miércoles, 12 de julio de 2023

Describiendo a... (CCLXXV)

Título: Oscuros. El retorno de los caídos (en el idioma original, Unforgiven).

Autor: Lauren Kate.

Sinopsis: Cam sabe lo que es ser castigado. [...], y la nueva condena que está viviendo es regresar a la preparatoria y ser compañero de clases de Lilith, la joven de la que siempre se enamora y quien está purgando una condena por sus pecados. Para salvarla, Cam hace una apuesta con Lucifer: tiene quince días para hacer que la chica se enamore de él una vez más. Si lo consigue, Lilith será admitida de nuevo en el mundo y podrá vivir feliz al lado de Cam. Si falla, Cam será enviado a un lugar muy exclusivo del Infierno, diseñado especialmente por Lucifer. [...] (Extracto de la solapa de la portada de mi ejemplar).

sábado, 8 de julio de 2023

Tinta a la Carta CXXII: Almuerzo en cuatro tiempos

~Aperitivo~
Memorias de un amigo imaginario
(Matthew Dicks)
Les voy a contar lo que sé:
Me llamo Budo.
Hace cinco años que estoy en el mundo.
Cinco años es mucho tiempo para alguien como yo.
Fue Max quien me puso ese nombre.
Max es el único ser humano que puede verme.
Los padres de Max dicen que soy un «amigo imaginario».
Me gusta mucho la maestra de Max, la señorita Gosk.
No me gusta la otra maestra de Max, la señorita Patterson.
No soy imaginario.
 

~Entrada~

Querida Alejandría

(María García Esperón)

Aquí, Alejandría, interrumpo esta carta, porque las lágrimas me ahogan y el dolor se ha enroscado por sorpresa en la punta de mi cálamo impidiéndome trazar las letras. Porque he mirado hacia atrás y he visto espléndidos y bellos a mis padres y a mis hermanos, sentados sobre tronos de oro y ciñendo coronas. Vi sonreír a Cleopatra y exultar de orgullo a Marco Antonio. Contemplé el alma de Julio César asomada a los ojos de mi hermano mayor. Me reflejé en los sueños dorados de Alejandro Helios y sostuve contra mi pecho a Tolomeo, el pequeño macedonio.

Lloro sobre el papiro, Alejandría, y hago ilegible la despedida, porque sobre esa mañana de los tronos de oro, sobre esos niños, ese adolescente, esa reina y ese espléndido Imperator pasó el aliento inexorable de la muerte, respetando solamente –¿para qué?– a la dueña de esta mano que te escribe, tu hija, Cleopatra Selene.

 

~Plato Fuerte~
El oro del cazador
(Philip Reeve)
—¿Y bien?
—¿Bien qué? —preguntó a su vez Hester, que había tomado una manía instantánea a aquel extraño presuntuoso.
—Lo siento, señor —habló Tom más cortésmente—. No entendemos realmente lo que quiere usted…
—Oh, permítanme que me disculpe. Les pido perdón —farfulló el extraño—. ¡Déjenme que lo aclare! Mi nombre es Pennyroyal. Nimrod Beauregard Pennyroyal. He estado explorando un poco por esas grandes, horribles y altas montañas y ahora me encuentro en viaje de vuelta a casa. Me gustaría encarga pasaje a bordo de su encantadora aeronave.
 
~Postre~
La chica que leía en el metro
(Christine Féret–Fleury)
Descartó, a su pesar, el volumen de relatos, el primer tomo de En busca del tiempo perdido, varias novelas policíacas con cubiertas demasiado estropeadas, un ensayo sobre el sufrimiento en el trabajo, una biografía de Stalin (¿por qué había comprado algo así?), un manual de conversación francés–español, dos gruesas novelas rusas maquetadas en cuerpo 10 e interlineado simple (ilegible) y suspiró. Elegir no era tan fácil.
No le quedaba más remedio que vaciar el cajón. Algo encontraría. Un libro inofensivo, que no pudiera desencadenar la menor catástrofe.
A menos que…
Juliette apartó con la palma de la mano los libros, que cayeron de cualquier manera en lo que, había que admitirlo, parecía una tumba. Luego, cerró el cajón. Era triste; lo sentía, pero de momento no quería detenerse en aquella emoción difusa y desagradable.
Tenía una misión que cumplir.

Con mis agradecimientos para Nea Poulain, por la idea para el ciclo de entradas "Tinta a la Carta".

miércoles, 5 de julio de 2023

Describiendo a... (CCLXXIV)

Título: El oro del cazador (en el idioma original, Pretador's Gold).

Autor: Philip Reeve.

Sinopsis: [...] Tom y Hester quedan a la deriva en un vertedero helado, a punto de morir lentamente de frío tras un fallo en los motores de la Jenny Haniver. Pero se toparán con Anchorage [...]. Solo que ya no hay refugio seguro. Devastada por la peste, hay apenas cincuenta almas en Anchorage, y los habitantes han hecho una elección desesperada: se dirigen a América, el Continente Muerto. (Extracto de la contraportada de mi ejemplar).

sábado, 1 de julio de 2023

Tinta a la Carta CXXI: Desayuno en tres tiempos

~Entrada~
Las niñas son guerreras
(Irene Cívico & Sergio Parra & Núria Aparicio)
Las niñas guerreras están por todas partes, solo hay que fijarse un poco. Piénsalo un momentito… tu madre, tu abuela, tu hermana, aquella profe que tuviste, quizá aquella escritora que tanto te gusta… Las niñas guerreras son todas esas mujeres alucinantes que pueden no ser famosas, pero que se enfrentan a la vida como auténticas estrellas de rock. Y por eso mismo el mundo entero debería rendirse a sus pies. Right now.
 
~Plato Fuerte~
Nicky, la aprendiz de bruja
(Eiko Kadono)
—Hum, tal vez eso funcione. Ajá. Ahora que lo pienso, a mí también me sería de provecho. Cuando nazca el bebé, me costará salir de casa a encargarme de los asuntos cotidianos. Porte aéreo… ¡Qué interesante! Muy buena idea. —La mujer echó hacia adelante medio cuerpo, entusiasmada, y continuó—: Pero, si llevas cosas muy pequeñas, será difícil establecer las tarifas. ¿Qué piensas hacer al respecto?
—No hay problema, me basta con que compartan sobras conmigo.
—¡¿Cómo?! ¿Qué quieres decir? —tanteó Osono.
—Com–par–ti so–bras —repitió Nicky remarcando las sílabas—. Nosotras las brujas nos mantenemos así hoy en día. Somos útiles para los demás en lo que podamos y, a cambio, la gente comparte un poco de lo que le sobra con nosotras. Eso se llama hoy por ti, mañana por mí. —Inconscientemente, imitó el tono de su madre.
 
~Postre~
Historia de Dos Castillos
(Gail Carson Levine)
—[…] ¿Cuánto tiempo estarás de aprendiza?
Los maestros cobraban cinco monedas de plata por enseñar a un aprendiz durante cinco años, tres por siete. El aprendiz trabajaba a cambio de nada durante ese periodo y aprendía un oficio.
—Diez años, señora —diez años de aprendizaje no costaban nada. Nuestra familia era demasiado pobre para pagarme una plaza.
La coca descendió más que nunca. Chupé la menta con fuerza.
—Oh, querida —me tocó el brazo—. Lo siento.
—No tiene por qué sentirlo. Dominaré bien mi oficio cuando tenga veintidós… quiero decir, veinticuatro.
—No es eso. En junio, los gremios abolieron los aprendizajes de diez años. Ahora todos deben pagar para aprender un oficio.
Me volví hacia ella. Su expresión era seria. Decía la verdad.
El barco cabeceó, pero mi estómago se calmó mientras se me agarrotaba.

Con mis agradecimientos a Nea Poulain, por la idea para el ciclo de entradas "Tinta a la Carta".