miércoles, 14 de enero de 2015

Describiendo a... (CVI)

Título: Sandy (en el idioma original, The Sandman).

Autor: William Joyce.

Sinopsis: El Hombre de la Luna tiene un problema. La mayor parte de las noches manda rayos de luna a los niños de la Tierra y les ofrece una luz inextinguible que ahuyenta a las pesadillas. Pero ¿qué pasa si hay niebla o está nublado? ¿O cuando la luna no está llena y no brilla? ¿Quién cuidará a los niños por la noche? ¡Necesita un ayudante! Y ha encontrado lo que buscaba: un hombrecillo dormilón llamado Sanderson Mansnoozie (Sandy para los amigos), que puede ser perfecto... Si el Hombre de la Luna consigue despertarle. (De la solapa de la portada de mi ejemplar).

Editorial de mi ejemplar: Editorial Casals, S. A. (a través de Editorial Bambú).

¿Qué les puedo decir? Aunque lo parezca, esta no es una aventura de los Guardianes de la Infancia, al menos no de la serie que conforman las tres seudo-reseñas anteriores. Mientras que las aventuras de presentación de Norte, Bunny y Toothiana se enlazan formando una sola historia, tanto el libro que compete ahora como el del Hombre de la Luna se pueden considerar como precuelas, puesto que de manera sencilla y tierna, pueden leerse a los niños más pequeños para que sepan el origen de algunos de los personajes que, tarde o temprano, aparecerán como Guardianes de la Infancia propiamente dichos. Ahora les digo por qué.

Hace mucho tiempo, en la Edad de Oro, el Hombre de la Luna conoció a un personaje peculiar, Sanderson Mansnoozie, al que casi siempre llamaban Sandy. Este hombre estrella su nave (una estrella fugaz) en la Tierra después de escapar de Sombra, Rey de las Pesadillas, y aunque al principio parece que le irá mal, termina siendo amo y señor de una peculiar isla de arenas misteriosas... un señor dormido. Porque por siglos se queda soñando en su isla, antes que el Hombre de la Luna, que lo ha encontrado casi por casualidad, lo despierte al encomendarle la misión de vigilar el sueño de los niños del mundo, cosa para lo que Sandy resulta más que adecuado.

Si me lo preguntan, esta es una historia de lo más dulce para darle a entender a los niños que las pesadillas no pueden herirlos, así como para darles una de las primeras ilusiones de su edad: que alguien vigila sus noches sin falta, para que pueda soñar en paz. Dicen que un niño feliz suele ser un adulto feliz, y agrego a eso que una de las cosas que hace sonreír a los niños es imaginar cosas bonitas, por lo que este libro es ideal para ellos. Prometo solemnemente que el día que mi hermana y mi cuñado me den sobrinos, los amaré y les leeré este cuento antes de dormir. Además, los dibujos son preciosos.

Cuídense mucho y nos leemos a la próxima.

(Leído en 2014)

5 comentarios:

  1. ¡¡Hola Tere!! Soy Marina, de http://lashistoriasdelatardecer.blogspot.com.es/ , estoy en el grupo de Whatsapp ^^
    El libro pinta muy bien, ¡pero tengo tantos pendientes que no doy abasto!
    ¡Suerte con el blog, un beso! :)

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  2. Hola! Me gusto mucho lo que dijiste del libro, así que lo buscaré y se lo leeré a mi hermano por las noches, gracias por tu reseña.
    Pd. Soy del grupo de whatsapp:)
    Saludos<3

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  3. Ay, yo quiero seguir esta serie de libros tan tiernos :3 Ojalá pronto los vea en la librería, son tan bellos.

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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