Título: Terror en la red 1: El chico que vivía encerrado en una habitación.
Autor: Álvaro Colomer y Antonio Lozano.
Sinopsis: «[...] He encontrado tu nombre entre una serie de personas que tenía agregada a La Sombra como amigo. Lo último que hizo mi hermano antes de dejar de dar señales de vida fue agregar a esa Sombra a su lista de amigos. Si no me equivoco, todos los que la agregaron permanecen inactivos. Excepto tú. Por favor, ponte en contacto conmigo urgentemente. Estoy un poco asustada. [...]» (Extracto de la contraportada de mi ejemplar).
Editorial de mi ejemplar: Edebé.
¿Qué les puedo decir? Creo que a estas alturas, algunos por ahí dirían "pero mujer, las novelas juveniles ya no son pa' ti, mírate la edad que tienes"; yo, como buena lectora que va a lo suyo, les quiere responder "todos tienen algo que les gusta y yo es muuuuuy difícil que cambie eso a estas alturas, precisamente fíjate cuántos años tengo" (no, no los diré, pero seguro unos pocos atentos han hecho cuentas... larga historia). Lo anterior viene a que, si bien la literatura juvenil la he dejado de lado un poco, porque ya rara vez saca algo que me sorprende, precisamente tiene algo de nostálgico y reconfortante para mí, algo a lo que puedo volver si sale alguna cosilla lo suficientemente curiosa como para llamar mi atención, y que me haga pensar "seguro esto me habría encantado cuando estaba en secundaria/prepa". Ajá, a veces solo elijo qué leer por ideas de ese tipo, no me juzguen. Pasemos al asunto, que debe ser lo que realmente quieren saber.
Esta historia comienza con un chico, de esos que apenas se está volviendo un adolescente completo, al cual sus padres dejaron solo por gran parte de una noche, sin niñera esta vez. El chico se siente bien por un rato, pero también tiene una sensación rara, como de mal presentimiento, aunque se hace el valiente. Enciende luces, se entretiene como cualquiera de su edad, entre ellos quiere usar internet... pero llega un momento en que pasa algo, algo que obviamente no esperaba y que no es agradable. La escena con el chico, tras unos momentos tensos y de gravedad, corta a la llegada de sus padres horas después, donde descubren que su chico desapareció.
Después de lo anterior, pasamos con una chica más o menos de la edad del primero, Nerea, que vive sus días normalmente y entre eso, se comunica por cierta redo social con su hermano mayor, que va a la universidad y se instaló en una residencia desde hace un tiempo. Pero de pronto, con cierta inquietud, Nerea se da cuenta de que su hermano ha estado ausente en la citada red social, y debido a su carácter y otras cosas, se decide a indagar un poco qué le pasó: resulta que no es que se desconectara de la red social por un descanso o algo importante, sino que parece haber desaparecido. La única pista que tiene la muchacha, aunque suena un poco desesperada, es que hay una nueva amistad en la red social de su hermano que, extrañamente, tiene a otros que también se han desconectado... menos una persona, que luego descubre que es Derek, un joven que no sale de su casa, mucho menos de su habitación, desde hace bastante tiempo.
Como han visto, los adolescentes en la literatura pueden ser cercanos a la vida real y al mismo tiempo, les pueden pasar las cosas más raras. No dudo que, revisando noticias por ejemplo, halles cosas a las que pueda aplicarse eso de "la realidad supera la ficción", pero esperemos que no sea muy seguido. En fin, a lo que iba: Nerea solo quería averiguar qué pasaba con su hermano y por ponerse de metiche (de cierta forma) resulta que se topó con una persona aislada y algo que parece mucho más siniestro de lo que parece a simple vista. Aquí es donde podría aplicar una directriz de la era moderna: no debes confiarte al cien por ciento de la gente que solo conoces por internet, porque casi nunca son totalmente como dicen... o algo peor. La trama parece aprovecharse de una cosa cotidiana de cualquier red social (personas "haciéndose amigas" de perfectos extraños), la torció de forma escalofriantemente plausible y luego lanzó a adolescentes a que se toparan con el misterio, con un impulso de esa edad que quizá identifiquen: "si no lo arreglo yo, ¿entonces quién?"
Dejando un poco de lado lo de ser novela juvenil, una adulta como su servidora puede irse a dos cosas fundamentales que sí, conviene que los jóvenes vean de vez en cuando, aunque sea superficialmente con historias de ficción: lo ya mencionado, de no confiar ciegamente en la gente de internet, y que hay problemas personales que deben superarse si se quiere conectar con el mundo.
Lo primero creo que, a estas alturas del siglo XXI, está bastante claro; lo segundo, es aquello que dio gran parte del título de la novela, ese muchacho que se la vive en su habitación, todo por asuntos personales que no logra resolver y que no es útil si necesita algo que solo se consigue fuera de ese sitio. Cualquier persona, de vez en cuando, siente la necesidad de encerrarse en su rinconcito de su casa, no se puede negar. Increíblemente, hay una cantidad extrañamente considerable de personas que sienten que no, gracias, el mundo puede quedarse fuera, yo aquí en mi habitación estoy bien y a ver cómo le hacen. No es forma de vivir, no para muchos, y puede haber una situación complicada tras una decisión como esa, una a la que Derek tiene que enfrentarse cuando alguien ajeno a él lo necesita no a través de un medio de comunicación (se ha vuelto muy bueno empleando una computadora, por decirlo de alguna forma), sino de verdad, en carne y hueso, con una urgencia de vida o muerte que le pesará en la conciencia si no la atiende. Algunos, sumergidos en esa rutina aislada, les es difícil romperla, ¿lo logra nuestro chico? Tendrán que leer para descubrirlo.
Como dato adicional, que quizá intuyeran con el título de este libro: es parte de una serie. Cuando me interesé por la historia, revisé que pudiera conseguirla de un tirón (ya saben, esa ansia de cuando no quieres esperar demasiado para leerte una serie completa) y tardé un poquito, pero se logró. Así que no deberán esperar mucho para saber qué más hay de esta historia.
Cuídense mucho y nos leemos a la próxima.
(Leído en 2020)

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