miércoles, 26 de julio de 2023

Describiendo a... (CCLXXVII)

Título: La guerra no tiene rostro de mujer (en el idioma original, У войны не женское лицо, romanizado como U voini ne zhenskoe lizo).

Autor: Svetlana Alexiévich.

Sinopsis: Casi un millón de mujeres combatió en las filas del Ejército Rojo durante la Segunda Guerra Mundial, pero su historia nunca ha sido contada. [...], mujeres que fueron francotiradoras, condujeron tanques o trabajaron en hospitales de campaña. Su historia no es un relato de la guerra ni de los combates, es la historia de hombres y mujeres en guerra. ¿Qué les ocurrió? ¿Cómo las transformó? De qué tenían miedo? ¿Cómo era aprender a matar? [Extracto de la contraportada de mi ejemplar].

sábado, 22 de julio de 2023

Tinta a la Carta CXXIV: Merienda en cuatro tiempos

~Aperitivo~
La vuelta al mundo en 80 días
(Jules Verne)
—¡Es una broma!
—Un buen inglés no se burla nunca cuando se trata de una cosa tan formal como una apuesta —respondió Phileas Fogg—. Apuesto veinte mil libras contra quien quiera a que yo doy la vuelta al mundo en ochenta días, o menos, sean mil novecientas veinte horas, o ciento quince mil doscientos minutos. ¿Aceptáis?
—Aceptamos —respondieron los señores Stuart, Falletin, Sullivan, Flanagan y Ralph después de haberse puesto de acuerdo.
—Bien —dijo Fogg—. El tren de Douves sale a las ocho y cuarenta y cinco. Lo tomaré.
—¿Esta misma noche? —preguntó Stuart.
—Esta misma noche —respondió Phileas Fogg—. Por consiguiente —añadió, consultando un calentario del bolsillo—: puesto que hoy es miércoles 2 de octubre, deberé estar de vuelta en Londres, en este mismo salón del Reform-Club, el sábado 21 de diciembre a las ocho y cuarenta y cinco minutos de la tarde, sin lo cual las veinte mil libras depositadas actualmente en la casa de Baring Hermanos os pertenecen de hecho y de derecho, señores. […]
 
~Entrada~
La gaviota
(Juan García Ponce)
Mucho después, el negro pelo de ella estaba extendido en su pecho y sus labios se entreabrían silenciosos sobre los latidos de la vena del cuello de él. A su alrededor, como única presencia en el vacío que se mostraba más allá, la luz nos envolvía como una manta delicada, tenue en su mismo ardor, capaz de mostrar su peso solo en el cuerpo de ellos. Entonces, como si despertara temerosa de un único sueño para entrar por primera vez en días, Katina levantó apenas la cabeza, hizo a un lado su pelo que le cubría parte de la cara y dijo casi en un susurro, con los ojos azules fijos en los de él.
—Dwig, die Möwe, la gaviota…
Los dos levantaron la cabeza y buscaron tímidamente a su derredor y luego se pusieron de pie, incrédulos; pero la gaviota ya no estaba.
 
~Plato Fuerte~
Justine
(Lawrence Durrell)
De esa época recuerdo también una observación de Pursewarden que resumía en pocas palabras su actitud hacia nuestros amigos.
—¡Alejandría! —exclamó, en uno de nuestros paseos a la luz de la luna—. Esos judíos con su misticismo de cafetería. ¿Cómo explicarlo con palabras? El lugar, la gente, ¿cómo?
Quizá estaba tramando ya su cuento tan cruel, y buscando la mejor manera de retratarnos.
—Justine y su ciudad se parecen —agregó— en que ambos tienen un sabor intenso a la vez que les falta todo carácter auténtico.
 
~Postre~
Fans de una vida imposible
(Kate Scelsa)
Has estado antes aquí.
La carretera que serpentea hacia el norte a través de los oscuros bosques de Nueva Inglaterra. Blancas dunas, semejantes a la luna, que se elevan a ambos lados de la carretera.
Puedes regresar. Aun después de haberles hecho un daño demasiado profundo para comprenderlo. Aun después de que lo imposible se vuelva exactamente eso. Demasiado inalcanzable incluso para soñar.
El amor recuerda los lugares donde se posó, dejando en sus cuerpos una estela invisible. Síguela. Puede llevarte de vuelta a ellos.

Con mis agradecimientos para Nea Poulain, por la idea para el ciclo de entradas "Tinta a la Carta".

miércoles, 19 de julio de 2023

Describiendo a... (CCLXXVI)

Título: RoseBlood (en el idioma original, igual).

Autor: A. G. Howard.

Sinopsis: Rune Germain tiene un don increíble para la música. Puede cantar cualquier aria sin haberla oído antes. Pero, cuando lo hace, se marea y enferma. Con la esperanza de que la ayuden, su madre la envía a la academia RoseBlood, un lugar con un pasado muy oscuro. Allí, Rune conocerá a Thorn, un violinista enmascarado que la ayudará a superar poco a poco su enfermedad. Los jóvenes desarrollan una conexión muy especial, pero Rune pronto descubrirá que su peculiar talento para la música puede ser también su perdición... (De la contraportada de mi ejemplar).

sábado, 15 de julio de 2023

Tinta a la Carta CXXIII: Comida en cinco tiempos

~Aperitivo~
Wild Cards, Ases en lo alto
(Varios, edición de George R. R. Martin)
—¡No puedo creerlo! —exclamó Travnicek, en alemán. El androide sintió que otro respingo se avecinaba. Travnicek se quedó boquiabierto ante el televisor, sorprendido.
—¡Te estás cogiendo a la actriz! —dijo—. ¡Esa Cyndi como-se-llame!
El androide se resignó ante lo que se avecinaba.
—Es correcto —dijo.
—Eres una maldita tostadora —dijo Travnicek— ¿Qué demonios te ha hecho pensar que podías coger?
—Me dio el equipo —dijo el androide—. Y me implantó emociones. Y encima me hizo apuesto.
 
~Entrada~
Los Miserables
(Victor Hugo)
A la mañana siguiente, al rayar el día, Jean Valjean estaba todavía al lado de la cama de Cosette. En su alma entraba una cosa nueva.
Jean Valjean no había amado nunca. Hacía veinticinco años que estaba solo en el mundo. Nunca había sido padre, amante, marido ni amigo. El corazón del viejo presidiario estaba lleno de virginidades.
Cuando vio a Cosette, cuando la tuvo consigo, la llevó y la libertó, sintió removérsele las entrañas.
Gracias a él, Cosette pudo marchar por la senda de la vida: gracias a ella, pudo él continuar en el camino de la virtud. Fue el sostén de aquella niña, y la niña fue su punto de apoyo. ¡Oh, misterio insondable y divino de los equilibrios del destino!
 
~Plato Fuerte~
Neverwhere
(Neil Gaiman)
—¿Pues de qué tienes miedo, entonces?
—El camino hasta allí. Se instala cada vez en un lugar diferente. Va cambiando de sitio. Y para llegar hasta el lugar donde se instalará esta noche… —Acarició el collar de cuarzo que llevaba al cuello, nerviosa—. Tenemos que atravesar un barrio muy peligroso.
Parecía realmente asustada.
Richard reprimió el impulso de pasarle el brazo por los hombros.
—¿Y cuál es ese barrio? —preguntó.
Anestesia se volvió hacia él, se apartó el pelo de los ojos y se lo dijo.
—Knightsbridge —repitió Richard, y se echó a reír.
La chica se dio la vuelta.
—¿Lo ves? —dijo—. Ya te dije que te ibas a reír.

~Entremés~
Cazadores de Sombras. Renacimiento 2. El Señor de las Sombras
(Cassandra Clare)
—Muy bien, pequeños espías […]. ¿Dónde está Cristina? Ya he mirado en su cuarto.
Livvy apuntó hacia arriba. Kit frunció el ceño; siempre había pensado que no había nada en el tercer piso excepto el desván.
—Está bien —asintió Emma—. Gracias. —Agitó nerviosamente las manos en los costados—. Cuando atrape a Diego…
De abajo les llegó una fuerte exclamación. Los cuatro se inclinaron hacia adelante y vieron a la chica pálida pegarle a Diego una bofetada.
—Pero ¿qué…? —Emma pareció perpleja, y luego, de nuevo furiosa. Se dio la vuelta y fue hacia la escalera.
Ty sonrió; con sus rizos y sus ojos claros parecía un querubín pintado en la pared de una iglesia.
—Esa chica sí que estaba enojada —dijo, y parecía encantado de no haberse equivocado.
Kit se echó a reír.
 
~Postre~
El resplandor
(Stephen King)
—No vayas, Danny…
Una nueva racha de viento le hizo cerrar los ojos, y luego la sombra que había en la parada del autobús desapareció… si es que en realidad había estado allí. Se quedó junto a la ventana durante un rato, pero no vio nada. Finalmente volvió a meterse en la cama y se cubrió con las mantas. Se quedó mirando cómo las sombras que arrojaba sobre el cielo raso esa luz lejana se convertían en una jungla sinuosa llena de plantas carnívoras, que no querían otra cosa que enredarse en torno a él, estrujarlo hasta quitarle la vida y arrastrarlo hacia abajo, hacia una negrura donde destellaba, en rojo, una sola palabra, siniestra: REDRUM.

Con mis agradecimientos para Nea Poulain, por la idea para el ciclo de entradas "Tinta a la Carta".