Título: Alas de fuego.
Autor: Laura Gallego García.
Sinopsis: La reina Marla [...], es la soberana de una nación resplandeciente. Ahriel, un ángel femenino, está a su lado desde que nació, con la misión de guiarla y protegerla, y de guardar el equilibrio en los reinos humanos. Pero cuando descubre una conspiración para iniciar una sangrienta guerra, Ahriel es traicionada y encerrada, con las alas inutilizadas, en la espantosa prisión de Gorlian, un mundo primitivo, salvaje y brutal, de donde nadie ha logrado escapar jamás. [...] (Extracto de la contraportada de mi ejemplar).
Editorial de mi ejemplar: Ediciones del Laberinto.
¿Qué les puedo decir? Cuando empecé a leer a Laura Gallego, me gustó, no lo negaré, y a estas alturas, es más que evidente. Lo malo es que, como quizá notara la gente que la sigue en México, sus primeros libros eran difíciles de conseguir... y eso sin entrar a los posibles peros que pondrían algunos a ciertas tramas, creo que algunos entenderán por qué lo digo. Con eso, comprenderán que no me desanimé fácilmente cuando vi que tenía al alcance esta novela y... bueno, mejor primero pasemos al tema y luego comento lo que acabo de pensar, tomen nota de eso.
En cierto reino, se está realizando un torneo entre varios guerreros, y quien va ganando se está poniendo arrogante (no hay otra palabra) al solicitar un último combate con un oponente tanto inesperado como misterioso: un ángel femenino, guardiana de la reina actual. El ángel obtiene el visto bueno de la reina para aceptar el combate, así que va y pelea, recordando un poco cómo llegó cuando la reina era un bebé, por algo que solo le comunicó al rey anterior, y se dedicó a cuidar y proteger a esa niña. El ángel cumple su deber sin titubear, pero una serie de acontecimientos misteriosos que, aparentemente, quieren causar una guerra, hacen que el ángel acabe aprisionado, como si ella misma hubiera traicionado a su protegida... y por ello, sin saber cómo, acaba en una prisión de la que solo había oído hablar e incapaz de usar sus alas, algo impensable entre los suyos. ¿Podrá liberarse algún día? ¿Qué pasa con esa posible guerra? ¿Y por qué el ángel fue encerrada en primer lugar?
Bueno, pasemos a que, llamar "ángel" a un ser en la literatura, hace que muchos piensen en esos seres que aparecen en la religión, no me digan que no, soy católica (menos practicante de lo que imaginan, pero lo soy). Precisamente en la religión, no se da a entender que los ángeles tengan género, y así empieza la protagonista de esta novela a distinguirse de los ángeles que muchos han conocido. Para seguir, en ningún lado se dice que los ángeles de Alas de fuego sirvan a alguna autoridad superior, o que propaguen algún credo en particular, solo se da a entender que son seres vivos y con una sociedad propio, como uno de los tantos países de la realidad. Y al final, los ángeles de la novela parecen tener más sentimientos de los que podría creerse de un ángel de la religión.
Con lo anterior dicho, pasemos a decir que Ahriel (el ángel protagonista) está al principio tan en blanco como el lector, en el sentido de que piensa que conoce su entorno y algunas de las personas a su alrededor, pero más de una vez, debe toparse con algunas verdades que no son agradables. Eso añade otra diferencia entre ella y los supuestos seres de luz de la religión, que parecen saber todo y no dudar de sus actos, pero Ahriel es, en ese sentido, un poco más terrenal. Debido a lo que empieza a vivir al ser encarcelada y atada de alas (bueno, algo muy parecido), comienza a expresar pensamientos y sentimientos que normalmente, no tendría nadie de su raza, pero llega a la conclusión de que, en la situación en la que está, no le queda más remedio, no hasta averiguar cómo salir de esa prisión que, por si no se había notado, es todo menos normal, por eso le cuesta tanto trabajo esa parte.
Ahriel tiene una cosa buena que se ha mencionado: no se queda estancada en cuanto se ve, en cierta forma, en el fondo de una mala situación. Para bien o para mal, se adapta, va contra quien haga falta y vive de maneras que antes seguramente nunca consideraría, pero no le queda más remedio, y es mejor a que solo se dedique a sobrevivir. Todo ello parece ser de ayuda porque, en cierto punto, comienza a descubrir el meollo del asunto tras la traición en su contra (porque sí, así la atraparon y la encarcelaron), lo que, para colmo, resulta más oscuro y peligroso de lo que cualquiera podría imaginar. Ahriel podrá hacer muchas cosas para escapar de su mala situación, pero todavía confía en que hará lo correcto cuando realmente importa, solo falta ver si lo logrará... y si los suyos no tendrán algo qué decir al respecto.
Bueno, ahora un par de datos aparte que quizá no interesen a nadie: uno, hay una continuación de Alas de fuego (que no tardará en aparecer por aquí con su seudo-reseña) y mi ejemplar es, por una de esas raras ocasiones en mi vida, de un tipo diferente: Alas de fuego lo tengo en tapa blanda; la secuela, solo la hallé en tapa dura.
Cuídense mucho y nos leemos a la próxima.
(Leído en 2020)

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