miércoles, 1 de febrero de 2017

Describiendo a... (CXCIV)

Título: El Palacio de la Medianoche.

Autor: Carlos Ruiz Zafón.

Sinopsis: Calcuta, 1932: el corazón de las tinieblas. Un tren en llamas atraviesa la ciudad. Un espectro de fuego siembra el terror en las sombras de la noche. Pero eso no es más que el principio. En la víspera de cumplir los 16 años, Ben, Sheere y sus amigos deberán enfrentarse al más terrible y mortífero enigma en la historia de la ciudad de los palacios. (De la contraportada de mi ejemplar).

Editorial de mi ejemplar: Edebé.

¿Qué les puedo decir? Esta edición no es común hoy en día y menos en mi país. La encontré en oferta, por pura casualidad, junto con Las luces de septiembre (del mismo autor) en cierta librería donde suelo descubrir maravillas (sí, esa que se ha mencionado en otras seudo-reseñas). Es por esa razón que no son iguales esos dos libros a El príncipe de la niebla, aunque me hubiera gustado.

El prólogo nos introduce a los recuerdos de alguien. Es una persona que, por lo que dice, va a narrarnos una historia tan terrorífica como cierta, que marcó su juventud y que será muy difícil que pueda olvidar. Y cuyo final, una nevada en Calcuta, es la señal máxima.

La historia en sí comienza allí, en Calcuta, en los años treinta, con un individuo que huye sin descanso para refugiarse en una casa que no visitaba desde hacía años, con tal de resguardar algo que ha rescatado de malas manos. Después de eso, al desconocido se le pierde de vista y lo rescatado va a dar a distintos paraderos.

Años después, en un orfanato, hay un grupo de amigos que han fundado una sociedad que se reúne por las noches en una vieja casona abandonada, la cual llaman El Palacio de la Medianoche. Son pocos y realmente se aprecian, pero están por cumplir la edad en que dejarán el orfanato para comenzar a incorporarse a la sociedad. Y eso, por alguna razón, parece el detonante para que el pasado de uno de ellos (o al menos, parte de su pasado) lo persiga.

Si soy sincera, de Ruiz Zafón solo he leído (casualmente, por lo visto) lo que él dirigió al público juvenil. ¿Por qué lo digo? Porque El Palacio de la Medianoche no es una historia enteramente sencilla, tiene un par de giros que para un lector joven novato serían realmente impactantes, incluso inesperados (a Bell ya casi nada le sorprende y no es joven, así que no cuenta).

Por otro lado, he hallado en estas novelas de Ruiz Zafón (es decir, las que llevo leídas) un punto en común y que no todos los autores se toman la libertad de abordar con el público joven: el que al vencer al mal, los buenos no siempre viven felices para siempre. No puedo decir más porque eso sería un spoiler horrible y saben que estoy en contra de ellos; por ello, si creen que pueden pasar el rato con una intriga que involucra los orígenes inciertos de un muchacho, unas apariciones y un fenómeno por demás extraordinario en una ciudad como Calcuta, esta es su novela... tal vez.

Cuídense mucho y nos leemos a la próxima.

(Leído en 2016)

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