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sábado, 30 de marzo de 2024

Tinta a la Carta CXL: Cena en tres tiempos

~Entrada~

H de Homicidio

(Sue Grafton)

[…] La vida siguió su curso habitual. Donde antes estaba Parnell Perkins, ahora sólo había un espacio vacío y ninguno de nosotros sabía cómo afrontar y asimilar lo sucedido. Aunque al final sabría cómo unir todas las piezas para que formaran un dibujo coherente, por entonces ni siquiera sospechaba que se trataba de un rompecabezas. Al cabo de unas semanas, el homicidio pasó a un segundo plano debido a la inenarrable presencia de Gordon Titus —a quien no tardamos en llamar Pitus—, el vicepresidente de Palm Springs, cuyo traslado a la sede central de la empresa estaba prevista para el 15 de noviembre. Según se comprobó, incluso Titus jugó un papel involuntario en el curso de los acontecimientos.

 

~Plato Fuerte~

El guardián de los sueños

(Sherrilyn Kenyon)

—¿Cómo quieres que lo seduzca? Carezco de emociones.

—Eso es mentira y las dos lo sabemos muy bien —susurró Niké—. Tienes todo lo que necesitas. No eres una Óneiroi pura, posees un espíritu humano y tienes emociones en tu interior. Eso es lo que te guiará. —Le dio un ligero apretón en el hombro—. Así que vete y conquístalo.

«Conquístalo.» Como si fuera fácil. Sin embargo, mientras la observaba alejarse, Delfine solo veía un futuro muy negro.

Para ella y para todos los dioses que dependían de su éxito. Era imposible.

Fobos se acercó a ella.

—¿Estás bien? Tienes peor cara ahora que cuando Zeus te estaba gritando.

La verdad era que se sentía mucho peor. Más asustada.

—¿Cómo se seduce a un hombre?

Fobos rió al escuchar la pregunta.

—Creo que me ofende que me preguntes eso. ¿Es que crees que tengo experiencia en el tema o qué?

 

~Postre~

Wires and Nerve. Los rebeldes

(Marissa Meyer & Stephen Gilpin)

—¡Kinney! ¿Cuánto hace que estás allí? ¿Qué has escuchado?
—Yo… ¿Ese era Lihn Garan? ¿El hombre que diseñó el dispositivo de seguridad bioeléctrica?
—Sí. Y, claramente, el hombre que me diseñó a mí también. Ahí tienes. Cada una de mis emociones, mis pensamientos, todos esos rasgos que creí que eran humanos y de avanzada… no son más que respuestas programadas.
»No soy más que una computadora de última generación fingiendo ser humana. Resulta que tuviste razón sobre mí, sir Kinney. Debes estar feliz.
«No tanto como creí que lo estaría…»

Con mis agradecimientos para Nea Poulain, por la idea para el ciclo de entradas "Tinta a la Carta".

sábado, 30 de diciembre de 2023

Tinta a la Carta CXXXV: Cena en tres tiempos

~Entrada~
G de Guardaespaldas
(Sue Grafton)
—¿Un guardaespaldas? —dije.
—Bueno, alguien versado en técnicas de seguridad.
—Tendría que pensarlo —dije tras titubear un segundo—. No quisiera parecer roñica, pero me costará un ojo de la cara. ¿De veras crees que es necesario?
—Te lo diré de otro modo: yo, en tu caso, no me arriesgaría. Tiene antecedentes por seis delitos con violencia.
—¡Ah!
—Eso mismo, ¡ah! Y lo ofensivo del asunto es que ha ofrecido una miseria. Cinco de los grandes por los cuatro. ¡Menos de mil quinientos dólares por cabeza! —Se echó a reír de repente, pero no creo que porque le hiciera gracia.
—No puedo creerlo —dije, tratando todavía de hacerme a la idea. Cuando nos dan una mala noticia, se produce siempre un momento en que todo avanza más despacio, ya que el cerebro es incapaz de asimilar lo que sucede.
 
~Plato Fuerte~
El silencio de la noche
(Sherrilyn Kenyon)
—Luchemos. Si ganas, me matarás.
Céfira ladeó la cabeza y lo miró con expresión suspicaz.
—¿Y si pierdo?
—Me concederás dos semanas para intentar conquistarte de nuevo. Si al final de esas dos semanas sigues odiándome, dejaré que me ejecutes.
Céfira se quedó alucinada al escuchar su ofrecimiento. No terminaba de creérselo.
—¿Cómo sé que puedo confiar en ti?
—Soy un hombre de honor. Tú mejor que nadie sabes que mi honor lo significa todo para mí. Si no te he conquistado en dos semanas, no me merezco más que morir a tus manos.
—Sabes que no soy la tonta incapaz de manejar un cuchillo de cocina con la que te casaste. Te mataré.
—Lo sé.
—En ese caso, acepto tus condiciones. —Se apartó de él—. Prepárate para morir.
 
~Postre~
Asesinato en el Orient Express
(Agatha Christie)
Poirot se incorporó en el lecho y encendió la luz. Observó que el tren estaba parado… presumiblemente en alguna estación.
Aquel grito vibraba todavía en su cerebro. Recordó que era Ratchett quien ocupaba el compartimiento inmediato. Saltó de la cama y abrió la puerta en el preciso momento en que el encargado del coche cama avanzaba corriendo por el pasillo y llamaba a la puerta de Ratchett. Poirot mantuvo ligeramente abierta la puerta, observando. Sonó un timbre y se encendió la luz de una puerta más allá. El empleado miró en aquella dirección.
En el mismo momento salió una voz del compartimiento de míster Ratchett.
—No es nada. Me he equivocado.
—Bien, señor.
El encargado se dirigió a llamar a la puerta donde se había encendido la luz.
Poirot volvió a la cama, ya más tranquilo, y apagó la lámpara. Antes consultó su reloj. Era la una menos veintitrés minutos.

Con mis agradecimientos para Nea Poulain, por la idea para el ciclo de entradas "Tinta a la Carta".

sábado, 30 de septiembre de 2023

Tinta a la Carta CXXX: Cena en tres tiempos

~Entrada~

F de Fugitivo

(Sue Grafton)

—Se han portado muy bien. Me han apoyado en todo momento. Mi jefe dijo que vendría para declarar…, para garantizar mi buena conducta y esas cosas, pero ¿qué importancia tiene ya? Me siento como un idiota. He respetado la ley durante un montón de años. El típico ciudadano ejemplar. Ni siquiera me han multado por aparcar en doble fila. Pagaba mis impuestos, iba a la iglesia.

—Pues todos esos detalles tienen mucha importancia porque hablarán en tu favor.

—Pero no cambiarán los hechos. Nadie se fuga de la cárcel para recibir a cambio un tirón de orejas.

—¿Por qué no dejas que sea Clemson quien se preocupe por esas cosas?

—Sí, creo que será lo mejor —dijo—. ¿Y tú? ¿Cuál es tu papel?

—Averiguar quién la mató para que tu expediente quede totalmente limpio.

 

~Plato Fuerte~

Aquerón

(Sherrilyn Kenyon)

—¿Por qué no le pides que sea tu esclava sexual? A cambio de eso, yo le enseñaría lo que quisiera.

Tory parecía horrorizada, como si fuera lo más asqueroso que pudiera ocurrírsele.

—¡Uf!

Esa exclamación lo pilló por sorpresa.

—¿Uf? —repitió Ash—. ¿Cómo que «¡Uf!»?

—¡Uf, sí! Apenas te conozco y ya están pensando en que me meta en la cama contigo. ¡No, gracias! ¡Dios, eres un cerdo asqueroso!

«¿Un cerdo asqueroso?», repitió él para sus adentros.

Tory se bajó de la escalera con cara de asco.

—Muy bien, ya me las apañaré sin ti. —Se estremeció—. Acostarme con él a cambio de una traducción… —rezongó mientras se alejaba.

Ash apoyó un brazo en la escalera mientras la observaba alejarse hacia el coche. Estaba alucinadísimo.

No quería acostarse con él.

 

~Postre~

La muerte de un instalador

(Álvaro Enrigue)

Brumell caminó junto al viejo hasta la puerta y ahí conversó un rato más con él. Antes de salir del comedor se había asomado a la cocina para decirle a Adela: Ya puedes recoger la mesa; pero antes, pídeme un taxi y lleva al señor Vaca a la biblioteca; muéstrale dónde están las botellas y las copas; él sabrá despacharse. Y dio un bostezo con el rictus invertido que hizo pensar al ama de llaves en las fauces de un tiburón.

Con mis agradecimientos para Nea Poulain, por la idea para el ciclo de entradas "Tinta a la Carta".

sábado, 29 de julio de 2023

Tinta a la Carta CXXV: Cena en tres tiempos

~Entrada~

E de Evidencia

(Sue Grafton)

—[…]. Si pretendía sobornarme, ¿cree que sería tan estúpido como para meter el dinero en un sobre y escribir una nota diciéndolo? Todo esto me parece un plan preparado desde el principio.

—¿Ideado por quién? […] ¿Quién se atrevería a llegar a este extremo?

—¿Cómo quiere que lo sepa? A lo mejor he caído en la trampa por casualidad. Puede que el blanco sea Lance Wood. Usted sabe que jamás he hecho una cosa así. Le enseñaré el saldo de mi cuenta corriente. Revise el movimiento de mi cuenta. Busque debajo de mi colchón, si quiere…

Me interrumpí, vencida por el aturdimiento.

Vi que movía la boca, pero no oí lo que dijo. Sentí que se cerraba la trampa y algo adquirió sentido de pronto. En el correo de la mañana había visto una circular del banco en la que me notificaban que habían ingresado 5000 dólares en mi cuenta. Creo que fue entonces cuando me percaté de lo que pasaba.

 

~Plato Fuerte~

Atrapando un sueño

(Sherrilyn Kenyon)

—Xypher, te juro por el Estigio que no conozco a nadie capaz de enfurecer más a los dioses que tú. ¿A quién has molestado esta vez para acabar con eso en el brazo?

En el mentón de Xypher apareció un tic nervioso.

—No juegues conmigo, Afrodita. ¿Qué es?

—Es un deamarkonion. Un chisme monísimo creado por los atlantes para acabar con los seres invencibles. No sabía que quedara alguno. ¿Dónde lo has encontrado?

—En mi muñeca, de repente. ¿Para qué sirve exactamente?

La diosa se encogió de hombros haciendo gala de lo que a Simone le pareció un gesto increíble de elegancia.

—Los brazaletes vinculan las vidas de dos seres. Tu vida y la de tu amiguita… —se volvió hacia ella—, aquí presente. Si uno de los dos muere, el otro también morirá. Los atlantes lo usaban para matar a un enemigo poderoso. Lo vinculaban a una persona débil, y en cuanto mataban al débil, también se cargaban al fuerte. Muy sencillo.

Xypher soltó un taco.

 

~Postre~

Vacaciones en el infierno

(Autores varios)

En la oscuridad, mis dedos trataban desesperadamente de encontrar el seguro del arma. Yo no actuaba por voluntad propia. Eran ellos los que se encargaban. Gerard se adelantó y colocó una mano sobre el cañón.
—Charlie —dijo—. Soy yo, Gerard. No me dispares. No obedezcas a la maldición.
—No estoy afectada, Gerard. No llegué a escuchar el final de la historia. Ahora, retrocede…
Entonces, mis dedos localizaron el seguro. Y disparé. Y Gerard se desplomó.
“Un momento —me dije a mí misma—. Henri mencionó una guillotina, es verdad. ¿Cómo se me pudo olvidar?”

Con mis agradecimientos para Nea Poulain, por la idea para el ciclo de entradas "Tinta a la Carta".

sábado, 24 de junio de 2023

Tinta a la Carta CXX: Cena en tres tiempos

~Entrada~

D de Deuda

(Sue Grafton)

Descubrí después que se llamaba John Daggett, pero no fue éste el nombre con que se me presentó en el despacho. Ya me di cuenta entonces de que ocurría algo anormal, aunque no sabía de qué se trataba. El trabajo para el que me contrató parecía bastante sencillo, pero el muy sinvergüenza quiso jugármela a la hora de pagar la minuta. Estas cosas no pueden tolerarse cuando una trabaja por libre. Corre el rumor y antes de que te des cuenta todo el mundo cree que puede tomarte por el pito del sereno. Me puse a buscarlo, para que me pagara, y sin comérmelo ni bebérmelo me vi metida en un lío del que aún no me he recuperado del todo.

 

~Plato Fuerte~

La luna de la medianoche

(Sherrilyn Kenyon)

—¿Cuándo fue la última vez que hablaste con un amigo?

—Hace diecinueve meses.

Leta se quedó boquiabierta al escuchar la respuesta. Imposible. A pesar de la tibieza de sus emociones, que estaban prácticamente anuladas, ella sí seguía confiando en los demás. […]

—¿Cómo?

—Ya me has oído.

Cierto, pero una cosa era oírlo y otra muy distinta, creérselo.

—Estás de broma.

—De eso nada, hablo muy en serio. Llamé a mi mejor amigo para hablar porque necesitaba desahogarme con alguien y después me enteré de que nuestra conversación no solo aparecía en las revistas del corazón, sino también en todos los blogs y revistas especializadas que ese imbécil fue capaz de encontrar. «Aidan O’Connor, la verdad tras la leyenda. Así fue como su novia lo traicionó y lo dejó tirado en la calle, pidiendo limosna y asaltando a sus fans.» Lo que más me dolió fue que no había ni una pizca de verdad en toda esa porquería. Retorció tanto mis palabras y las cambió de tal modo que ni yo mismo las reconocí. Después de eso, podría decirse que aprendí de mis errores. Así que no, no hablo con mis amigos. Jamás.

 

~Postre~

Stars Above

(Marissa Meyer)

—Una falla de programación…

—Claro. Tú tienes programación, ¿no es así? —alzó un brazo serpenteante y señaló con un gesto la prótesis de acero de Cinder—. Yo también tengo una falla. A veces se me olvida que no soy humana. No creo que eso le suceda a muchos androides.

Cinder permaneció mirando el cuerpo liso de Iko, sus bandas de rodamiento, sus tenazas con tres dedos, y se preguntó cómo sería estar atrapada en semejante cuerpo y no saber si eres humana o robot.

Se llevó un dedo a la esquina de su ojo derecho, buscando una humedad que no estaba allí.

—Correcto. Una falla —fingió una sonrisa despreocupada, esperando que la androide no pudiera detectar el estremecimiento que la acompañó—. Quizá solo sea eso…


Con mis agradecimientos para Nea Poulain, por la idea para el ciclo de entradas "Tinta a la Carta".

sábado, 29 de abril de 2023

Tinta a la Carta CXV: Cena en tres tiempos

~Entrada~

C de Cadáver

(Sue Grafton)

—Mi familia piensa que me falta un tornillo.

—Claro, por eso recurres a mí y no a tu familia.

—Gracias —dijo en voz muy baja.

Me enlazó el brazo con el suyo y me lo quedé mirando. La cara se le había vuelto de color rosa y tenía lágrimas en los ojos. Se las enjugó de cualquier manera, sin mirarme. Me di cuenta por primera vez de lo joven que era. Un niño, un niño destrozado, confuso y muerto de miedo.

Nos dirigimos sin prisas hacia mi coche y advertí que algunos curiosos nos miraban y volvían la cara con lástima y aprensión. Me entraron ganas de pegarle a alguien.

 

~Plato Fuerte~

El diablo puede llorar

(Sherrilyn Kenyon)

—Sácame de aquí, Katra. Ahora mismo.

—No puedo.

—En ese caso, espero que seas capaz de vivir con la exterminación de la raza humana en tu conciencia. —Señaló el sofá con el dedo pulgar—. Yo me sentaré ahí hasta que todo haya acabado. ¿Tienes algunas películas buenas con las que pueda entretenerme? Me ayudarán a no escuchar sus gritos suplicando clemencia. Sobre todo los de los niños. Suelen ser los más duros de pasar por alto.

Sus palabras le llegaron a lo más hondo y afectaron su parte más humana. Ver a un niño sufrir le resultaba insoportable. Sin estaba jugando sucio y dolía.

—Me dan ganas de matarte.

La expresión de Sin se tensó.

—Ponte a la cola. Tu madre está antes.

 

~Postre~

Wires and Nerve

(Marissa Meyer y Doug Holgate)

Siempre me ha fascinado el concepto de los sueños.

Los androides no pueden soñar, así que me paso mucho tiempo pensando cómo debe sentirse eso. Pensamientos que no pueden controlarse…

—Bien, y aquí comienza. No sucede nada en los próximos veinte minutos. Pero observa…

Los deseos del subconsciente que surgen solo mientras duermes…

—Espera, ¿esos eran más mutantes? Esto sucedió luego de que Iko les disparara.

—No creo que sean los mismos que te atacaron. Quizás estos sean refuerzos.

—Pero ¿cómo llegaron aquí? ¿Y a dónde fueron? La manzana entera estaba rodeada.

Fantasías enterradas que son imposibles de ignorar.

Esto se siente como en un sueño. No hay lógica. No hay una razón para este deseo.

—Espera. Regresa. Estoy seguro de que esa puerta estaba cerrada. Cress, ¿puedes saber a dónde conduce esa puerta?

—Déjame revisar los planos.

Y aun así, el deseo sigue allí.


Con mis agradecimientos para Nea Poulain, por la idea para el ciclo de entradas "Tinta a la Carta".

sábado, 30 de julio de 2022

Tinta a la Carta CX: Cena en tres tiempos

 ~Entrada~
B de Bestias
(Sue Grafton)

—Como quiera, Beverly. No quiero desanimarla, pero creo sinceramente que este trabajo podría hacerlo usted misma. Incluso le detallaría con gusto algunos métodos de actuación.

Me sonrió en aquel punto, aunque con un rictus de dureza, y acabé por comprender que estaba acostumbrada a salirse con la suya. […]

—Elaine y yo no nos llevamos bien —dijo con voz fluida—. En mi opinión, ya he dedicado demasiado tiempo a este asunto, pero prometí al señor Wender que la encontraría para que pudiera procederse al reparto de la herencia. Los otros herederos le presionan y él me presiona a mí. Le puedo dar un anticipo, si usted quiere.

Se puso a rebuscar nuevamente en el bolso y esta vez sacó un talonario de cheques. Desenroscó la capucha de la pluma de madera y se quedó mirándome.

—¿Bastará con setecientos cincuenta dólares? —dijo.

Abrí el cajón de la mesa.

—Voy a redactar un contrato.

 

~Plato Fuerte~

El cazador de sueños

(Sherrilyn Kenyon)

—Tendrás que pagar caro ese deseo.

—No esperaba menos. Dime qué quieres.

—Un alma. Un alma humana.

Eso era sencillo. Eliminar una vida humana sería pan comido. Las vidas humanas eran finitas y muy pocos mortales se molestaban en apreciar la belleza de la existencia humana. Él, en cambio, saborearía ese breve periodo de tiempo como uno de ellos.

—Trato hecho.

Hades volvió a chasquear la lengua.

—Pero qué inocente eres, chico. Has aceptado demasiado pronto. No quiero cualquier alma humana.

—¿Cuál quieres?

—Quiero el alma de la mujer por la que has hecho un trato con el diablo. […]

 

~Postre~

Fairest

(Marissa Meyer)

Sin embargo, tal como había aprendido de Channary, uno no siempre tiene que tomar las cosas por la fuerza. A veces es mejor si haces que vengan a ti. Si haces que te deseen.

Entonces una alianza matrimonial, justo como Channary había soñado para sí durante todos esos años. La princesa Winter sería una buena pareja para ese muchacho, pero Winter no tenía sangre real. La alianza sería demasiado superficial.

No, debía ser la reina. Debía ser Levana. Debía ser alguien que un día, algún día, procrearía un heredero al trono.

Apretando los labios, apagó la pantalla.

Supo que tendría que hacerlo. Por el pueblo. Por su futuro. Por Luna.

Por toda la Tierra.


Con mis agradecimientos a Nea Poulain, por la inspiración para el ciclo del entradas "Tinta a la Carta".

sábado, 30 de marzo de 2019

Tinta a la Carta CV: Cena en cinco tiempos

~Entrada~ 
A de Adulterio 
(Sue Grafton) 
—Quiero que descubras quién lo mató. No descansaré hasta que lo sepa. 
Lo dijo de un modo que mis manos se agarrotaron. En sus ojos había un destello que me recordaba al de los ojos de los gansos, maligno e irracional. Fue sólo un segundo y desapareció al instante. 
—No querrás desquitarte, ¿verdad? —pregunté. 
Desvió la mirada. 
—No. Pensaba mucho en ello en la cárcel, pero ahora que estoy fuera ya no me parece tan importante. Lo único que quiero ahora es recuperar a mi hijo. Y tumbarme en la playa, y beber Perrier, y ponerme mi propia ropa. Y comer en restaurantes, y cuando no, prepararme yo misma lo que me apetezca. Y dormir hasta tarde, y darme baños de sales… —Se interrumpió para reírse de sí misma y tomó una profunda bocanada de aire—. Pues eso. No quiero poner en peligro la libertad de que disfruto ahora. 

~Plato Fuerte~ 
La cara oscura de la luna 
(Sherrilyn Kenyon) 
—Otra vez la dichosa pregunta. ¿Qué es un escudero? 
Sus palabras lo dejaron descompuesto. 
Bajó la mirada hasta las heridas de bala que tenía en el pecho, que habían dejado de sangrar. Tenía más balazos por los brazos y por el cuello, y las manchas de sangre de la camiseta revelaban los lugares donde lo habían alcanzado. Sin embargo, no parecían molestarle en lo más mínimo. 
Le rozó una de las heridas que tenía en el brazo. La bala le había arrancado parte del músculo. Allí no había maquillaje ni efectos especiales, era muy real. 
—¿Qué eres? 
En la mejilla de Ravyn apareció un tic nervioso. 
—Resumiendo, tu única esperanza —respondió con brusquedad. 

~Postre~ 
Winter 
(Marissa Meyer) 
—Oh, ¿entonces vamos a escondernos bajo tierra y a formar un ejército? —Scarlet resopló y agitó las manos en el aire—. ¿Por qué me molesto en hablar contigo? No estás ayudando. Eres la I mayúscula en Inútil. 
—Hablo en serio. Hay asesinos, animales y depredadores que ansían ser libres. Tú lo sabes, amiga Scarlet. Tú ya liberaste a uno. 
Winter se levantó, apoyó una mano en la pared para equilibrarse y caminó alrededor de la pequeña mesa. 
Scarlet puso los ojos en blanco, pero fue Iko quien habló. 
—Las barracas —dijo ella—. Las barracas donde Levana tiene a sus soldados se encuentran en los tubos de lava. 
Thorne miraba alternadamente a Iko y a Winter. 
—¿Sus soldados? ¿Te refieres a sus soldados lobos mutantes? ¿Estás loca? 
—Puede que lo esté —respondió, soltando una risita y poniendo una mano sobre la mejilla de Thorne—. Todos me lo dicen. 

Con mis agradecimientos para Nea Poulain, por la idea para el ciclo de entradas "Tinta a la Carta".