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jueves, 23 de abril de 2026

Describiendo a... (e-CXVIII - Mago por casualidad)

Título: Mago por casualidad.

Autor: Laura Gallego García.

Sinopsis: Ratón es el típico chico que trabaja en la típica posada del típico reino fantástico, con sus caballeros típicos, sus hechiceros típicos y sus tipiquísimos dragones. Un día, un accidente con un objeto mágico le otorga los grandes poderes del famoso mago Calderaus… unos poderes que no sabe usar. El problema es que Calderaus, ahora convertido en cuervo, no se detendrá hasta recuperar lo que es suyo… y Ratón deseará no haberlo conocido nunca. [...]

miércoles, 8 de abril de 2026

Describiendo a... (CCCXXXI)

Título: Alas negras.

Autor: Laura Gallego García.

Sinopsis: Ahriel ha recobrado su libertad y obtenido su venganza, pero aún hay algo que debe hacer. Tras acudir a rendir cuentas a sus semejantes en la Ciudad de las Nubes, se dispone a reanudar la búsqueda de la mágica prisión de Gorlian para recuperar aquello que dejó atrás al escapar. Está decidida a hacer cualquier cosa para encontrarlo, incluso interrogar a la única persona que sabe dónde se oculta. [...] (Extracto de la contraportada de mi ejemplar).

miércoles, 1 de abril de 2026

Describiendo a... (CCCXXX)

Título: Alas de fuego.

Autor: Laura Gallego García.

Sinopsis: La reina Marla [...], es la soberana de una nación resplandeciente. Ahriel, un ángel femenino, está a su lado desde que nació, con la misión de guiarla y protegerla, y de guardar el equilibrio en los reinos humanos. Pero cuando descubre una conspiración para iniciar una sangrienta guerra, Ahriel es traicionada y encerrada, con las alas inutilizadas, en la espantosa prisión de Gorlian, un mundo primitivo, salvaje y brutal, de donde nadie ha logrado escapar jamás. [...] (Extracto de la contraportada de mi ejemplar).

sábado, 9 de marzo de 2024

Tinta a la Carta CXXXVII: Almuerzo en cuatro tiempos

~Aperitivo~

El príncipe y la modista

(Jen Wang)

—¿Podría saber…? ¿Por qué os ponéis ropa de chica?
—No lo sé. Hay días en que me miro al espejo y me digo «¡Ese soy yo, el príncipe Sebastian! Y me pongo ropa de chico y me parezco a mi padre». Pero hay otros días en que se me antoja antinatural. Esos días me siento más como si fuera… una princesa.
 

~Entrada~

Cuando me veas

(Laura Gallego García)

Tina se sentía extraña, como si estuviese contemplando la escena desde fuera, como una espectadora en un cine a la que de pronto hubiesen teletransportado al mundo existente más allá de la pantalla. Estaba allí, pero no estaba. Y, aunque atribuía el insólito comportamiento de su vecino a la tremenda borrachera que llevaba encima, no podía dejar de sentir que aquello no era del todo normal.

Asistió, como en un sueño, a la breve conversación entre el vecino y su mujer a través del interfono; cuando ella abrió por fin la puerta, Tina reaccionó, cogió su mochila y se coló en el portal tras el hombre borracho.

Fue entonces cuando se dio cuenta.

En el recibidor había un viejo espejo que, pese a que estaba rajado por la mitad, todavía aguantaba en su sitio. Tina echó un breve vistazo a su imagen reflejada… y no la vio.

 

~Plato Fuerte~

Moxie

(Jennifer Mathieu)

Puedo ver a las Riot Grrrls –mamá incluida– caminando de noche por la calle con sus borcergos, cortes de pelo desafiantes y labios pintados de negro, listas para defender sus creencias, lo que sabían que era correcto.
Enojadas. Intocables. Imparables. Y, si usamos las palabras que dijo la abuela sobre mamá en la cena de anoche, llenas de empuje.
O moxie en inglés. De pronto, ya lo tengo.
Con la lengua entre los dientes, la mente concentrada, la mano firme, trazo unas letras con cuidado, ya imaginando cómo se verá el producto final. Termino de trazar las letras del título y después, en el último minuto, agrego el lema perfecto. Cuando termino, hago sonar mi cuello, que quedó un poco dolorido por estar encorvada sobre mi creación, totalmente abstraída. Después admiro mi trabajo. Siento la adrenalina correr con fuerza dentro de mí. Sonrío.
Hace siglos que no estoy tan entusiasmada con algo.
 

~Postre~

El lenguaje de las flores

(Vanessa Diffenbaugh)

La mujer estaba cerrando la tienda cuando llegué. Todavía no era mediodía.
—Si buscas otros cinco dólares, llegas tarde —comentó, señalando la furgoneta con la cabeza. Estaba llena de pesados arreglos florales—. Me habría venido bien tu ayuda.
Le mostré mi ramo.
—¿Qué es esto? —preguntó.
—Mi experiencia —contesté, ofreciéndole las flores.
Olió los crisantemos y las rosas; luego metió un dedo entre la verbena y se examinó la yema. Limpia. Echó a andar hacia su furgoneta y me indicó que la siguiera.
De la parte trasera del vehículo cogió un ramillete de rosas blancas, rígidas, muy apretadas y atadas con una cinta de raso rosa. Puso los dos ramos uno al lado del otro. No había comparación. […]

Con mis agradecimientos para Nea Poulain, por la idea para el ciclo de entradas "Tinta a la Carta".

sábado, 3 de diciembre de 2016

Tinta a la Carta XCI: Desayuno en tres tiempos

~Entrada~
Shrek
(William Steig)
Siguió andando a grandes zancadas y sus gruesos labios se abrieron en una sonrisa. Ante él se hallaba la princesa más maravillosamente fea de todo el planeta.
—Pastel de manzana —suspiró Shrek.
—Cara de rana —suspiró la princesa.
Shrek dijo:
Tus callosas verrugas, tus sonrosados granos,
como viscosas ciénagas y pestilentes pantanos, me estremecen.
La princesa dijo:
Tu nariz de patata, tu puntiaguda cabeza
y tus horribles ojos que miran con fiereza, me enternecen.

~Plato Fuerte~
Todas las hadas del reino
(Laura Gallego García)
—¿Tonterías? —repitió Camelia, temblando de ira—. ¿Cómo te atreves a…?
—Son tonterías —cortó Dalia con tono glacial—. Nimiedades. Menudencias. —Se encogió de hombros—. ¿Por qué seguimos discutiendo por algo que sucedió hace más de cien años? ¿Y qué nos importa a nosotras quién se casa con quién?
—Somos hadas madrinas, Dalia —le recordó Lila; y Camelia se sintió orgullosa de la dignidad y la calma con que su amiga pronunció aquellas palabras—. Y ese es nuestro trabajo.
—¡Trabajo! —repitió Dalia con desdén—. ¿Y en qué consiste este trabajo? ¡En vivir esclavizadas, atendiendo los caprichos de los mortales para toda la eternidad! ¿Y todo por qué? ¡Por una ocurrencia que tuvo nuestra reina hace trescientos años, por culpa de Ya–Sabéis–Quién! ¿Vosotras creéis que se acuerda de nosotras, de que seguimos aquí, cumpliendo su mandato? No, ni hablar; en la tierra de las hadas, a nadie le importa ya si las madrinas realizamos o no la tarea que nos encargó.

~Postre~
Ever After High. El cuento de Ashlynn Ella
(Shannon Hale)
Ashlynn se estremeció.
Sentía admiración por esos héroes silenciosos y humildes que servían por el placer de ayudar, no por el reconocimiento. El corazón se le aceleró al pensar en un chico así… y no pudo evitar volverse para mirar.
Pero el misterioso chico del bosque desapareció.
Ashlynn suspiró. Probablemente era lo mejor. Ella era una princesa, nacida para heredar un final feliz. Su destino era casarse con un príncipe apuesto, experto en planificar bailes, aunque aún no sabía cuál. La verdad es que le daba igual… todos los príncipes que había conocido hasta el momento se le antojaban bastante parecidos: todos se engominaban el pelo, se blanqueaban los dientes y esperaban que las chicas se desmayaran al ver sus sonrisas. Y, desde luego, no pasaban sus ratos libres pululando en la espesura del bosque colgando pajareras.
Le estaba absolutamente prohibido soñar despierta con chicos que no fueran príncipes, así que no había motivo para molestarse siquiera en conocer al simpático muchacho que construía casas para pájaros sin nido.

Con mis agradecimientos para Nea Poulain, por la idea para el ciclo de entradas "Tinta a la Carta".

jueves, 28 de julio de 2016

Describiendo a... (e-LXVI)

Título: Todas las hadas del reino.

Autor: Laura Gallego García.

Sinopsis: Camelia es un hada madrina que lleva trescientos años ayudando con gran eficacia a jóvenes doncellas y aspirantes a héroe para que alcancen sus propios finales felices. Su magia y su ingenio nunca le han fallado, pero todo empieza a complicarse cuando le encomiendan a Simón, un mozo de cuadra que necesita su ayuda desesperadamente. Camelia ha solucionado casos más difíciles; pero, por algún motivo, con Simón las cosas comienzan a torcerse de forma inexplicable… (De la introducción).

jueves, 12 de marzo de 2015

Describiendo a... (e-XLIII)

Título: La hija de la noche.

Autor: Laura Gallego García.

Sinopsis: En el tranquilo pueblecito de Beaufort empiezan a suceder cosas extrañas. Todo ello coincide con el regreso a Beaufort de Isabelle, una lavandera que se marchó tiempo atrás en pos de su amor, un joven noble. Ahora ella está muy cambiada; a pesar de que parece que ha hecho fortuna, viste de luto y apenas sale de su casa. [...] Queriendo resolver el misterio de Isabelle, Max, el joven gendarme del pueblo, empieza a investigar. Pero él es un hombre pacífico, y puede que no esté preparado para afrontar la verdad. (Extracto de la introducción).

sábado, 6 de diciembre de 2014

Tinta a la Carta LXVII: Almuerzo en cuatro tiempos

~Aperitivo~
El guardián de los dragones
(Carole Wilkinson)
—¿Qué pone? —su voz era solo un susurro.
—Ping —dijo la voz del dragón.
—¿Es mi nombre?
El dragón inclinó la cabeza de nuevo.
—Ping —repitió la niña esclava.
—Tus padres te pusieron ese nombre —dijo el dragón.
Los ojos de Ping se llenaron de lágrimas mientras repetía su nombre una y otra vez. Mucha gente tenía dos nombres. Alguna gente importante incluso tenía tres. Ella estaba contenta de tener finalmente uno.

~Entrada~
La daga
(Philip Pullman)
Se acercó de puntillas a la ventana. Aprovechando el resplandor de la farola de la calle, colocó con cuidado las manecillas del aletiómetro y dejó la mente en blanco para formular una pregunta. La aguja comenzó a moverse por el círculo alternando una serie de pausas y avances tan veloces que apenas si se discernían.
«¿Qué es? ¿Amigo o enemigo?», inquirió.
«Es un asesino», contestó el aletiómetro.
Aquella respuesta la tranquilizó de inmediato. Aquel chico poseía virtudes ciertamente útiles, como la capacidad para localizar comida o mostrarle la forma de llegar a Oxford, pero podía haber sido un cobarde o un tipo indigno de confianza. Un asesino, en cambio, constituía una compañía digna. Con él se sentía tan protegida como con Iorek Byrnison, el oso acorazado.
Cerró los postigos para que no le molestara la luz de la mañana y salió sin hacer ruido.

~Plato Fuerte~
InterWorld
(Neil Gaiman y Michael Reaves)
Debajo de la plantilla guardaba doblado un billete de cinco dólares. Mi madre me obliga a llevarlo para casos de emergencia. Lo saqué, volví a calzarme, conseguí cambio y me subí a un autobús que me dejaba cerca de casa mientras iba rumiando qué decirles al señor Dimas, a Rowena e incluso a Ted, y preguntándome si tendría algún golpe de suerte en las próximas doce horas que me hiciese pescar una enfermedad tan contagiosa que me impidiese volver al instituto hasta final de semestre.
Sabía que mis problemas no acabarían al llegar a casa, pero al menos ya no estaría perdido.
Resultó, sin embargo, que no tenía ni idea de lo que significaba esa palabra.

~Postre~
La hija de la noche
(Laura Gallego García)
—De todas formas —concluyó —le alegrará saber que han dado caza a ese… animal salvaje.
—No dude que lo haremos, señorita Isabelle. A propósito, ¿sigue usted con aquel problema de insomnio? —preguntó Max, al darse cuenta de que el rostro de la joven aún seguía mostrando unas profundas ojeras.
Ella le dirigió una larga mirada y Max creyó percibir en sus ojos un destello de advertencia.
—Lamentablemente, sí. Me temo que soy una hija de la noche, señor gendarme. Se está poniendo el sol; la jornada para mí no ha hecho más que empezar.

Con mis agradecimientos para Nea Poulain, por la idea para el ciclo de entradas "Tinta a la Carta".

sábado, 16 de agosto de 2014

Tinta a la Carta LXII: Almuerzo en cuatro tiempos

~Aperitivo~
El coleccionista de relojes extraordinarios
(Laura Gallego García)
Pero la mirada de él ya estaba buceando en la suya…
… Y en un instante, Jonathan se vio a sí mismo cayendo por un oscuro pozo sin fondo que se asemejaba al corazón de un huracán. Jonathan gritó, agitando brazos y piernas mientras se precipitaba por aquel remolino insondable que parecía llevar directamente al núcleo primigenio del cosmos…
Aquello que lo tenía sujeto lo soltó y Jonathan se encontró de nuevo en un oscuro callejón de la Ciudad Oculta. El chico tardó unos segundos en volver a la realidad. Todavía respiraba entrecortadamente cuando se volvió hacia Emma y descubrió que ella había apartado la mirada.
—No debías mirarme a los ojos —susurró ella —No, no tenía que suceder así.

~Entrada~
Luces del Norte
(Philip Pullman)
—Es Polvo —repitió Lord Asriel —Queda impresionado como luz en la placa porque sus partículas afectan esta emulsión de la misma manera que los fotones afectan la emulsión de nitrato de plata. El motivo de que mi expedición se dirigiera primero al norte fue, en parte, comprobar esto. Como pueden ver, la figura del hombre resulta perfectamente visible. Ahora quisiera que se fijasen en la forma que tiene a su izquierda.
Indicó la forma borrosa de la figura más pequeña.
—Yo me figuraba que era el daimonion del hombre —apuntó el investigador.
—No, en aquel momento preciso tenía a su daimonion arrollado en torno al cuello en forma de serpiente. Esta figura que resulta apenas visible es un niño.
—¿Un niño amputado…? —apuntó alguien. Y por la manera de interrumpir la frase, demostró que se daba cuenta que no habría debido hacer el comentario.
Se hizo un profundo silencio. Lord Asriel respondió con voz tranquila.
—Un niño entero y, dada la naturaleza del Polvo, precisamente en esto estriba la cuestión, ¿no creen?

~Plato Fuerte~
Bitterblue
(Kristin Cashore)
—Bueno, supongo que sería más preciso decir que es un libro sobre palabras. Se conoce como «diccionario». Son pocos los intentos para hacer uno. La idea es hacer una lista de palabras y después escribir una definición para cada una de ellas. «Chispa» —enunció con grandilocuencia —una porción pequeña de fuego, como en «una chispa saltó del horno y prendió fuego a las cortinas». ¿Lo entiendes, Chispas? Una persona que lea mi diccionario podrá aprender el significado de todas las palabras que existen.
—Sí, he oído hablar de esos libros —comentó Bitterblue —Solo que, si se utilizan palabras para definir palabras, entonces uno no necesita realmente saber las definiciones para entenderlas, ¿no?
El regocijo de Zaf parecía ir en aumento.
—Y así es como Chispas, de un plumazo, se ha cargado el maldito libro de palabras de Teddren.

~Postre~
El caballero fantasma
(Cornelia Funke)
—Déjame seguir durmiendo, Jon Whitcroft —rogó con voz cansada —El sueño es lo único que brinda olvido cuando las tinieblas de tu vida te persiguen y añoras a quien amas.
Sus rasgos comenzaron a difuminarse como una foto desenfocada y toda su figura palideció.
¡No!
Quería aferrar su enguantada mano y sujetarlo, pero continué ahí parado sin moverme y sintiendo que el miedo, la soledad y la rabia regresaban, mientras la figura de Longspee se desvanecía en la oscuridad como la imagen de un sueño. No era más que un espejismo. ¡Producto del miedo y la nostalgia y la palabrería constante de Bonapart sobre Ricardo Corazón de León!
—Pero él te ha llamado a ti, no a Cheney.

(Con mis agradecimientos para Nea Poulain, por la idea para el ciclo de entradas "Tinta a la Carta").

sábado, 9 de agosto de 2014

Tinta a la Carta LXI: Desayuno en tres tiempos

~Entrada~
Las hijas de Tara
(Laura Gallego García)
—En cuanto salga el sol, reanudaremos la marcha —dijo Semira; miró a los urbanitas con expresión severa —Y esta vez no quiero excusas, ¿de acuerdo?
Kim no se sentía con fuerzas para replicar. Miró a Keyko y le sorprendió ver en ella una expresión de calma, tranquilidad y confianza.
—Invocando la magia a través del lenguaje de las runas —explicó Keyko, al advertir su mirada —entramos en contacto directo con el espíritu de Tara. Entonces descubrimos que todos somos parte de un todo.
—¿Y eso te hace sentir mejor? —preguntó Kim, dudosa.
—Mucho mejor —respondió ella, con una amplia sonrisa —Es mejor saber que nunca estaré sola en el mundo que creer que he perdido a mi única familia para siempre.

~Plato Fuerte~
El Hombre de la Luna
(William Joyce)
Pero llegaron las tinieblas a la Edad de Oro. Llegaron con la forma cambiante de Sombra, el Rey de las Pesadillas. Había oído hablar del niño que nunca había tenido ni una pesadilla. Y eso no podía tolerarlo. Así que se prometió apropiarse del niño y convertirlo en Príncipe de las Pesadillas. Sombra, buscando a HL, navegó con su Galeón de las Pesadillas sobre oleadas de miedo, saqueando planetas, apagando estrellas y hundiendo todas las naves que se cruzaban en su camino.

~Postre~
La insólita amargura del pastel de limón
(Aimee Bender)
. —¿Estás bien? —pregunté.
—¿Yo?
—Tú —confirmé, incorporándome un poco.
Mi madre se encogió de hombros.
—Claro que estoy bien —dijo —Solo necesitaba una siesta. ¿Por qué lo preguntas?
Sacudí la cabeza para pensar con claridad.
—Me ha parecido que… —ella enarcó las cejas, invitándome a continuar —Sabe a «vacío» —señalé.
—¿El pastel? —se rió un poco, sorprendida —¿Y eso es malo? ¿He olvidado algún ingrediente?
—No —dije —No es eso. Es como si estuvieras lejos. ¿Te encuentras bien?
Seguí sacudiendo la cabeza. Palabras estúpidas que no tenían ningún sentido.

(Con mis agradecimientos para Nea Poulain, por la idea para el ciclo de entradas "Tinta a la Carta").

jueves, 7 de agosto de 2014

Describiendo a... (e-XXIX)

Título: El coleccionista de relojes extraordinarios.

Autor: Laura Gallego García.

Sinopsis: Jonathan debe salvar el alma de su madrastra y para ello, antes de que transcurran doce horas, ha de encontrar el reloj Deveraux, que se encuentra en algún lugar de la Ciudad Antigua. Con ayuda de Emma, una joven extraña, se adentra en los misterios de la ciudad que se transforma a medida que avanza la noche. ¿Qué peligros y amenazas acechan a los dos amigos? (Extracto de la descripción).

jueves, 19 de junio de 2014

Describiendo a... (e-XXIV)

Título: Las hijas de Tara.

Autor: Laura Gallego García.

Sinopsis: La humanidad ha acabado con la Tierra tal como la conocemos y se divide en dos clases: los urbanitas, habitantes de las dumas (ciudades tecnológicas) y los salvajes, que decidieron regresar a los bosques que se han descontrolado, viviendo en armonía con la naturaleza. Los dos grupos han vivido en tensa relación por siglos, pero no es algo que interese a Kim, una joven urbanita mercenaria. Sin embargo, cuando le ordenan infiltrarse en una corporación para robar lo que parece un simple robot, inician todos sus problemas... y quizá, una aventura más allá del mundo que conoce. (Sinopsis propia. Me reservo su uso).

sábado, 8 de marzo de 2014

Tinta a la Carta LII: Almuerzo en cuatro tiempos

~Aperitivo~
Yo, Robot
(Isaac Asimov)
—¿Estarán vivos, entonces?
—¡Seguro!
—¿Y el salto interestelar no los dañará?
Quedó helada al ver que el Cerebro permaneció en silencio. ¡Era eso! Había tocado el punto sensible.
—Cerebro —suplicó —Cerebro, ¿me oyes?
La respuesta fue débil, vacilante. El Cerebro dijo.
—¿Tengo que responder? Sobre el salto, me refiero.
—Si no quieres, no. Pero sería interesante, desde luego —trataba de hablar animadamente.
—Brrr… Lo has estropeado todo.

~Entrada~
Reckless
(Cornelia Funke)
La zorra pasó la cabeza por la mano sin vida de Jacob. Una última polilla se elevó en su pecho y, de repente, Fux retrocedió. Un escalofrío recorrió el cuerpo inerte. Los labios se abrieron buscando aire y sus manos se agarraron a las briznas de hierba.
¡Jacob!
Fux saltó sobre él con tanta fuerza que lo hizo soltar un quejido.
No habría tumba. ¡Ni hierba húmeda sobre su cara!
Lo mordió en la barbilla y en las mejillas. Lo quería devorar de amor.

~Plato Fuerte~
Graceling
(Kristin Cashore)
—He oído decir que tienes un ojo verde, como las praderas de Terramedia, y el otro azul, como el cielo.
—Sí, alteza.
—He oído también que puedes matar a un hombre con la uña del dedo meñique.
—Sí, alteza —contestó ella con una sonrisa.
—¿Eso te lo facilita?
La joven escudriñó al anciano que se mantenía encorvado en la silla y le replicó.
—No le entiendo.
—Tener unos ojos bonitos, quiero decir. El hecho de saber que posees unos ojos muy hermosos, ¿te aligera la responsabilidad que supone tu gracia?
Katsa rompió a reír.
—No, alteza. Viviría tan feliz sin lo uno ni lo otro.

~Postre~
Mandrágora
(Laura Gallego García)
—¿Cuánto tardaré en poder hablar como un hombre instruido?
—Pues… Eso depende de con cuánta dedicación estudiéis, alteza. En unos meses…
—¿Meses? —cortó Marco, frunciendo el ceño —Solo tengo dos días.
—¿Dos días? —repitió Miriam, sin comprender —¿Por qué?
—Porque, dentro de dos días, Rosalía se irá —explicó Marco (el corazón de Miriam fue súbitamente atravesado por un puñal invisible) —Y tengo que demostrarle que no soy ningún «vanidoso ignorante». Sé que, si su padre le dice que se tiene que casar conmigo, ella no podrá negarse. Pero aun así, quiero que me respete, quiero demostrarle que no soy un estúpido. ¿No estás de acuerdo…? —se detuvo un momento y la miró —¿Cuál era tu nombre?
El corazón de Miriam se rompió en mil pedazos.

(Con mis agradecimientos para Nea Poulain, por la idea para el ciclo de entradas "Tinta a la Carta")

miércoles, 5 de marzo de 2014

Describiendo a... (LXXX)

Título: Mandrágora.

Autor: Laura Gallego García.

Sinopsis: Cornelius, el sabio de la corte del rey Héctor, desaparece en extrañas circunstancias. Se busca un sustituto inmediato. El erudito Zacarías llega a la corte acompañado de su hija, la joven aprendiz Miriam. En las sombras, alguien conspira contra el rey para derrocarlo y apoderarse del reino. [...] (Extracto de la portada de mi ejemplar).

sábado, 1 de marzo de 2014

Tinta a la Carta LI: Desayuno en tres tiempos

~Entrada~
Donde los árboles cantan
(Laura Gallego García)
Viana habría jurado que los árboles giraban voluntariamente cada una de sus hojas, como una bailarina movería sus dedos al son de la música. Solo que, en este caso, la música la producían ellos mismos. El aire silbaba entre sus hojas, y los árboles las hacían repiquetear como campanillas o las enrollaban para que sonaran como pequeñas flautas, o las sacudían y retorcían para obtener sonidos extraños y maravillosos. Todo ello conformaba un fascinante coro que mantuvo a Viana extasiada durante un buen rato, hasta que comprendió lo que estaba sucediendo.
El viento jamás había sonado de aquella manera en ningún otro lugar del mundo.
Eran los árboles. Estaban cantando.

~Plato Fuerte~
Tokio
(Graham Marks)
[…] Al presenciar esa escena sentía ganas de intervenir, pero era mejor dejar todo en manos del padre de la chica. Si las cosas fueran al revés, no le gustaría que otra persona interrogara a su hijo.
—De acuerdo. Tal vez debí haberle dicho que no se fuera, pero estaba desesperado por lo de Charlie…
Suzy dejó su bolsa, tomó uno de los cafés, bebió un sorbo y miró a Tony.
—Dijo que ya no aguantaba ver a su mamá llorar por Charlie, y escucharla hablar de ella como si ya estuviera muerta. Y, es que no entienden, él ya no quería esperar a que todo lo hiciera alguien más.
—¿Y? —preguntó Tony, inclinándose.
—Y él, bueno, cómo explicarlo, se fue para allá, para intentar encontrarla.
—¿A dónde fue, Suzy?
—A Tokio, papá. Se fue a Tokio.

~Postre~
Cartas cruzadas
(Markus Zusak)
Algo fluye entre mis dedos mientras sostengo el sobre y me dispongo a abrirlo. Hace una noche fresca, primaveral.
Siento un escalofrío.
Veo mi reflejo en la pantalla del televisor y en la foto de mi familia.
Doorman duerme.
La brisa del exterior está más cerca.
El frigorífico zumba.
Por un momento tengo la sensación de que todo se detiene para observar cómo introduzco la mano en el sobre y saco un naipe viejo.
El As de diamantes.

Con mis agradecimientos para Nea Poulain, por la idea para el ciclo de entradas "Tinta a la Carta".

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Describiendo a... (LX)

Título: Donde los árboles cantan.

Autor: Laura Gallego García.

Sinopsis: Viana, la única hija del duque de Rocagrís, está prometida al joven Robian de Castelmar desde que ambos eran niños. Los dos se aman y se casarán en primavera. Sin embargo, durante los festejos del solsticio de invierno, un arisco montaraz advierte al rey de Nortia y sus caballeros de la amenaza de los bárbaros de las estepas... y tanto Robian como el duque se ven obligados a marchar a la guerra. En tales circunstancias, una doncella como Viana no puede hacer otra cosa que esperar su regreso... y, tal vez, prestar atención a las leyendas que se cuentan sobre el Gran Bosque... [...] (Extracto de la solapa de la contraportada de mi ejemplar).

lunes, 22 de julio de 2013

sábado, 18 de agosto de 2012

Tinta a la Carta XXXVIII: Comida en cinco tiempos

~Aperitivo~
Memorias de Idhún III. Panteón.
(Laura Gallego García)
Reinó un silencio estupefacto.
—¿No dijiste…? —empezó Victoria, pero no pudo continuar. Jack lo hizo por ella:
—Dijiste que la habías matado —sonó como una acusación, y Christian se irguió.
—La maté —confirmó, imperturbable, clavando en Jack su fría mirada —Pero últimamente la gente a la que mato tiene la irritante costumbre de permanecer con vida.
Jack le devolvió una sonrisa socarrona.
—Está claro que estás perdiendo facultades —lo provocó.
—Tendré que practicar más, entonces. Y ya veo que estás deseando ofrecerte voluntario.

~Entrada~
Blanco
(Ted Dekker)
—También podrían exigir un intercambio —comentó el presidente francés.
—Entonces les pondremos en evidencia su fanfarroneo. Puedo hacer que Israel espere hasta el momento que decidamos. Los Estados Unidos ya no jugarán ningún papel en la política mundial.
Thomas sintió latirle fuertemente el corazón. Retiró el oído de la puerta. Había oído suficiente.
—¿Y si Israel sí lanza en diez minutos como prometieron?
Thomas se detuvo. Una larga pausa.
—Entonces arrasaremos Tel Aviv —contestó Fortier.

~Plato Fuerte~
Juego de Tronos (Canción de Hielo y Fuego I)
(George R. R. Martin)
—¿No contáis con mi ira, Lord Stark? —preguntó la Reina con tono suave mientras se levantaba. Le escudriñó el rostro —Debisteis quedaros vos con el reino. Pudisteis hacerlo. Mi hermano Jaime me contó que lo encontrasteis en el Trono el día en que cayó Desembarco del Rey y lo obligasteis a bajar. Aquella era vuestra ocasión. Solo teníais que subir y sentaros. Qué gran error.
—He cometido más errores de los que podéis imaginar —dijo Ned —pero ese no fue uno de ellos.
—Claro que lo fue, mi señor —insistió Cersei —Cuando se juega al juego de tronos, solo se puede ganar o morir. No hay puntos intermedios.

~Entremés~
El Psicoanalista
(John Katzenbach)
Ricky vaciló. Era su oportunidad de contar a la policía lo de la carta, la visita de Virgil, el juego en el que se le exigía participar. Lo único que tenía que hacer era decir que se había cometido un crimen y que Zimmerman era una víctima de un acto que no tenía nada que ver con él salvo su muerte. Empezó a abrir la boca para revelar todos esos detalles, para dejarlos fluir con libertad, pero lo que vio fue una detective aburrida y cansada que deseaba acabar con una jornada absolutamente desagradable con un formulario mecanografiado que no disponía de ninguna casilla para la información que iba a proporcionarle.
En ese instante decidió abstenerse. Era su personalidad de psicoanalista, que no le dejaba compartir especulaciones u opiniones con facilidad.

~Postre~
Harry Potter y la Orden del Fénix
(J.K. Rowling)
—¿Que ha vuelto?
Miraba a Harry como nunca lo había hecho. Y de pronto, por primera vez en su vida, Harry se dio plena cuenta de que tía Petunia era la hermana de su madre. No habría sabido explicar por qué esa idea lo sacudió tan fuerte en aquel preciso instante. Lo único que sabía era que él no era la única persona de las que había en la cocina que intuía lo que podía significar que lord Voldemort hubiera regresado. Tía Petunia jamás lo había mirado de aquella manera y en ese momento no tenía entrecerrados los grandes ojos claros (completamente distintos de los de su hermana), con una expresión de asco o de enojo, sino muy abiertos y asustados. La ficción que tía Petunia había mantenido durante toda la vida de Harry (que la magia no existía y que no había otro mundo más que el que ella habitaba con tío Vernon) parecía haberse derrumbado.
—Sí —confirmó Harry, dirigiéndose a tía Petunia —Volvió hace un mes. Yo lo vi.

Con mis agradecimientos para Nea Poulain, por la idea para el ciclo de entradas "Tinta a la Carta".

miércoles, 15 de agosto de 2012

Describiendo a... (XXIX)

Título: La leyenda del Rey Errante.

Autor: Laura Gallego García.

Sinopsis: Walid, un ambicioso príncipe árabe, desea ganar un certamen de poesía, pero nunca lo logra. Siempre lo vence el mismo contrincante: Hammad, un humilde tejedor de alfombras que ni siquiera sabe leer ni escribir. El príncipe encuentra una manera de premiarlo y castigarlo a la vez: lo nombra historiador real y lo obliga a poner al día el archivo de palacio. (De la contraportada de mi ejemplar).

sábado, 11 de agosto de 2012

Tinta a la Carta XXXVII: Almuerzo en cuatro tiempos

~Aperitivo~
Testigo Decisivo
(Simon Tolkien)
Sir Peter sintió que una oleada de furia contra su hijo le recorría el cuerpo como una descarga eléctrica.
—Por Dios, Greta, lo siento.
—No lo hagas. No es tu culpa —le respondió ella.
—Maldito canalla. Eso es lo que es. Un canalla.
Greta no respondió. Más bien, se dio vuelta y miró por la  ventana. El auto estaba rodeado de reporteros. Pensó que parecían personas atrapadas en una inundación repentina, que levantaban las cámaras para protegerlas de las aguas torrentosas.
Aunque, por supuesto, eso no era así. La única que corría el riesgo de ahogarse era ella. Y como había dicho su esposo, todo por culpa de su hijastro, Thomas.

~Entrada~
Fenris, el elfo (Crónicas de la Torre IV)
(Laura Gallego García)
—¿Satisfecho… Fenris? —sonrió el mago —Un nombre curioso para un elfo.
—Hace mucho que ya nadie me llama por mi verdadero nombre —murmuró el elfo, contemplando el fuego, pensativo —El nombre que me pusieron mis padres cuando nací, hace ciento cuarenta y cuatro años.
Un lobo aulló en la lejanía, pero ninguno de los dos le prestó atención. Inmerso en los recuerdos del pasado, Fenris el elfo empezó a relatar su historia.

~Plato Fuerte~
Doble Águila
(James Twining)
—¡Dios mío! —exclamó sorprendido Renwick —Nunca había visto una de éstas.
—Pocas personas lo han hecho —confirmó Jennifer, alentándolo.
—Una Doble Águila de mil novecientos treinta y tres. Una moneda muy, pero muy rara —Renwick se la entregó.
—Una moneda de veinte dólares —comentó Tom, mientras la examinaba con cuidado —De oro, ¿es valiosa? —lanzó la moneda al aire y la atrapó.
—Solo vale unos ocho millones de dólares —respondió Renwick, emocionado.

~Postre~
 Carrera contra la muerte
(Gay y Laney Salisbury)
El perro líder de Seppala era un esquimal siberiano llamado Togo. A la edad de doce años, el líder blanco y gris se había convertido en el favorito de Seppala. La relación que había entre ellos se basaba tanto en la amistad como en el compañerismo y la necesidad mutua.
—Estaban unidos de manera inseparable —recordó un amigo —No se puede hablar de uno sin mencionar al otro.
En este momento, a medida que Seppala dirigía a los perros en sus ejercicios por las montañas de Sawtooth, se sentía afortunado por tener a Togo con él para el viaje redondo a Nulato. Togo había acompañado a su dueño en cada trayecto importante y juntos habían recorrido casi ochenta y ocho mil kilómetros de sendero. Se habían salvado la vida el uno al otro en varias ocasiones al atravesar el paso Norton estando congelado y, a pesar de la edad avanzada de Togo, Seppala aún consideraba que, adondequiera que fueran juntos, viajaba “con una sensación de seguridad”.

Con mis agradecimientos para Nea Poulain, por la idea para el ciclo de entradas de "Tinta a la Carta".