miércoles, 30 de mayo de 2012

Describiendo a... (XVIII)

Título: Si Hubiera Espinas (en el idioma original, If There be Thorns).

Autor: V. C. Andrews.

Sinopsis: [...] Rodeó mis hombros con un brazo y yo apoyé la cabeza donde creí que se acomodaba mejor, conscientes ambos de que nuestra historia estaba a punto de terminar, y que Bart y Jory nos darían a los dos lo mejor o lo peor de lo que está por venir. Ésta es la historia de ellos, la historia de Jory y de Bart y ellos la contarán tal como la vieron. (Extracto del prólogo).

domingo, 27 de mayo de 2012

El nombre del ciento

¡Hola, hola, damas, caballeros y demás entes incautos! Espero que estén muy bien.

Ah... ¿de qué se trata esto? ¿Alguien lo adivina? ¿No? Es normal, la verdad, porque estoy haciendo un pequeño juego de palabras con el título de la entrada que, conforme sigan leyendo, quizá les quede más claro.

A todo aquel que me lee, quiero informarle que la presente es la entrada número cien. ¡Sí, ya llevo 100! (Bell se sonroja). Y eso que al principio me desaparecía un montón, no sabía qué subir o cómo mantenerme más o menos constante. Pero claro, las ideas salieron y aunque parezca que me inclino más por la literatura, no es tanto así. Lo he reconocido hasta el cansancio, leer es uno de mis vicios, así que para mí resultó natural presentar lo que he leído por acá. De allí salieron las entradas de Tinta a la Carta y este año, las relacionadas con mis Retos/Desafíos de lectura, que hasta ahora son las de Personalidades Literarias y las Seudo-reseñas (Describiendo a...).

Por otro lado, desde que empecé el blog hasta la fecha han sucedido varias cosas: encontré trabajo, cumplí un cuarto de siglo de vida (vamos, cumplí 25 años, por si alguien no entendió), acabé dos de mis fics más importantes (Telaraña y la tercera entrega de la Saga HHP, Primera Guerra Mundial Mágica) mientras que otro (Rilato) comenzó a tener más fans, conocí en vivo y en directo a una persona de Potterfics (Mako-sama, hay que encontrarnos otra vez), el blog cumplió un año... En fin, la lista es infinita. Simplemente nombré algunos de los sucesos que más recuerdo, y algunos de los cuales plasmé por acá. Así que por eso festejo con esta entrada, esperando llegar al menos a otra centena, que creo que a nadie le molestará.

Por otro lado, aprovecho la presente entrada para anotarme a un concurso. Es al segundo que me anoto, y eso que pensaba no volver a hacerlo, pero no pude resistirme. En primer lugar, lo organiza Lunatica Pirate (ya saben, esa chica a la que nombro como "la fan que a veces no creo merecer"), por el aniversario de su blog. Así pues, aquí tienen el banner, al cual solo deben hacerle clic para que los lleve a las bases directamente.




En segundo lugar, habrán notado que el premio que ofrece ella es El Nombre del Viento, un libro del cual he oído muchísimas cosas buenas, pero por una razón u otra, no me decido a comprar cuando lo veo (porque he de decirles que ya anda escaso en las librerías de mi ciudad). Así pues, si me lo gano, me ahorro ese dinero (otra vez salió mi vena tacaña, no le hagan caso) y compruebo por mí misma si es tan genial como lo han pintado otras personas.

De momento me despido. Ya saben, se aceptan felicitaciones por haber publicado tanto disparate en menos de dos años, aunque seguramente esta entrada, como casi todas las que saco últimamente, sea programada (estaré haciendo inventarios, y como llego a las tantas de la noche más dormida que despierta, por eso me prevengo).

Cuídense mucho y nos leemos a la próxima.

sábado, 26 de mayo de 2012

Tinta a la Carta XXVI: Desayuno en tres tiempos

~Entrada~
Alicia a través del espejo
(Lewis Carroll)
—¡Pero si hemos estado bajo este árbol todo el tiempo! ¡Todo se encuentra en el mismo sitio de antes!
—¡Claro que sí! —dijo la Reina —¡Pues qué te creías!
—Bueno, lo que pasa es que en nuestro país —dijo Alicia, interrumpiéndose por el jadeo —si uno corre mucho, y tan rápido como lo hemos hecho, generalmente se termina por llegar a un lugar distinto.
—¡Pues qué país tan lento! —dijo la Reina —Aquí, como ves, corremos a toda marcha con el objeto de permanecer en el mismo sitio; pero si quieres llegar a otra parte, por lo menos debes correr el doble de rápido.

~Plato Fuerte~
Tango Uno
(Stephen Leather)
—Entonces, ¿eso es todo? —preguntó Jordan —Vamos a dejarlos ir, así nada más?
—Ricky —lo riñó Macfayden, exasperado —si no te callas, yo mismo te meto una bala.
—Sólo decía…
—Pues no digas —agregó Macfayden —Es Den quien decide. Bien hecho, Den. ¿A dónde irás?
—A casa —contestó Donovan —Tengo que lavar un uniforme de fútbol. Tender las camas. Ir al supermercado —sonrió —El trabajo de un amo de casa nunca termina, ¿verdad, muchachos?

~Postre~
La Confabulación
(Brian McGrory)
Martin debe de haber pensado lo mismo que yo, porque en ese instante se abalanzó contra Drinker y le hundió un bolígrafo en un costado del cuello. Drinker se desplomó y los ojos se le saltaron. Al caer soltó el teclado y éste se estrelló en el piso. Mientras esto ocurría, el monitor emitió dos zumbidos y las palabras “Archivo enviado sin errores” destellaron en la pantalla. Drinker se revolcó en el piso, gimiendo. Ustedes disculparán mi falta de mesura, pero por un breve instante, mientras miraba el cuello de Drinker, pensé que la pluma era, en realidad, más poderosa que la espada.
Como iba diciéndoles, Martin tomó despreocupadamente el teléfono y llamó una ambulancia. Recogí la pistola de Drinker, al tiempo que le advertía.
—Si tratas de ponerte de pie, eres hombre muerto —mientras yo vigilaba, Martin hizo otra llamada, esta vez a Appleton.
—Sí, tienes razón —oí decir a Martin —Es un verdadero fastidio tener que incluir este artículo a tan altas horas de la noche.

Con mis agradecimientos a Nea Poulain, por la idea para el ciclo de entradas "Tinta a la Carta".

miércoles, 23 de mayo de 2012

Describiendo a... (XVII)

Título: Pétalos al Viento (en el idioma original, Petals on the Wind).

Autor: V. C. Andrews.

Sinopsis: ¡Qué jóvenes éramos el día que escapamos! Hubiésemos debido sentirnos intensamente vivos por habernos liberado, al fin, de aquel triste, solitario y sofocante lugar. Hubiésemos debido estar entusiasmados de viajar en un autobús que rodaba lentamente, bamboleándose, hacia el Sur. Pero si estábamos alegres, no lo demostrábamos. Permanecíamos sentados [...], pálidos y callados, mirando por las ventanillas, asustados por todo lo que veíamos. [...] (Extracto del primer capítulo).