miércoles, 13 de septiembre de 2023

Describiendo a... (CCLXXXIV)

Título: El cascanueces y el rey de los ratones (en el idioma original, Nussknacker und Mauseköning).

Autor: Ernst Theodor Amadeus Hoffman.

Sinopsis: [...] Conocerás la historia del Cascanueces que cobra vida en la noche de Navidad y donde la joven Marie Stahlbaum será llevada a un mundo mágico. (Extracto de la contraportada de mi ejemplar).

sábado, 9 de septiembre de 2023

Tinta a la Carta CXXVII: Almuerzo en cuatro tiempos

~Aperitivo~

Ex libris

(Sandra Andrés Belenguer)

Un grito de terror se alzó en la noche logrando sobresaltarme.
¿Estaba tan inmersa en la lectura que lo había imaginado?
Algo me decía que era imposible. La sugestión no era tan real.
Dejé el libro sobre la cama y me encaminé hacia la ventana, pues estaba segura de que aquel alarido procedía del exterior.
Cuando miré a través de los cristales, me quedé paralizada. El corazón me latía tan fuertemente que no me sorprendió descubrir que tenía miedo.
A pocos metros bajo mis ojos, se encontraban dos grandes perros envueltos en llamas, junto a una mujer envuelta por un halo fantasmalmente blanco. Del suelo había surgido una enroscada hiedra que mantenía atrapado a un hombre con el terror reflejándose en su semblante.
En ese momento, experimenté una terrible oleada de pánico que me ascendió hasta la garganta.
¡Era la misma escena que acababa de leer en el misterioso libro que me había regalado Blanchard!

 

~Entrada~

Un encantamiento de cuervos

(Margaret Rogerson)

—Le hiciste algo entre la última sesión y cuando me lo enviaste. Ahora tiene un defecto y todo el que lo contempla lo nota.

—Os pinté a vos, eso es todo. Es lo único en lo que consiste mi arte. ¿Cómo iba a…?

«Oh, oh».

—Pues le hiciste algo —siseó, y sus dedos se curvaron contra la pared.

—¡No! Quiero decir, sí, pero no era parte de ningún plan o sabotaje. Os pinté tal y como sois. Lo vi, Grajo. Lo vi todo, aunque intentasteis ocultarlo.

Vale. Puede que sea un prodigio artístico, pero nunca he dicho que fuera un genio. Justo en ese momento se me ocurrió que la pena secreta de Grajo podía ser secreta por un motivo. Que podía ser un secreto incluso para él.

 

~Plato Fuerte~

Inventos Infernales

(Philip Reeve)

—¡Mamá! —gritó Wren de nuevo y vio fugazmente que su madre le gritaba algo en respuesta antes de que la escotilla se cerrara.
Fishcake la empujó por una puerta hacia la intrincada mezcolanza eléctrica de la cabina de control. Sintió que la lapa se estremecía mientras él empezaba a accionar los mandos con una mano sin dejar de apuntarle a la cabeza con la otra.
—Por favor —imploró. La cabina se sacudió. Wren vio luces en la ladera de la colina, tras la playa—. ¡Socorro! —gritó.
Las olas golpeaban las ventanas de la cabina y Wren atisbó la luna durante un segundo, temblorosa e irreal a través del agua que se elevaba. Entonces, la luna desapareció, el ruido de los motores cambió y ella pensó: «Nos hemos sumergido, ¡ya nunca volveré a casa!». El estómago le dio un vuelco y se desmayó.
 

~Postre~

El anillo de César

(María García Esperón)

Mientras César caía, Bruto no podía dejar de mirar el anillo.
Venus in armis.
¿Por qué no socorriste a tu hijo? ¿Por qué no te apareciste en el Senado, en la Curia de Pompeyo y te llevaste a César envuelto en una nube, como Afrodita se llevara a Paris y lo arrancara de la furia de Menelao en la guerra de Troya?
César se arreglaba los pliegues de la toga. Señorial hasta la última hora. Imperator, Dictator, Rex… César se moría y Bruto no podía dejar de mirar la mano de César, con su anillo de rey. El sello de Bruto se definiría después de esa mañana: el gorro frigio flanqueado por dos puñales y la leyenda Eidibus Martiis.
Idus de marzo.


Con mis agradecimientos para Nea Poulain, por la idea para el ciclo de entradas "Tinta a la Carta".

miércoles, 6 de septiembre de 2023

Describiendo a... (CCLXXXIII)

Título: Un cadáver en la biblioteca (en el idioma origina, The Body in the Library).

Autor: Agatha Christie.

Sinopsis: Una mañana, la apacible vida de los Bantry se ve perturbada por una extraña noticia: la doncella ha encontrado el cadáver de una joven en la biblioteca de la casa. Pero ¿quién es esa chicha? ¿Cómo ha llegado hasta allí? Y lo más importante: ¿quién es el responsable de su muerte? (De la contraportada de mi ejemplar).

sábado, 2 de septiembre de 2023

Tinta a la Carta CXXVI: Desayuno en tres tiempos

~Entrada~
Las niñas son de ciencias
(Irene Cívico & Sergio Parra & Núria Aparicio)
Hemos dicho hombres y mujeres, pero eso no es exactamente así, ya lo saben. Su curiosidad puede haber sido la misma, pero su acceso a la ciencia no ha sido igual de fácil. Y esto no es porque las mujeres sean menos listas ni porque los hombres hayan tenido mayor sed de conocimiento, está claro, sino porque durante muchos, muuuchos años a las mujeres no les daban las mismas oportunidades que a los hombres. Piensen que durante siglos (¡siglos!) a las niñas no se les permitía siquiera acceder a la educación. Empezando por ahí, imagínense lo imposible que era que pudieran dedicarse a temas científicos y mucho menos explicar sus descubrimientos al mundo. ¿Quién las iba a escuchar? A las chicas se les decía que su misión en la vida era cuidar de la casa y de la familia. Y si querían dedicarse a otra cosa, ¿qué? Pues nada, la mayoría se tenía que aguantar.
 
~Plato Fuerte~
El vicio de la lectura
(Edith Wharton)
Ningún vicio es más difícil de erradicar que el que se considera popularmente una virtud. Entre estos vicios destaca el vicio de la lectura. Se admite de modo general que leer basura es un vicio; pero la lectura per se —el hábito de leer—, nuevo como es, ya está a la altura de virtudes tan acreditadas como el ahorro, la sobriedad, el levantarse temprano y el ejercicio regular. Hay, en verdad, algo peculiarmente agresivo en la actitud virtuosa del lector que lee por sentido del deber. Los que se han mantenido en los humildes caminos de la preceptiva lo veneran como a alguien que sigue un consejo imposible de cumplir. “Ojalá hubiese leído tanto como usted”, declara el novicio iletrado a este adepto de lo supererogatorio; y el lector, acostumbrado al incienso del aplauso acrítico, considera de forma natural que su ocupación es una hazaña intelectual notable.
La lectura llevada a cabo deliberadamente —lo que podríamos llamar la lectura volitiva— no es lectura, al igual que la erudición no es la cultura. La lectura verdadera es una acción refleja; el lector nato lee de forma tan inconsciente como respira; y, llevando la analogía un poco más lejos, la lectura no es más una virtud que el hecho de respirar. Cuanto más meritoria se considera, más estéril se vuelve. […]
 
~Postre~
El legado de los Grimm
(Polly Shulman)
—¿Con qué
—Perdona, no importa. Pensarás que estoy loca. No quiero asustarte antes de que hayas empezado. Aunque creo que debería avisarte.
—¿Avisarme de qué? ¿Asustarme cómo?
Ese lugar tenía algo gótico, con esa colección misteriosa de la que ni Anjali ni Marc querían hablarme, y ahora los pajes que desaparecían. Estaba más intrigada que asustada.
Anjali hizo una pausa.
—Bueno, hay rumores insistentes sobre una… una criatura voladora que ha estado siguiendo a algunos usuarios y pajes. Dicen que incluso le quitó un objeto del Repositorio de las manos a un usuario.
—¿Una criatura voladora? ¿A qué te refieres?
Aquello sonaba a locura. ¿Anjali me estaba tomando el pelo? Parecía hablar en serio.

Con mis agradecimientos para Nea Poulain, por la idea para el ciclo de entradas "Tinta a la Carta".