jueves, 23 de abril de 2026

Describiendo a... (e-CXVIII - Mago por casualidad)

Título: Mago por casualidad.

Autor: Laura Gallego García.

Sinopsis: Ratón es el típico chico que trabaja en la típica posada del típico reino fantástico, con sus caballeros típicos, sus hechiceros típicos y sus tipiquísimos dragones. Un día, un accidente con un objeto mágico le otorga los grandes poderes del famoso mago Calderaus… unos poderes que no sabe usar. El problema es que Calderaus, ahora convertido en cuervo, no se detendrá hasta recuperar lo que es suyo… y Ratón deseará no haberlo conocido nunca. [...]

Formato: epub.

¿Qué les puedo decir? Si bien me empezó a gustar Laura Gallego desde hace mucho, no todas sus historias llaman mi atención. Son pocas que, de cierta forma, no considero leer, y en parte es porque en México no se les halla físicamente. En el presente caso, la premisa sonaba bien, pero no acababa de engancharme, pero para la edición 2020-2021 del Guadalupe-Reinas (maratón organizado por Libros Before Tipos), lo leí para una consigna que sentí que le quedaba de maravilla (Libro que te haga sonreír, reír o carcajearte).

La historia comienza como un cuento clásico, «Había una vez...», pero el personaje enfocado no es un caballero, o un príncipe, ni siquiera un tipo particular de aventurero. No, el personaje es un simple mozo, alguien con una vida lo más simple que una pudiera imaginarse en un reino fantástico de ambiente medieval. Solo que, quizá por despistado, quizá por curioso o quizá por mera suerte suya, este mozo se topa con algo que realmente lo supera, y acaba en una posición poco favorecedora... sobre todo porque, por lo visto, se ha quedado con "algo" que no es suyo y no se ve una solución a corto plazo para ello, ¿podrá resolver el dilema o acabará terriblemente mal?

Por la trama y la ambientación, no estoy segura, pero podría considerarse a Mago por casualidad como un tipo de sátira; es decir, que está tratando los clásicos de su género en cierto tono bromista, casi irónico. Si en las historias conocidas los caballeros derrotan dragones y hay magos buenos ayudando a los héroes, mientras los malos realizan oscuros rituales, aquí la línea entre bien y mal es un poco más vaga, creo. En este sentido, no es raro que haya personajes que parezcan buenos o malos, pero luego resulte que son todo lo contrario. Aquí, como las distinciones no son tajantemente una u otra, los personajes pueden caer en eso y, al mismo tiempo, recuerdan a las historias épicas de antaño cuando exageran un poquitín sus principales rasgos, haciendo "obvio" de qué lado están... casi siempre. Lo sé, la contradicción de la vida.

Por otro lado, el héroe no existe como tal, sino que la gran aventura la vive la persona menos esperada; además, no es como si todos obtuvieran lo que desean, cuando lo desean. No digo que sea una decepción, porque la verdad, ver la cantidad de tonterías que pasan allí me sacó algunas risas (las cuales se agradecían, eran finales de 2020 cuando lo leí y todo el mundo sabe cómo fue ese año, globalmente hablando). No, el sentimiento levemente triste fue que quizá, acostumbrada a estas alturas de mi vida a tramas más elaboradas, quizá esperaba profundidad en esto, pero al mismo tiempo, sabía que eso le habría quitado el encanto a todo el asunto. Ratón y compañía merecían un poco más, pero solo si la trama hubiera dado indicios de ser un poco más complicada, ¿me explico? El libro parece, desde el principio, dedicado a público joven, por eso sospecho que no había demasiadas complicaciones, solo las suficientes para una aventura de interés.

Dato curioso: tiempo después, me enteré de que había una secuela, Héroe por casualidad, pero no me dio la suficiente curiosidad como para leerlo... y sigo igual. Lo aclaro por si alguien cree que Mago por casualidad es su tipo de lectura (o que están en el momento adecuado para esta clase de lectura), así pueden buscar ambos libros y leerse todo de una sentada, creo que se podría. Ah, y ahora que recuerdo, estos dos libros tienen una especie de convenio para que las ganancias por sus ventas se donen a una institución (UNICEF, ni más ni menos), lo que reafirma mi idea antes expresada, de que el público objetivo de esta historia es joven, aunque yo ya no lo soy e igual le hallé cierta gracia.

Cuídense mucho y nos leemos a la próxima.

(Leído en 2020)

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