas se la organizaron, pero no sería lo mismo de todos los años. Suspirando, la joven de mechones verdes se decía que el hubiera no existía, aunque de haber conducido Fic ese día…

—Ah, hola.

Hablando del rey de Roma… Fic entraba a la habitación con un ramo de flores, que colocó enseguida en el primer florero que encontró. A Nea le parecía ridículo eso de llevarle flores a una enferma que ni siquiera podía verlas, pero prefirió no decirlo en voz alta.

—¿Cómo va todo con esa banda de locas? —quiso saber Nea.
Si, mejor hablar de cualquier cosa que no fuera Bell.

—Sí, te esperan en un rato —contestó Fic, sin mirarla —Eh, Nea, verás…

Cuando ese chico se ponía así, dudando de forma notoria al hablar, era porque iba a decir algo quizá demasiado incómodo para la otra persona. Y Nea no se equivocó.

—Estuve ordenando el cuarto de Bell hace unos días… Ya sabes, con lo despistada que es, deja todo en cualquier parte… Y me hallé algo que… Bueno, ten.

Le tendió de pronto un sobre color verde pálido, con la palabra “Nea” en el anverso. La aludida, arqueando las cejas, lo tomó.

—¿Qué es? —quiso saber.

—Es lo que pensaba decir hoy en tu fiesta. Quería lucirse este año, supongo.

Nea asintió, guardándose el sobre en un bolsillo.

—¿Cómo va el caso? —preguntó ella ahora, cambiando de tema.

No pensaba seguir hablando de Bell en ese momento. No directamente.

—Creo que por fin hallaron el auto, o eso mencionó la jefa de la policía. Ya sabes, es una chica un poco rara, su gente asegura que es una dictadora…

—Ya, como si en este pueblo no hubiera suficientes dictadores en potencia… —Nea se encogió de hombros y se levantó de la silla que ocupaba —Te veo en la comida, Fic.

—Claro.

Nea dejó la habitación, sintiéndose frustrada porque no se resolvía en ese caso. ¡Ni que el pueblo estuviera tan poblado como la Ciudad de México! ¿De verdad era tan difícil hallar el coche que causó el accidente? ¡Prácticamente habían pasado seis meses!

Iría a ver a la dichosa jefa de la policía. Era una suerte que la conociera. Aunque por si las dudas, se llevaría todo su Arsenal.

Nunca sabía cuándo podía hacer falta un buen latigazo o una flecha bien disparada.

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(1) El nombre de esta calle es una obvia referencia a Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, uno de los libros favoritos no solo de Bell, sino de la mayoría de la OSECI y sus amigos.

(2) Esta otra calle hace alusión directa a donde se conocieron casi todos los presentes en las OSECIaventuras, el tópico Socializando de los foros de HarryLatino.

~Continuará…~

Eh… ¿Hola? (Bell asoma la cabeza desde el refugio anti–bombas). Se preguntarán, y con razón, a qué ha venido semejante entrada. “Esto no parece una OSECIaventura”, dirán algunos y con toda la razón. Pero bueno…

El anterior especial, por mi cumpleaños, oficialmente termina aquí. Es la explicación, en el universo paralelo de Agua Imaginaria (?), de por qué no pude acabar antes. En mi universo (la vida real, vamos) las cosas han estado tan locas y ocupadas que no tenía casi nada de inspiración (apenas he escrito de algunos fics y eso ya es mucho decir), por lo que las cosas llegaron a esto: concluir lo de mi cumpleaños mientras inicio el especial Nea–Navidad–AñoNuevo–Reyes (Bell rueda los ojos, vaya nombres se le ocurren a veces…).

Por otro lado, en esta OSECIaventura las risas no abundan. He de decir que últimamente pocas cosas me animan, sumado a que actualmente siento que me muero de tos por un resfriado terrible (parece que Bell se la vive resfriada en diciembre, ¿verdad?). Con decirles que tuve vacaciones en octubre y no les traje la bitácora, como el año pasado (y había más cosas qué contar, que me fui de vacaciones más días, ¡y volví a ver a Nea!)… En fin, que ando sintiéndome cactus tirándole a piedra (recuerdan esa expresión, ¿cierto?) y de momento, eso se verá reflejado en este especial. Lo siento, por una vez, las fiestas no serán muy alegres en Agua Imaginaria.

Así las cosas, ¿despertaré algún día? ¿Quién causó el accidente que me dejó así? ¿Quién es la jefa dictadora de la policía de Agua Imaginaria? ¿Qué es ese hipervínculo en cierta parte de la entrada? (Un enlace a otra página, por si alguien no entendió). ¿Algún día regresarán los especiales alegres de la OSECI? (Esa última ignórenla, la respuesta es “sí”).

Cuídense mucho y nos leemos en la próxima parte, que espero me salga más animada.

P.D. Por último, pero no por ello menos importante, ¡feliz cumpleaños, Nea! Creo que este especial está un poco en sintonía con Vendetta (no preguntes, tu servidora hace asociaciones mentales extrañas).

Describiendo a... (LXXI)

Título: Ana Karenina (en el idioma original, Anna Karénina, escrito en ruso como Áнна Карéнина).

Autor: Lev Nikolaevitch Tolstoi.

Sinopsis: Ana Karenina es una de las grandes novelas del siglo XIX. Cuent la historia de una pasión dentro de un triángulo amoroso formado por Ana, Karenin y Vronski. El triángulo se rompe cuando Ana decide dejar a su familia y seguir al amante, pero el peso de su decisión hará que la bella joven termine trágicamente esta historia y hundan a quienes la rodean en la desdicha. [...] (Tomado de la contraportada de mi ejemplar).

lunes, 16 de diciembre de 2013

Personalidad Literaria XXXIII: Bajo un conjuro

Nombre: Larch.

Libro de origen: Fuego (en el idioma original, Fire).

Consigna que cumple: #5, Personaje que esté hechizado.

¿Por qué cumple esta consigna? En Monmar, el país de Larch, aquellos que poseen ojos de colores dispares son conocidos como graceling y están dotados de alguna facultad a la que llaman gracia. El hijo de Larch, Immikel, es uno de estos graceling, y durante mucho tiempo, sin saberlo, estuvo bajo la influencia de su gracia, que es casi como si lo hubiera embrujado.
—Tengo una idea sobre la naturaleza de tu gracia, hijo mío —anunció. 
—¿Ah, sí? —el chico lo contempló pausadamente, con cautela. 
—Verás, tú dijiste que los monstruos me controlaban la mente con su belleza —prosiguió su razonamiento el ex guardabosque. 
Immiker bajó el cuchillo y ladeó la cabeza para observar a su padre con mayor atención aún; su expresión era rara, y Larch creyó identificarla como un gesto de incredulidad, pero también sonreía de forma extraña, divertida, como si jugara un juego que estaba acostumbrado a ganar y en el que, por una vez, había perdido. 
—A veces pienso que me controlas la mente al hablarme —concluyó Larch.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Describiendo a... (LXX)

Título: Yo, robot (en el idioma original, I, Robot).

Autor: Isaac Asimov.

Sinopsis: Yo, robot [...], incita a reflexionar acerca de la condición humana en un mundo cada vez más tecnologizado. ¿Llegará algún día la máquina a sustituir al hombre? ¿Es posible perder el control sobre el producto creado? ¿Existe un límite para la aplicación racional de la robótica? [...] (Extracto de la contraportada de mi ejemplar).

lunes, 9 de diciembre de 2013

Personalidad Literaria XXXII: Pelos locos

Nombre: Raffin.

Libro de origen: Graceling (en el idioma original, igual).

Consigna que cumple: #7, Personaje con pelo azul.

¿Por qué cumple esta consigna? Aunque es el príncipe heredero de su reino, Raffin no es engreído o severo. Es un joven interesado en la experimentación y las medicinas, por lo cual tiene un laboratorio propio y realiza varios investigaciones para crear remedios. Pero a veces, al probarlos en sí mismo, las cosas no salen del todo como las imagina.
Katsa le sonrió. Después lo observó con más detenimiento, se puso de puntillas —era muy alto—, y le agarró un mechón de cabellos. 
—Raff, ¿qué te has hecho? Tienes el pelo completamente azul. 
—He estado haciendo pruebas con un remedio nuevo para los dolores de cabeza; se ha de aplicar en el cuero cabelludo y dar un masaje. Y como ayer me pareció que se me avecinaba una migraña, lo probé. Por lo visto tiñe de azul el cabello rubio.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Describiendo a... (LXIX)

Título: Cazadores de Sombras. Los Orígenes 3. Princesa Mecánica (en el idioma original, The Infernal Devices #3: Clockwork Princess).

Autor: Cassandra Clare.

Sinopsis: Tessa Gray debería sentirse feliz... ¿Acaso no se sienten así todas las novias? Prometida a Jem, sigue recordando las palabras de Will declarándole su amor. Pero los planes de Mortmain, que necesita a la chica para acabar con los cazadores de sombras, cambiarán el destino de Tessa... [...] (Extracto de la contraportada de mi ejemplar).

lunes, 2 de diciembre de 2013

Personalidad Literaria XXXI: Aseando

Nombre: Pippa.

Libro de origen: Once vidas (en el idioma original, Eleven).

Consigna que cumple: #20 , Personaje que limpia la casa.

¿Por qué cumple con esa consigna? Alegre, parlanchina y enérgica, Pippa es una de esas mujeres que podría contar anécdotas por horas si te interesas un poco en oírla y no la detienes. Se gana la vida como limpiadora profesional. Conoce a Xavier Ireland (protagonista de Once vidas) en una de esas reuniones de citas rápidas y quedan, precisamente, en que ella irá a arreglarle el departamento donde vive que, por una u otra razón, está hecho un desastre. Así que pone manos a la obra.
[…] Se oye a Pippa aporrear objetos con cepillos y trapos, y rociar ambientador como un policía con gases lacrimógenos. Cuando entra en el dormitorio, Xavier experimenta una serie de renovadas dudas al imaginársela atacando sus blandas almohadas, doblando y ordenando y arreglando, esquivando su corrompida ropa interior o (lo más probable, piensa) metiéndola de mala manera en la cesta de la ropa sucia. Una o dos veces inspecciona en silencio una habitación mientras Pippa trabaja en la otra, y el resultado es increíble. La cocina presume de un esplendor casi afligido, como si fuese un paciente todavía débil tras una operación: las superficies, al menos en apariencia, están como las encimeras inmaculadas que se exponen en IKEA. […]