miércoles, 18 de marzo de 2026

Describiendo a... (CCCXXVIII)

Título: Silencios (en el idioma original, Stain).

Autor: A. G. Howard.

Sinopsis: Lyra, la princesa de Eldoria, [...], es una joven incapaz de comunicarse y de emitir sonidos, pero, según una antigua profecía, está llamada a casarse con el príncipe Vesper [...]. Sin embargo, su malvada tía Griselda quiere que sea su hija quien contraiga matrimonio con el príncipe, por lo que expulsa a Lyra de Eldoria para que nadie la encuentre jamás. Pero cuando una bruja da con la joven [...], decide borrarle los recuerdos con la esperanza de protegerla hasta que esté preparada para enfrentarse a sus enemigos. Para recuperar su derecho al trono, salvar al príncipe y sellar la paz con la Tierra de la Noche, Lyra deberá encontrar su propia voz. (Extracto de la contraportada de mi ejemplar).

Editorial de mi ejemplar: Oz Editorial.

¿Qué les puedo decir? Los retellings son algo que me interesa, lo sabe cualquiera que me conozca y que además, haya leído algunas seudo-reseñas anteriores,, por eso me llamó la atención que se anunciara esta novela como una inspirada en el cuento de La princesa y el chícharo (en otros países, se le llama La princesa y el guisante). Además, a Howard la he leído antes y sus obras fueron muy interesantes, además de darles unos giros a las tramas originales que realmente me sorprendieron. Entre todo eso, se añade la portada (es que mírenla, ¿no es una preciosidad?), y era bastante seguro que leería la historia. Así que pasemos al asunto.

Hay un par de reinos más o menos vecinos, más o menos amistosos, pero todo pasa a torcerse un poco cuando, sin que lo sepa casi nadie, en uno de ellos el día permanece y en el otro, la noche no termina. La gente de cada reino tiene que arreglárselas como puede, y luego surge de alguna parte una profecía que indica que un día, alguien del reino del día se casará con alguien del reino de la noche, con lo cual traerá a ambos reinos lo que les hace falta (es decir, en donde es día por fin habrá noche y viceversa). La profecía está relacionada, por lo visto, con las familias gobernantes de ambos reinos, así que los hijos e hijas de cada lado llegan con cierta expectativa, pero se cree que por fin se cumplirá cuando llega la princesa Lyra, de físico muy peculiar y una que otra cualidad inesperada. Coincide con que, en el otro reino, es un príncipe el heredero al trono y, por lo tanto, aquel con quien debe casarse... si es que nada lo impide. ¿Qué sería de una aventura fantástica y cuentista si no hubiera algún mal acechando, o un pariente impertinente, o una combinación de ambos? Eso suele torcer la trama y en el caso de Lyra, podría costar el bienestar de ambos reinos... además de su vida.

Después de todo eso, espero que los haya intrigado. Hay muchos detalles que llaman la atención y enganchan, en mi opinión, porque a primera vista aparece una situación que solo tiene una solución, pero no a todos les agrada la idea de ejecutarla como se supone que debe ser. Ya sea por sus propios intereses o por interpretar a su conveniencia la profecía implicada, una pariente de Lyra nada simpática está dispuesta a muchas cosas con tal de ser parte de la Historia como aquella que ayudó a cumplir la profecía, pero no apoyando a su sobrina, la heredera directa del trono de su reino. Es un punto a tomar en cuenta, se los digo ahora: cuando en una novela involucran una profecía, los personajes a veces la siguen con la fe de que debe hacerse; otros, solo por sus propias ideas, la entienden como quieren y casi siempre (qué casualidad, nótese el sarcasmo) es para que ellos se beneficien y sean los héroes del día. Eso rara vez sale bien, la verdad.

Por otro lado, debo advertirles que la novela tiene una extensión considerable, al menos en mi opinión, para tratarse de un retelling. No digo que no sea buena (porque me encantó), pero para una trama como la que insinúa desde la sinopsis, quizá algunos lectores no esperen ciertos giros o personajes, porque parecen alargar el asunto o manejarlo de tal forma, que tal vez quieran saltarse. No sé, es algo que sentí en algunos puntos, que luego comprobé que lo aparentemente "superfluo" o de "relleno" sí tenía sentido (si no, me rebelaba), pero es cosa de gustos, supongo, y de qué tan inmerso andes en la novela cuando la leas.

Aparte de todo, el cuento base. Se ha comentado que Silencios está inspirada en La princesa y el chícharo, y a estas alturas, muchos deben saber de qué trata ese cuento. Si no, les daré algunos detalles: hay un príncipe que debe casarse con una princesa "auténtica", pero es difícil para él confirmar eso hasta que llega una que, con una prueba de la madre del príncipe (que implica una cama y, precisamente, un chícharo), confirma su ascendencia. El cuento original tiene un poco más de información, pero ese es más o menos el punto clave a usar en Silencios: debido a las intrigas de su tía, Lyra llega a un punto en que debe demostrar que ella no solo es una princesa, sino que es LA princesa que necesita su reino y el de su prometido. Quitando las modernidades con las cuales podemos demostrar nuestra identidad, ¿creen que Lyra la tiene fácil cuando necesita desesperadamente comprobar su identidad? Ah, eso está para que lo descubran si se lanzan por la novela, pero algunos deberán tener paciencia, se los advierto desde ya.

Relacionado con un punto anterior, quizá la novela me pareció un poco larga en exceso porque, para bien o para mal, la autora la hizo en un solo volumen. En estos tiempos, que a cada rato salen sagas de dos, tres o más libros, puede ser un alivio ir directo al grano con un solo ejemplar. El asunto es que, haciéndolo así, puede que la autora quisiera contar todo lo que pensó para ese mundo fantástico, y si es bastante material que no quería dividir... pues bueno, tenemos novela larga. Sobre aviso, no hay engaños.

Cuídense mucho y nos leemos a la próxima.

(Leído en 2020)

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