Título: La bruja enamorada.
Autor: Charo Camprubí.
Sinopsis: Anabel es una bruja muy especial porque nació el día en que la Luna le dio un beso al Sol. Por eso, es la única bruja que se puede enamorar. Para evitar que Anabel se enamore, su tía Filipa la tiene prisionera durante varios años hasta que, un buen día, Anabel consigue escapar. Se va en un barco a otro continente y llega a una gran ciudad. Ahí empieza una nueva vida [...] y se enamora de Antonio, que también la ama. Su mejor amiga, Ximena de las Lagartijas, descubre su paradero. Pero cuando se entera del romance de Anabel, muerta de la envidia, decide robarle el amor de Antonio. [...] (Extracto de la contraportada de mi ejemplar)
Editorial de mi ejemplar: Ediciones Siruela, S. A.
¿Qué les puedo decir? Esta cosita fue una compra de esas que llamaron mi atención, pero no me decidí hasta que necesitaba completar un pedido. Hace años que dejó de importarme lo que pudieran pensar de lo que compro para leer (bueno, más o menos), y algo de aspecto infantil/juvenil pueden decir que no me queda, pero creo que actualmente, no hay nadie que venga esperando que me comporte de acuerdo a mi edad cuando divago por mis lecturas. Además, las lecturas infantiles/juveniles pueden ser taaaaan tiernas... Ya, me callo y paso a lo que interesa.
En un mundo que podría parecerse al nuestro, al menos un poco, existen las brujas. Resulta que esas brujas pueden vivir más o menos como cualquiera, pero resulta que no pueden enamorarse. Nadie sabe por qué y nadie lo cuestiona, solo saben que es así. Por eso, cuando nace Anabel, una bruja que, aparentemente, sí puede enamorarse (lo cual fue señalado por las circunstancias de su nacimiento), lo normal sería alegrarse por ella... a menos que también seas bruja, y no te cabe en la cabeza de que eso sea útil o bueno de algún modo. Una pariente de Anabel, solo para que no se enamore, mete su cuchara en sus asuntos, lo que hace que esta bruja especial mejor se largue bien lejos, a vivir por su cuenta, y quizá sí, enamorarse. Solo que eso no acaba de funcionar, porque otra bruja encuentra a Anabel cuando ya está enamorada, y como una envidiosa de lo peor, planea quitarle a su amorcito. ¿Lo conseguirá?
Bueno, necesito recordarles, de nuevo, que la portada no les miente: esta historia está dedicada a público joven. No se vale de conceptos complicados ni de explicaciones larguísimas para contar la historia, aunque eso deja fuera algunos detalles finos (por llamarlos de algún modo) que a un adulto sí le interesarían. No digo que eso le quite interés, solo lo aclaro para quien quiera aventurarse a conocer a Anabel y compañía, porque es una aventura de las buenas, y estoy segurísima que algunos niños sí que la disfrutarían, y hasta apoyarían a la protagonista porque ¿cómo que le quitan algo a la mala? No, no, tiene que recuperarlo yendo con todo, aunque eso implique mostrarse ante su amor como nunca la ha visto. Solo al final sabrá si valió la pena, pero para Anabel, el simple hecho de contraatacar en esta situación ya es un logro.
Cuídense mucho y nos leemos a la próxima.
(Leído en 2021)

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