miércoles, 13 de marzo de 2024

Describiendo a... (CCCIX)

Título: El disco del tiempo.

Autor: María García Esperón.

Sinopsis: Nuria, estudiante de informática, recibe una extraña invitación mediante un correo electrónico que la lleva a la isla de Creta. Ahí estudia un disco de arcilla impreso con signos provenientes de una lejana y misteriosa civilización: la minoica. Luego de una visita a las ruinas de un antiguo templo y un sinfín de contratiempos, descubre que el Disco de Festos es mucho más que una pieza arqueológica [...]. (Extracto de la contraportada de mi ejemplar).

sábado, 9 de marzo de 2024

Tinta a la Carta CXXXVII: Almuerzo en cuatro tiempos

~Aperitivo~

El príncipe y la modista

(Jen Wang)

—¿Podría saber…? ¿Por qué os ponéis ropa de chica?
—No lo sé. Hay días en que me miro al espejo y me digo «¡Ese soy yo, el príncipe Sebastian! Y me pongo ropa de chico y me parezco a mi padre». Pero hay otros días en que se me antoja antinatural. Esos días me siento más como si fuera… una princesa.
 

~Entrada~

Cuando me veas

(Laura Gallego García)

Tina se sentía extraña, como si estuviese contemplando la escena desde fuera, como una espectadora en un cine a la que de pronto hubiesen teletransportado al mundo existente más allá de la pantalla. Estaba allí, pero no estaba. Y, aunque atribuía el insólito comportamiento de su vecino a la tremenda borrachera que llevaba encima, no podía dejar de sentir que aquello no era del todo normal.

Asistió, como en un sueño, a la breve conversación entre el vecino y su mujer a través del interfono; cuando ella abrió por fin la puerta, Tina reaccionó, cogió su mochila y se coló en el portal tras el hombre borracho.

Fue entonces cuando se dio cuenta.

En el recibidor había un viejo espejo que, pese a que estaba rajado por la mitad, todavía aguantaba en su sitio. Tina echó un breve vistazo a su imagen reflejada… y no la vio.

 

~Plato Fuerte~

Moxie

(Jennifer Mathieu)

Puedo ver a las Riot Grrrls –mamá incluida– caminando de noche por la calle con sus borcergos, cortes de pelo desafiantes y labios pintados de negro, listas para defender sus creencias, lo que sabían que era correcto.
Enojadas. Intocables. Imparables. Y, si usamos las palabras que dijo la abuela sobre mamá en la cena de anoche, llenas de empuje.
O moxie en inglés. De pronto, ya lo tengo.
Con la lengua entre los dientes, la mente concentrada, la mano firme, trazo unas letras con cuidado, ya imaginando cómo se verá el producto final. Termino de trazar las letras del título y después, en el último minuto, agrego el lema perfecto. Cuando termino, hago sonar mi cuello, que quedó un poco dolorido por estar encorvada sobre mi creación, totalmente abstraída. Después admiro mi trabajo. Siento la adrenalina correr con fuerza dentro de mí. Sonrío.
Hace siglos que no estoy tan entusiasmada con algo.
 

~Postre~

El lenguaje de las flores

(Vanessa Diffenbaugh)

La mujer estaba cerrando la tienda cuando llegué. Todavía no era mediodía.
—Si buscas otros cinco dólares, llegas tarde —comentó, señalando la furgoneta con la cabeza. Estaba llena de pesados arreglos florales—. Me habría venido bien tu ayuda.
Le mostré mi ramo.
—¿Qué es esto? —preguntó.
—Mi experiencia —contesté, ofreciéndole las flores.
Olió los crisantemos y las rosas; luego metió un dedo entre la verbena y se examinó la yema. Limpia. Echó a andar hacia su furgoneta y me indicó que la siguiera.
De la parte trasera del vehículo cogió un ramillete de rosas blancas, rígidas, muy apretadas y atadas con una cinta de raso rosa. Puso los dos ramos uno al lado del otro. No había comparación. […]

Con mis agradecimientos para Nea Poulain, por la idea para el ciclo de entradas "Tinta a la Carta".

miércoles, 6 de marzo de 2024

Describiendo a... (CCCVIII)

Título: Ex libris.

Autor: Sandra Andrés Belenguer.

Sinopsis: Lara es apodada como "La nueva" o "Bicho raro" en todos los institutos en los que se matricula. La principal razón [...] es que Lara solo parece interesada por la literatura y no es nada hábil en las relaciones sociales. [...] vive en París, ciudad a la que sus padres han emigrado dos años antes. [...] Agobiada por un suceso desagradable con los gamberros de su clase, se va a un parque cerca del cual descubre una extraña librería [...]. El librero, un tipo extraño, la cita para días más tarde. A partir de ese momento, Lara comienza el fin de su solitaria existencia e inicia su propia aventura... (Extracto de la solapa de la portada de mi ejemplar).

sábado, 2 de marzo de 2024

Tinta a la Carta CXXXVI: Desayuno en tres tiempos

~Entrada~
El quinto dragón
(Paulina Aguilar Gutiérrez)
Algo me obligó a abrir los ojos, y cuando lo hice un dragón blanco revoloteaba sobre mi cabeza. Me puse de pie y el dragón se me acercó. Era completamente blanco e irradiaba brillo desde su interior. En el campo de batalla había visto a cuatro gigantes dominando un cielo violento. Y ahora veía un ser hermoso y etéreo, que no tenía piel de reptil, sino un pelaje finísimo cuya textura parecía de plumas de pájaro. Fascinado, me acerqué; no parecía querer hacerme daño y yo deseaba tanto tocarlo. Cuando puse mi mano sobre su piel suave, el dragón abrió los ojos. Eran dorados, como el sol, como el fuego y como ella también. Al ver sus ojos y tocar su piel supe la verdad que nadie sospechaba y que yo tampoco había intuido. Solo hasta ese momento supe quién era ese dragón.

~Plato Fuerte~
Terror en la red 2. La mujer con el corazón lleno de tormentas
(Álvaro Colomer & Antonio Lozano)
En principio, Ojo de Tiburón no comprendió que una japonesa como aquella, es decir, que alguien que controlaba una de las organizaciones criminales más buscadas de todo el globo terráqueo, no fuera más discreta en sus apariciones en público, pero enseguida comprendió que, con aquel rostro y esa altura, Akiko Watanabe jamás pasaría desapercibida. En consecuencia, había optado por hacer lo contrario a lo que se esperaría de alguien sospechoso de cometer crímenes en todo el mundo: llamar todavía más la atención. A fin de cuentas, un equipo de más de doscientas personas, en su mayoría abogados e informáticos repartidos por todo el planeta, se encargaban de limpiar su imagen de cualquier posible sospecha, de borrar sus huellas, de blindarla, por lo que no importaba que la policía supiera que la Gran Dama había llegado a la ciudad. Nada podían hacer contra ella.
—Señora Watanabe, sea usted bienvenida —le dijo Ojo de Tiburón cuando la tuvo enfrente.
—Llévame al hotel —respondió ella con una voz metalizada que estremeció a su secuaz—. No hay un segundo que perder.
 
~Postre~
Una habitación propia
(Virginia Woolf)
[…] Cuanto podía ofrecerles era una opinión sobre un punto sin demasiada importancia: que una mujer debe tener dinero y una habitación propia para poder escribir novelas; y esto, como ven, deja sin resolver el gran problema de la verdadera naturaleza de la mujer y la verdadera naturaleza de la novela. He faltado a mi deber de llegar a una conclusión acerca de estas dos cuestiones; las mujeres y la novela siguen siendo, en lo que a mí respecta, problemas sin resolver. Mas para compensar un poco esta falta, voy a tratar de mostrarles cómo he llegado a esta opinión sobre la habitación y el dinero. Voy a exponer en su presencia, tan completa y libremente como pueda, la sucesión de pensamientos que me llevaron a esta idea. […]

Con mis agradecimientos para Nea Poulain, por la idea para el ciclo de entradas "Tinta a la Carta".