miércoles, 4 de marzo de 2026

Describiendo a... (CCCXXVII)

Título: Terror en la red 3: Los hombres que querían apagar la luz del mundo.

Autor: Álvaro Colomer y Antonio Lozano.

Sinopsis: [...] la secta ha secuestrado a Derek y lo ha trasladado a su sede central en Japón. Parece una locura para Nerea plantearse si quiere tratar de rescatarlo, pero la policía no avanza en sus investigaciones y ella sigue sintiendo que le quiere y que es la única esperanza del chico. Solo cuando se ve dentro del Airbus A380 con destino Tokio se da cuenta de que ya no hay vuelta atrás, ignorando si puede fiarse de la rama japonesa de la fky7, una organización dedicada a combatir a la secta Koruki-ya. (Extracto de la contraportada de mi ejemplar).

Editorial de mi ejemplar: Edebé.

¿Qué les puedo decir? Los finales de series, tratándose de libros, suelen ser más extensos y un poco densos en cuanto a contenido, lo que se entiende, deben acabar definitivamente lo que han empezado. Es el momento en el cual una como lectora se viene a preguntar con qué diantres va a salir la historia ahora, cómo van a resolver X punto y claro, si los protagonistas acabarán bien, lo que casi todos los géneros dice "sí", pero ya sabemos que no hay que confiarse. En la literatura juvenil, mientras no te adviertan lo contrario, generalmente las series terminan bien, pero ¿qué hay de lo que la historia cuenta para llegar allí? ¿Y qué es realmente "terminar bien"? Bueno, ya, voy a lo que interesa, porque si hay adolescentes leyendo esto en algún sitio, se harán presentes, lo presiento. Solo tengan cuidado con algunos detalles que podrían considerarse spoilers si no has leído ninguno de loss libros de Terror en la red.

Derek, por más que quiso seguir con lo suyo, no ha dejado de estar en la mira de una secta extraña que desprecia la tecnología, una cosa que a él le ayuda mucho con su problema de no querer abandonar su habitación por años. Ahora lo hizo, a la fuerza, porque la mismísima líder de la mentada secta lo ha decidido y eso involucra llevárselo al otro lado del mundo, a la tierra del sol naciente. No tiene idea de dónde está exactamente o qué le pasará, pero sabe que no querrá darle a la secta lo que exige, no tampoco querrá que la secta ejecute sus más ambiciosos planes, que se relacionan con llevar al mundo al caos manipulando algunas redes cibernéticas bastante delicadas.

Por otro lado, Nerea se entera que su amigo Derek está en peligro y, entre idas y venidas, se lanza a salvarlo. Literal, entra en esa modalidad que he mencionado antes de los adolescentes, "si no lo arreglo yo, ¿entonces quién?", aunque debo dejar constancia de que, dentro de todo, Nerea es más o menos una chica normal y se preocupó por las consecuencias... como el equivalente de ese anuncio de "3 Doritos después" (es una referencia que creo solo es de México, disculpen las molestias). Me refiero a que, si bien Nerea primero creía en dejar las cosas a los adultos, luego de lo que pareció mucho tiempo, sintió que nada avanzaba. Ya se imaginarán lo que un pensamiento como ese le haría a una adolescente, si algunos adultos también hemos ido en plan "esta gente no hace nada, haré algo yo".

El "gran final" (por llamarlo de alguna forma) de todo lo que Terror en la red nos quiso enseñar, acerca de la tecnología con sus pros y contras, es algo que ha influido en mucha literatura, sobre todo la actual, creo. Bueno, no es de extrañar, considerando que varios aspectos de nuestra vida la tiene, y puedo empezar por la mía: necesito un sistema informático y conectado a internet para trabajar, hay un sistema con el cual pago el pasaje del transporte público (un cambio relativamente reciente respecto a otros sitios del mundo, debo añadir), tengo redes sociales que me entretienen y donde publico de vez en cuando, ¡y esto mismo que leen necesita de un sistema! Lo estoy simplificando, claro, no es mi especialidad, pero creo que están comprendiendo el punto. Estoy pensando que, además, la trama de Terror en la red pudo ponerse un poco más sombrío de haberse ambientado en estos tiempos, con el auge de la Inteligencia Artificial, los vehículos híbridos y otras operaciones tan cibernéticas que a veces da miedo que colapsen unos minutos, no se diga por horas... o días... o definitivamente.

De momento es todo, que se puso algo pesimista la reflexión por aquí. Para ser conclusión de serie (trilogía, ya sé, pero lo quería dejar en suspenso un rato) ha sido muy interesante, no puedo negarlo. Y reí un poco casi al final, lo que nunca sienta mal.

Antes de retirarme, comento una cosa que quizá no venga al caso, pero me nace y la pondré antes de olvidarla: no importa cuántos años tengas, si quieres leer algo, ve por ello y listo. A veces puede ser lo mejor, a veces no, pero al menos no te quedarás con las ganas. No hay que ignorar o menospreciar una categoría o género, podrías estar perdiéndote exactamente lo que habías estado buscando... o quizá podrías haber vivido sin ello, pero no lo habrías sabido si no lo hubieras leído.

Cuídense mucho y nos leemos a la próxima.

(Leído en 2020)

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