Título: Terror en la red 2: La mujer con el corazón lleno de tormentas.
Autor: Álvaro Colomer y Antonio Lozano.
Sinopsis: «[...] Te he enviado mensajes de Facebook, de Twitter y de Tuenti. Te he mandado correos electrónicos a las diversas cuentas que tenías. Incluso te he telefoneado a casa. Pero nadie contesta. Parece que El niño de la habitación haya desaparecido de la faz de la Tierra. Estoy un poco asustada. [...]» (Extracto de la contraportada de mi ejemplar).
Editorial de mi ejemplar: Edebé.
¿Qué les puedo decir? Las series literarias juveniles pueden ser largas o cortas, tanto de extensión como de número de libros que las componen. Añadan a eso la trama de cada saga, que puede o no dar de sí para ser buena y/o larga, y quizá comprendan por qué, conforme pasan los años, me he vuelto más selectiva con lo juvenil a lo que le dedico tiempo de lectura, porque en estos tiempos, ya no sabes qué te vas a encontrar y si será, para tus estándares personales, algo "decente" o "novedoso". Dicho esto, Terror en la red resultó más o menos interesante, y no me arrepentí de conseguir la serie completa, así que vamos al meollo del asunto de esta ocasión.
La historia comienza presentándonos al capitán de un barco, haciendo su trabajo, atento a la maniobra que está ejecutando con un transporte enorme. De pronto, todo parece descontrolarse y el capitán anuncia que el barco fue secuestrado... pero de una forma que nadie se esperaba: cibernéticamente. Hay caos, dolor y un desastre, y el barco cambia cruelmente de mando. Eso pasa rápidamente a mostrar a otra persona, que por lo que hace y piensa, se sabe que es parte del secuestro cibernético, lo que se derivó de algo incitado por un tipo de grupo o secta que se llega a mencionar en El chico que vivía encerrado en una habitación. Y al dejar a algo tan siniestro como una secta, se pasa a la vida que Nerea tiene ahora, tras resolver lo que pasó con su hermano, porque está intentando superar las secuelas y contactar a Derek, quien por alguna razón, no ha contactado con ella, cuando sabía que literalmente se la vivía en su habitación. ¿Pasó algo más con Derek? ¿Qué está haciendo exactamente esa secta rara? ¿Nerea volverá a meterse donde quizá no debería estar?
Cuando crees que una novela fue intensa, corta y contundente, debe dar suficientes pistas hacia el final para que al menos sospeches "esto seguro tiene continuación", aunque en otras ocasiones, eso es más obvio. La historia principal de El chico que vivía encerrado en una habitación se cerró, no lo duden, pero pasó lo primero que comenté, hubo algunos puntos que daban a entender clarísimo que algo más daría pie al siguiente libro de la serie. Esos puntos incluyen una secta, que bueno, es un término que normalmente se usa con cuidado pero que aquí, con todo lo que nombran de esa "organización", ¿qué otra cosa podrían pensar? Algunos creerían que es exageración de adolescentes, que un poco sí es, pero conforme Nerea y compañía se meten de nuevo en un lío (parte adrede, parte sin querer porque los meten), la forma de pensar y de operar de los miembros simplemente hacen pensar que sí, es una secta y ya saben, las personas en grupos especialmente radicales no suelen tener la cabeza bien puesta.
Uno de los puntos de la mentada secta, tengo que decirlo, tiene cierta lógica y por eso debieron empezar a ganarse a los integrantes: es peligroso confiarle todo a la tecnología. Irónicamente, están usando la tecnología para demostrar su punto, lo que también luce bien hipócrita de su parte, pero repito, la gente en sectas no trabaja con mucha lógica en sus creencias, ¿verdad?
Mientras Nerea intenta seguir con su vida pero acaba en un lío de nuevo, también intenta contactar a Derek, pero él... bueno, parece que intenta superar sus problemas, pero algo no cuadra ni con el método, ni con el lugar. Su situación acaba cruzándose finalmente con la de Nerea, sin deberla ni temerla, pero igual que en su aventura anterior, no saben si saldrá bien de aquello, o si físicamente se podrán reunir (a ratos parece que sí, pero... la trama). Y con salir bien librados, les basta de momento.
Los adolescentes a veces son increíbles en el sentido de que, quizá, son el tipo de protagonistas en la literatura a los que se les pueden disculpar algunas tonterías porque... bueno, son adolescentes. Los adultos seríamos considerados incompetentes mentales si hiciéramos algunas de esas tonterías, porque se supone que nuestros cerebros están desarrollados y tenemos más experiencia de vida. Eso no significa que se le resten méritos a los adolescentes cuando hacen algo realmente bueno, solo que hay que tener cuidado, chicos, la suerte al actuar no dura siempre, se pueden lastimar. Sobre todo cuando se cruzan en el camino de alguien tan misterioso y potencialmente peligroso como para dar a este libro ese nombre, La mujer con el corazón lleno de tormentas, quien ¿para qué especifico? Más les vale averiguarlo y comprender por qué pocos se meterían con semejante persona. La tipa no es agradable casi de ninguna forma, pero menos moralmente hablando. Da escalofríos.
Cuídense mucho y nos leemos a la próxima.
(Leído en 2020)

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