miércoles, 2 de enero de 2019

Describiendo a... (CCXXXII)

Título: La sombra del viento.

Autor: Carlos Ruiz Zafón.

Sinopsis: Un amanecer de 1945, un muchacho es conducido por su padre a un misterioso lugar oculto en el corazón de la ciudad vieja: El Cementerio de los Libros Olvidados. Allí, Daniel Sempere encuentra un libro maldito que cambia el rumbo de su vida y le arrastra a un laberinto de intrigas y secretos enterrados en el alma oscura de la ciudad. [...] (Extracto de la solapa de la portada de mi ejemplar).

Editorial de mi ejemplar: Editorial Planeta Mexicana, S. A. de C. V. (a través de Booket).

¿Qué les puedo decir? Hacía mucho que había oído de este libro, primero por un Menú de Nea Poulain y luego, el boom que tuvo este autor en las librerías. Aún así, no me llamaba la atención, más sabiendo que era parte de una serie, hasta que salió la edición de bolsillo y pensé que no sería mala idea adquirirla, más porque en aquellos días (cuando completé la compra de los libros publicados hasta entonces) se anunciaba el final de la serie. En fin, no están para saberlo ni yo para contarlo tan pronto, pero lo dije seguido con este y los libros subsecuentes: Ruiz Zafón se fuma de la buena y quería que me la compartiera. Vamos a lo que interesa y quizá comprendan de qué hablo.

Daniel Sempere es hijo de un librero, que un buen día lo lleva a un sitio secreto de la ciudad donde viven, conocido por albergar libros en un espacio de aspecto infinito e inverosímil. En esa primera visita, se le permite llevarse un ejemplar, el cual elige de manera curiosa, como guiado hacia él por algo misterioso. Ese ejemplar, de una novela cuyo autor no conoce nadie, se convierte en su favorita de aquellos años, recordándola cuando crece y, mientras intenta vivir de forma normal, alguien parece ir cazando cada ejemplar de aquel autor que no le suena a casi nadie y cuya vida parece haber sido digna de una de sus propias novelas.

El que me gusten los libros que hablan de libros es... Bueno, aparte del trabalenguas anterior, no creo que a nadie le sorprenda. Para mí es increíble imaginar que existen lugares como el Cementerio de los Libros Olvidados, en alguna parte del mundo, donde los volúmenes esperan ansiosos a que alguien se decida a tenerlos. Lo que le pasa a Daniel es que, además de haber crecido rodeado de libros (por la librería de su padre), es que éstos lo llevan a vivir una aventura sin precedentes, que parece sacada de la más intrincada trama literaria en la cual, sin deberla ni temerla, se ve medianamente reflejado.

Los personajes que aparecen en esta obra son variados y, en algunos casos, hasta pintorescos. Uno de los que más me hacía reír es Fermín, un tipo que sale de la calle (más o menos) para convertirse en amigo de Daniel y lo más cercano a un compañero de viaje en eso de lidiar con sus problemas. Es en la figura de Fermín que queda claro algo sobre los amigos: pueden salir de cualquier lado y cuando son reales, se quedan contigo sin importar nada más, cuidándote hasta de ti mismo. Por otro lado, personajes antagonistas hay unos cuantos que pueden ser solo irritantes o por el contrario, llegan a causar escalofríos cuando tememos que logren su cometido.

Por otro lado, la trama. No sé otros, pero parece que tengo un pequeño problema con las tramas de Ruiz Zafón: en cierto punto, llego a preguntarme "¿de cuál se fumó y qué tiene que ver esto con el protagonista?" Lo que les llegué a decir al inicio no era broma, en serio parece que el autor tiene la maña de que, para explicar gran parte de lo que le pasa a Daniel, de lo que va averiguando sobre cierto asunto complicado, debe dejar en claro lo que pasa con otros personajes que poco o nada tienen qué ver con él. ¿Por qué? Bueno, al final todo se va conectando, aunque los de mente demasiado lógica o lineal hallarán dichas conexiones un tanto raras e incluso, hasta forzadas. Sinceramente, cuando empecé a creer algo parecido, mandé a volar el pensamiento y mejor me dejé llevar por la historia. Créanme, con Ruiz Zafón, es lo que me ha funcionado mejor para no irme al otro extremo, que sería frustrarme porque no vi venir lo que pretendía con X o Y acontecimiento.

Cuídense mucho y nos leemos a la próxima.

(Leído en 2017)

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