miércoles, 6 de mayo de 2026

Describiendo a... (CCCXXXIII)

Título: El anillo de César.

Autor: María García Esperón.

Sinopsis: [...] La estatua de Pompeyo fue testigo de las veintitrés puñaladas que acabaron con la vida del Imperator, del Dictator, del Pontifex Maximus, del Rex. El anillo de César rodó por el suelo ensangrentado... y su tintineo resuena en las páginas de este libro para que tú, lector, logres unir el fin con el principio de Cayo Julio César. (Extracto de la contraportada de mi ejemplar).

Editorial de mi ejemplar: Ediciones El Naranjo, S. A. de C. V.

¿Qué les puedo decir? Desde que conocí esta editorial, he llegado a la conclusión de que es de esas que no son grandes, pero sí geniales. El asunto viene desde una de las tantas recomendaciones de Nea Poulain (porque eso no pasa de moda por aquí, se los aseguro), y conforme pasan los años, siento que El Naranjo tiene un poco más de presencia en las ferias del libro a las que voy, aunque quizá sea solo mi impresión. Bueno, añadan a eso otra fascinación mía (la Historia), que el libro sea de una autora que ya leí y me gusta... y no es de extrañar que quisiera leer esto. Ya, a lo que interesa.

Es curioso cómo, en un momento crítico, parece que recuerdas lo que te ha pasado para llegar a cierto punto de tu vida. Eso parece ocurrirle a Julio César, máximo personaje de su tiempo en el imperio romano, cuando reflexiona sobre su existencia y las personas a su alrededor... cuando está muriendo. Sí, ha sido atacado y herido de gravedad, cuando se creía poderoso y, en cierta manera, intocable. No sabe todos los hilos tras este ataque, pero algo sospecha, y su memoria parece viajar a lo largo de su vida, pensando en momentos que lo condujeron primero, a la grandeza; luego, a ese trágico fin.

Cuando los libros de ficción se basan en algo que realmente existió, suele depender del autor la forma en que quiere abordar lo que quiere narrar. En el caso de El anillo de César, empiezan tomando una escena intensa y con aires de fatalidad, enfocando una joya que es un símbolo de alto estatus y que se vuelve una especie de clave para que el protagonista vaya pasando de una memoria a otra, de una cara conocida a la siguiente, como si quisiera descifrar en qué parte del camino pudo haber decidido diferente, con tal de no acabar... pues como acabó.

La narración de esta historia, debo admitirlo, no es algo que hubiera leído con mucha frecuencia, pues como mencioné, la escena que se lee al inicio, en cualquier otro libro, les aseguro que sería una muy buena para un final. Quizá el hacer eso en una novela tiene un nombre, pero no lo conozco, así que una disculpa de antemano por eso. Quizá esa es la primera cosa que llama la atención, la que engancha, para luego pasar a sumergirse en la vida de Cayo Julio César, una figura histórica que muchos reconocen o al menos, han oído vagamente de quién se trata, así como su famoso asesinato. Por la antigüedad de la historia de César, quizá se perdieron los detalles finos de lo que le ocurrió, pero con suficientes registros y una buena imaginación (como la que suele tener García Esperón en estos casos), armó una trama que podría considerarse una buena posibilidad de ser real. Eso es algo difícil de lograr, creo, y es una maravilla cuando la ficción llega a ese grado.

Cuídense mucho y nos leemos a la próxima.

(Leído en 2021)

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