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miércoles, 8 de mayo de 2024

Describiendo a... (CCCXVII)

Título:
La musa de las pesadillas (en el idioma original, Muse of Nightmares).

Autor: Laini Taylor.

Sinopsis: En el despertar de la tragedia, ni Lazlo ni Sarai son quienes solían ser. [...]. Lazlo se enfrenta a una decisión impensable: ¿salvar a la mujer que ama, o al resto del mundo? Mientras tanto, Sarai se siente más indefensa que nunca. Pero ¿en verdad lo está? A veces, solo la más terrible necesidad puede enseñarnos la magnitud de nuestra propia fortaleza, y Sarai, la musa de las pesadillas, aún no ha descubierto de qué es capaz. [...] (Extracto de la solapa de la contraportada de mi ejemplar).

sábado, 23 de septiembre de 2023

Tinta a la Carta CXXIX: Merienda en cuatro tiempos

~Aperitivo~
De la amistad
(Michel de Montaigne)
[…] Esa amistad de la que yo hablo es indivisible. Cada uno se da por completo a su amigo hasta tal extremo que no le queda nada que repartir a los demás: le entristece la idea de no ser doble, triple o cuádruple; de no poseer varias almas y varias voluntades para dedicarlas a esa tarea. Las amistades comunes pueden dividirse; puede apreciarse la belleza de uno, el trato agradable en otro, la liberalidad de un tercero, la paternidad en un cuarto, la fraternidad en un quinto y así sucesivamente; mas es imposible que sea doble la amistad que es dueña del alma y la gobierna como soberana absoluta. […]
 
~Entrada~
La musa de las pesadillas
(Laini Taylor)
Tengo poder, pensó, maravillado.
Una vez que los arcos quedaron restaurados, vio al ejército fantasma que esperaba adentro, y le preocupó que Minya reanudara su ataque. Pero no lo hizo. Simplemente se fue.
Aunque Lazlo, en sus corazones, había declarado la guerra a la niña oscura, no era guerrero, y sus corazones no tenían talento para el odio. Mientras la miraba alejarse, tan pequeña y tan sola, un momento de claridad lo sacudió. Quizá Minya fuera salvaje, irredimible, rota sin remedio. Pero si querían salvar a Sarai y a Weep… tenían que salvarla a ella primero.
 
~Plato Fuerte~
Balthazar
(Lawrence Durrell)
El mar tenía una tibieza tentadora después de un día soleado de primavera, y cuando Balthazar subió al bote, se me ocurrió acompañarlo a nado hasta el barco que estaba a menos de doscientos metros de la orila. Así lo hice y me mantuve a flote para verlo trepar la escala. Después izaron el bote.
—Cuidado, que no lo atrape la hélice —me gritó—. Váyase antes de echen a andar las máquinas…
—Sí…
—Espere… antes de irse…
Se metió en un camarote, volvió a salir enseguida y arrojó algo al agua. Sentí a mi lado una leve salpicadura.
—Una rosa de Alejandría —dijo—, de la ciudad que puede ofrecer todo a sus amantes salvo la felicidad —lanzó una risita ahogada—. Désela a la niña.
—¡Adiós, Balthazar!
—¡Escríbame… si se atreve!
 
~Postre~
La milla verde
(Stephen King)
—Las celdas están bastante iluminadas durante toda la noche —dije—. La mitad de las luces de la Milla Verde están encendidas desde las nueve hasta las cinco de la mañana. —Entonces pensé que no tendría la más remota idea de qué estaba hablando; no podía diferenciar la Milla Verde del lodo de Mississippi, de modo que añadí—: Me refiero a las luces del pasillo.
Hizo un gesto de alivio. No estaba seguro de que supiera lo que era un pasillo, pero podía ver las bombillas de doscientos vatios en sus portalámparas de acero.
Aquel día hice algo que no había hecho nunca con un prisionero: le tendí la mano. Ni siquiera hoy sé por qué lo hice. Quizá fuese por la pregunta de las luces. Les aseguro que Harry Terwillinger se quedó de piedra. Coffey me estrechó la mano con sorprendente suavidad; mi mano se perdió en la de él y eso fue todo. Tenía otra polilla en mi frasco asesino y nada más.

Con mis agradecimientos para Nea Poulain, por la idea para el ciclo de entradas "Tinta a la Carta".

sábado, 22 de abril de 2023

Tinta a la Carta CXIV: Merienda en cuatro tiempos

~Aperitivo~
Renace el fénix
(John J. Nance)
—Roy, estoy… petrificada. Han logrado transformar la solvencia en un desastre financiero. Yo preparé este asunto para que tuvieran pagos bajos y alta seguridad y pudieran sobrevivir a tres años de pérdidas cuantiosas.
—Hay más, Elizabeth.
—¿Qué más? —”No es posible”, pensó.
—Si declaran que no hemos cumplido con los pagos, pueden cancelar el arrendamiento de las aeronaves.
Elizabeth escudriñó los ojos de Ron Lamb y vio desesperación y arrepentimiento. Él había cometido un error gigantesco al confiar en la persona equivocada como director financiero y ahora quería que ella resolviera el problema con un movimiento de su varita mágica.
—Elizabeth, sé que es una tarea titánica, y confieso que te presenté un panorama más optimista. En este momento hay casi dos mil personas que trabajan para la compañía y confían en nosotros. Por eso te necesito. Te necesitamos. Por favor, no huyas.
—Está bien, Ron. Lo primero que debemos hacer es modificar el financiamento, pero no será fácil.
 
~Entrada~
El soñador desconocido
(Laini Taylor)
¿La Ciudad Oculta aún estaba en pie? ¿Su gente aún vivía? ¿Qué había ocurrido doscientos años atrás? ¿Qué había ocurrido quince años atrás? ¿Qué poder era capaz de borrar un nombre de las mentes del mundo?
Lazlo quería ir y averiguarlo. Ése era su sueño, audaz y magnífico: ir allá, a medio mundo de distancia, y resolver los misterios por sí mismo.
Era imposible, desde luego.
Pero ¿cuándo eso ha impedido que un soñador sueñe?
 
~Plato Fuerte~
Vida de Pi
(Yann Martel)
Soltó un rugido y arañó el aire. Pero no saltó. Quizás no temiera el mar cuando el hambre y la sed lo llevaran a la locura, pero de momento, tenía que aprovechar el temor que le tenía.
¡PRIIIIII! ¡PRIIIIII! ¡PRIIIIII! ¡PRIIIIII! ¡PRIIIIII! ¡PRIIIIII!
Retrocedió y se tiró al fondo del bote. La primera sesión de adiestramiento había acabado. Había sido un éxito rotundo. Dejé de pitar y me desplomé encima de la balsa, sofocado y agotado.
Y asi acaeció:
Plan Número Siete: Mantenerlo Vivo.
 
~Postre~
Bajo la misma estrella
(John Green)
—¿Qué pasa aquí? —preguntó la mujer de mediana edad un segundo después de que yo hubiera tomado la foto—. ¡Por todos los…!
Se calló.
—Señora —le dijo Augustus saludándola con la cabeza—, un ciego acaba de lanzar huevos al coche de su hija merecidamente. Por favor, entre en su casa y cierre la puerta o nos veremos obligados a llamar a la policía.
La madre de Mónica dudó un momento, pero cerró la puerta y desapareció. Isaac lanzó los últimos tres huevos a toda prisa, uno detrás del otro, y Gus lo acompañó de vuelta al coche.
—Ya ves, Isaac. Si le quitas (ahora llegamos al bordillo) el sentimiento de legitimidad, si le das la vuelta a la tortilla para que crean que están cometiendo un delito por mirar (unos pasos más), les llenas el coche de huevos, se quedarán confundidos, asustados y preocupados, y se limitarán a volver a sus (tienes la manilla justo delante) desesperadas y silenciosas vidas.

Con mis agradecimientos para Nea Poulain, por la idea para el ciclo de entradas "Tinta a la Carta".

sábado, 23 de julio de 2022

Tinta a la Carta CIX: Merienda en cuatro tiempos

~Aperitivo~
Fahrenheit 451
(Ray Bradbury)
Ambos se quedaron mirando el libro que había en la mesa.
—He tratado de recordar —dijo Montag—. Pero, ¡diablo!, en cuanto vuelvo la cabeza, lo olvido. ¡Dios! ¡Cuánto deseo tener algo que decir al capitán! Ha leído bastante y se sabe todas las respuestas, o lo parece. Su voz es como almíbar. Temo que me convenza para que vuelva a ser como antes. Hace solo una semana, mientras rociaba con petróleo unos libros, pensaba: «¡Caramba, qué divertido!»
El viejo asintió con la cabeza.
 
~Entrada~
Noche de Pastel y Marionetas
(Laini Taylor)
Así que aunque podría hacer lo normal y hablarle —“Qué bien tocas el violín, guapo” es una de mis propuestas—, no confío en que mi boca no me traicione silenciándose o frunciendo los labios. Además, siempre hay gente en el teatro, posibles testigos de mi humillación, y es inaceptable. No, debo atraerlo para que salga, como si yo fuera un fuego fatuo, y así internarlo en la profundidad del bosque hasta que esté perdido y condenado. Sin el bosque ni la condena, solo la atracción. Como una venus atrapamoscas que dice: “Soy una flor deliciosa, ven a probarme”, y luego ¡zas! Devorarlo. Sin devorarlo.
Bueno, tal vez solo un poco.
Aquí vamos. Tengo scuppies en el bolsillo y deseo en mi corazón.
Hoy es la noche.
 
~Plato Fuerte~
Salvajes
(A. G. Howard)
A diferencia de mi séquito de las profundidades, no puedo marcharme sin mirar atrás.
Me detengo y observo a través de una nube de un millar de alas que se agitan en el paisaje brillante del horizonte. Siento una presión en el pecho.
Cojo los recuerdos de la mochila. Tres botellas de vidrio ornamentadas: la primera llena de diminutas piedras, la segunda con conchas marina y la última con polvo plateado de estrellas. Al echar un vistazo a las tres, los recuerdos contra los que he estado luchando se abren paso en mi mente, de forma lenta y grácil, como la luz del sol arrastrándose sobre un mundo dormido y silencioso.
 
~Postre~
Agnes Grey
(Anne Brontë)
—Yo creo —dijo ella— que la diversión de un niño pesa bastante más que el bienestar de una bestia sin alma.
—Pero para el bien del niño, no hay que alentarle a que se entretenga con tales diversiones —respondí, tan mansamente como me fue posible, para compensar mi inusitada perseverancia. —“Bienaventurados los misericordiosos, pues ellos alcanzarán misericordia”.
—Oh, por supuesto. Pero eso se refiere a nuestra conducta unos con con otros.
—”El hombre misericordioso tiene misericordia para con su bestia” —me atreví a añadir.
—Me parece que usted no ha dado muestras de tener mucha misericordia —respondió ella, con una risa corta y amarga—, al matar a todos los pajarillos de aquella manera tan espantosa y hacérselo pasar tan mal al querido muchacho, todo por un capricho!
Creí prudente no decir nada más.

Con mis agradecimientos a Nea Poulain, por inspirar el ciclo de entradas "Tinta a la Carta".

miércoles, 13 de julio de 2022

Describiendo a... (CCXLIX)

Título: El soñador desconocido (en el idioma original, Strange the Dreamer).

Autor: Laini Taylor.

Sinopsis: El sueño elige al soñador, y no al revés, y Lazlo Strange, huérfano de guerra y aprendiz de bibliotecario, ha temido siempre que su sueño eligiera mal. [...] Ha estado obsesionado con la mítica ciudad perdida de Weep, pero sería preciso alguien más audaz y valiente que él para cruzar medio mundo en su busca. Entonces se le presenta una asombrosa oportunidad en la persona de un héroe llamado Matadioses y una pandilla de legendarios guerreros, así que Lazlo ha de aprovechar su oportunidad o perderá su sueño para siempre. [...] (Extracto de la solapa de la contraportada de mi ejemplar).

miércoles, 25 de mayo de 2022

Describiendo a... (CCXLVIII)

Título: Noche de pastel y marionetas (en el idioma original, Night of Cake & Puppets).

Autor: Laini Taylor.

Sinopsis: Zuzana podrá ser pequeña pero la timidez no es una de sus características. Su mejor amiga, Karou, la llama "hada rabiosa, "furibunda", y se cuenta por ahí que sus ojos vudú hielan la sangre; incluso su hermano mayor le teme a su mal genio. Solo que cuando se trata del simple hecho de hablarle a Mik, el Chico del Violín, toda esa valentía la abandona. Pero ya estuvo bueno. Zuzana está decidida a conocerlo mejor, y vaya que tiene un plan y una buena dosis de magia. [...] (Extracto de la contraportada de mi ejemplar).

sábado, 22 de agosto de 2015

Tinta a la Carta LXXIX: Merienda en cuatro tiempos

~Aperitivo~
El Proscrito
(Louise Cooper)
—Tú luchaste antes contra el Caos. Incluso el Sumo Iniciado lo reconoció. Sus documentos dicen que desterraste a Yandros…
—Sin embargo, Yandros no acepta fácilmente la derrota —Tarod sonrió débilmente —Como sabes muy bien, a costa mía.
Cyllan se inclinó hacia adelante y le rodeó con sus brazos, y apretó su cuerpo contra el de él.
—Yandros no me preocupa —dijo resueltamente —Es una sombra, y yo no temo a las sombras. Lo único que me importa es que has perdido una parte de ti mismo y quieres recobrarla. Esto es lo que cuenta.
Tarod la miró y alargó una mano para acariciar sus pálidos cabellos.
—¿No temes al ser que podría resultar de ello?
—No —le besó con fuerza —No lo temo.

~Entrada~
Sueños de Dioses y Monstruos
(Laini Taylor)
Eliza levantó los ojos del teléfono, profundamente inquieta. ¿Por qué? ¿Qué querían que viera en la televisión? Ni siquiera tenía una. Gabriel la estaba observando atentamente, y sus miradas se encontraron en el instante en que escucharon el primer grito. Eliza se llevó tal susto que se levantó de la silla de un salto. Desde algún lugar de la calle llegó un grito prolongado, ininteligible. ¿O fue dentro del edificio? Sonó con fuerza. Era dentro. Un momento. Aquello era otra persona. ¿Qué demonios estaba ocurriendo? La gente estaba gritando de… ¿miedo?, ¿alegría?, ¿terror? Y entonces el teléfono de Gabriel empezó a vibrar también, y el de Eliza recibió una repentina serie de mensajes: bzzz bzzz bzzz bzzz bzzz. De amigos esta vez, incluido Taj, desde Londres, y Catherine, que estaba haciendo trabajo de campo en Sudáfrica. Las palabras variaban, pero todos eran una versión de la misma inquietante orden: “Enciende la televisión”.
“¿Lo estás viendo”?
“Despierta. Televisión. Ahora”.

~Plato Fuerte~
El gran Gatsby
(Francis Scott Fitzgerald)
—¿Quiere acompañarme, camarada? Iremos por el Sound, cerca de la playa.
—¿A qué hora?
—A la que mejor le convenga.
En la punta de la lengua tenía preguntarle su nombre cuando Jordan me miró y sonrió.
—¡Qué…! ¿Te diviertes ahora?
—Infinitamente más —de nuevo me volví a mi vecino —Para mí esta es una fiesta algo rara; ni siquiera he visto al anfitrión. Vivo allí —con la mano hice un gesto en dirección al invisible cerco —y Gatsby me envió el chofer con una invitación.
Mi interlocutor me contempló como si no acabara de entenderme.
—Soy Gatsby —exclamó de repente.

~Postre~
Cuentos selectos
(Mark Twain)
—Aquí estoy, como había prometido. Creí sus afirmaciones, cedí a sus importunidades, y dije que fijaría una fecha. Será el primero de abril, a las ocho de la mañana. Y ahora, ¡márchese!
—Oh, querida mía, si la gratitud de toda una vida…
—Ni una palabra más. Evíteme su presencia y cualquier tipo de contacto antes de ese momento. No…, no suplique. Así es como ha de ser.
Cuando se hubo marchado, Rosannah se dejó caer exhausta en una silla, pues el largo asedio de congojas que había tenido que sufrir la había dejado sin fuerzas. En ese momento dijo:
—¡De qué poco ha ido…! Si el momento fijado hubiese sido una hora antes… ¡Oh, qué horror, me he salvado por los pelos! ¡Y pensar que había llegado a creer que amaba a este monstruo traicionero; fraudulento y mentiroso! ¡Oh, se va a arrepentir de su infamia!

Con mis agradecimientos para Nea Poulain, por la idea para el ciclo de entradas "Tinta a la Carta".

sábado, 20 de junio de 2015

Tinta a la Carta LXXIV: Merienda en cuatro tiempos

~Aperitivo~
El Iniciado
(Louise Cooper)
[…] Pensó que, retorciendo sigilosamente las manos detrás de la espalda, podría desatarse; el que le había maniatado lo había hecho descuidadamente, y las cuerdas se estaban aflojando… Los últimos rezagados estaban entrando ahora en el Palacio de Justicia y, en la confusión reinante, nadie le prestaba atención. Un esfuerzo más… y su mano izquierda quedó libre. Las puertas se estaban cerrando; sólo tenía un momento para…
Con una rapidez y una agilidad que pilló a sus capturadores por sorpresa, el muchacho corrió hacia la puerta. Oyó que alguien le gritaba; una mano quiso detenerle, pero la esquivó y, a trompicones llegó a la escalinata. Su propio impulso le hizo caer y, al levantarse, el Warp rugió sobre su cabeza.
Las siluetas de las casas, las embarcaciones y el muelle se confundieron en un caos inverosímil de colores y ruido. Le pareció que el suelo se hundía bajo sus pies, y que el cielo caía sobre él, escupiendo lenguas negras y brillantes. Entonces, con un ruido ensordecedor, el mundo estalló en la imagen de una estrella de siete puntas que resplandeció en su mente antes de…
Nada.

~Entrada~
Días de Sangre y Resplandor
(Laini Taylor)
Y entonces, entre una llamarada de la hoguera del campamento y la siguiente, llegaron ellos. Pesadillas. Salvadores. Llegaron desde arriba, y el primer pensamiento confuso de los tratantes fue que los refuerzos habían llegado, pero no se trataba de serafines. Alas y gritos, cuernos afilados, cornamentas, colas como látigos y encorvados hombros de oso. Cerdas, garras.
Espadas y colmillos.
Ningún ángel sobrevivió.
Los esclavos liberados se fundieron con el paisaje, arrastrando las espadas y hachas —y sí, los látigos— de sus captores. En el futuro, resultaría más difícil someterlos.
Todo quedó en calma. Allí también se dejó un mensaje garabateado con la sangre de la masacre —las mismas palabras que se encontrarían en numerosos escenarios parecidos en los días venideros—.
«NOS HEMOS ALZADO», decía. «AHORA LES TOCA A USTEDES MORIR».

~Plato Fuerte~
El Incinerador
(Tami Hoag)
Consciente de que la víctima merecería más de un minuto y medio de atención en las noticias de las seis, Kate no pudo menos que preguntarse cuántas prostitutas muertas habrían hecho falta para que Ted Sabin reaccionara de aquel modo. Sin embargo, contuvo la lengua, asintió con la cabeza e intentó hacer caso omiso del miedo que le atenazaba el estómago.
No era más que otra testigo, se dijo. Un caso como cualquier otro. Vuelta a la normalidad, los entresijos cotidianos de su trabajo.
«Y una mierda.»
La hija de un multimillonario, un caso repleto de connotaciones políticas, un asesino en serie, un agente de Quantico. Alguien de la Unidad de Apoyo a la Investigación, concretamente. Esperaba que ese alguien no hubiera estado allí cinco años atrás…, si bien sabía que esa era una esperanza bastante vana.
De repente, Las Vegas ya no le parecía una opción tan terrible.

~Postre~
La princesa prometida
(William Goldman)
—Soy tu príncipe y no soy tan malvado… ¿cómo es posible que prefieras morir antes que casarte conmigo?
—Porque el matrimonio supone que se ha de amar, y el amor no es un pasatiempo en el que yo destaque. Lo intenté una vez y acabó mal, y he jurado que jamás amaría a otro.
—¿Amor? —dijo el príncipe Humperdinck —¿Quién ha hablado de amor? Yo no, te lo aseguro. Verás, el trono de Florin debe contar siempre con heredero. Y ése soy yo. Cuando muera mi padre, no habrá heredero, sólo un rey. Ése soy yo otra vez. Cuando eso ocurra, me casaré y tendré descendencia hasta que nazca un varón. O sea que te quedan dos alternativas, casarte conmigo y convertirte en la mujer más rica y más poderosa en miles de kilómetros a la redonda, y regalar pavos para Navidad y darme un hijo varón, o bien, puedes morir de terribles dolores en un futuro muy cercano. Decídete.
—Nunca os amaré.
—Aunque me dieras tu amor, no lo querría.
—Entonces, no faltaba más, casémonos.

Con mis agradecimientos para Nea Poulain, por la idea para el ciclo de entradas "Tinta a la Carta".

miércoles, 13 de mayo de 2015

Describiendo a... (CXV)

Título: Sueños de Dioses y Monstruos (en el idioma original, Dreams of Gods and Monstruos).

Autor: Laini Taylor.

Sinopsis: [...] La joven Karou ha tomado el control sobre la rebelión quimérica y ahora el futuro de su raza depende de ella, si es que aún queda futuro para las quimeras en Eretz, una tierra asolada por la guerra. Pero cuando el brutal ejército de serafines de Jael traspasa al mundo humano, lo impensable se convierte en esencial: Karou y Akiva tendrán que unir sus ejércitos para luchar contra un enemigo común. Esta unión de ambos ejércitos es una versión alterada de su antiguo sueño, donde ángeles y quimeras conviven juntos, en paz. Pero ¿habrá lugar en este nuevo mundo para el imperdonable amor entre un ángel y un demonio? [...] (Extracto de la solapa de la portada de mi ejemplar).

miércoles, 6 de mayo de 2015

Describiendo a... (CXIV)

Título: Días de Sangre y Resplandor (en el idioma original, Days of Blood and Sparlight).

Autor: Laini Taylor.

Sinopsis: La estudiante de Arte y aprendiz de monstruos, Karou, tiene por fin las respuestas a las preguntas que se lleva haciendo desde niña: por fin sabe quién es y, sobre todo, qué es. Pero junto a esta verdad ha conocido otra mucho más dolorosa: el ser al que ama es su peor enemigo, responsable de la traición más terrible y del dolor de todo un mundo. [...] Mientras Karou y sus compañeros construyen un ejército quimérico en un mundo de polvo y estrellas, Akiva lleva a cabo otro tipo de batalla, la de su redención, la búsqueda de esperanza. Pero ¿puede la esperanza surgir de las cenizas de un sueño roto? (Extracto de la solapa de la portada de mi ejemplar).

miércoles, 29 de abril de 2015

Describiendo a... (CXIII)

Título: Hija de Humo y Hueso (en el idioma original, Daughter of Smoke and Bone).

Autor: Laini Taylor.

Sinopsis: Karou es una estudiante de arte de diecisiete años que vive en Praga. Pero ese no es su único mundo. A veces, Karou desaparece en misteriosos viajes para realizar los encargo de Brimstone, el monstruo quimera que la adoptó al nacer. [...] De pronto, empiezan a aparecer marcas de manos [...], señal de que la familia de Karou corre grave peligro. Karou tratará de cruzar al mundo quimérico [...], pero es perseguida por los serafines. Entre ellos se encuentra Akiva, un ángel arrebatadoramente hermoso al que Karou está unida de una forma que ni ella misma puede imaginar. (Extracto de la solapa de la portada de mi ejemplar).

sábado, 20 de diciembre de 2014

Tinta a la Carta LXIX: Merienda en cuatro tiempos

~Aperitivo~
Del amor y otros demonios
(Gabriel García Márquez)
La trenza mal prendida se desenrolló casi hasta el piso. La tornera no creyó que fuera natural. El marqués trató de enrollarla. La niña lo apartó, y se la arregló sin ayuda con una habilidad que sorprendió a la tornera.
«Hay que cortársela», dijo.
«Es una manda a la Santísima Virgen hasta el día que se case», dijo el marqués.
La tornera se inclinó ante la razón. Tomó a la niña de la mano, sin darle tiempo para una despedida, y la pasó por el torno. Como el tobillo le dolía al caminar, la niña se quitó la chinela izquierda. El marqués la vio alejarse, cojeando del pie descalzo, y con la chinela en la mano. Esperó en vano que en un raro instante de piedad se volviera a mirarlo. El último recuerdo que tuvo de ella fue cuando acabó de atravesar la galería del jardín, arrastrando el pie lastimado, y desapareció en el pabellón de las enterradas vivas.

~Entrada~
Hija de Humo y Hueso
(Laini Taylor)
—No conozco muchas reglas para regir la vida —había afirmado —Pero te enseñaré una muy sencilla. No metas en tu cuerpo cosas innecesarias. Nada de venenos ni de productos químicos, tampoco gases, tabaco o alcohol, ningún objeto afilado ni agujas prescindibles (drogas o tatuajes) y, por supuesto… ningún pene innecesario.
—¿Penes innecesarios? —había repetido Karou, encantada con la expresión a pesar de su dolor —¿Existe alguno que sea necesario?
—Cuando aparezca el adecuado, lo sabrás —había añadido Brimstone —Deja de desperdiciar tu vida, niña. Espera a que llegue el amor.

~Plato Fuerte~
La Encantadora
(Michael Scott)
—No necesitamos a nadie, hermanita —dijo Josh —En realidad, nunca hemos necesitado a nadie más. Haremos lo que consideremos más correcto. No lo que Isis y Osiris quieran. Somos poderosos, puede que más poderosos de lo que ellos creen.
Sophie asintió, mostrando así su acuerdo.
—¿Cómo ha dicho Osiris? «En este momento y lugar de la historia son las personas más valiosas y fundamentales de todo el mundo.»
—Oh, creo que somos más importantes que eso —bromeó Josh —Somos otra de las variables que han olvidado tener en cuenta.
—Una variable incontrolable.

~Postre~
La maldición de Odi
(Maite Carranza)
—La información que me acaba de llegar es muy importante. Escuchadme bien. Me dicen que Anaíd ha conseguido burlar la vigilancia de las guardianas del Teide y ha penetrado en el cono del volcán. Para todas aquellas que desconozcan el significado, os lo resumiré.
Criselda miró con lástima a Selene antes de continuar.
—Anaíd ha entrado en el Camino de Om, el camino que conduce al reino de los muertos. La maldición afirma que los muertos no le permitirán salir con vida. La elegida, traidora o no, está condenada a morir.
Selene, sin poder remediarlo y a pesar de la premura de Karen en atenderla, cayó al suelo desvanecida.

Con mis agradecimientos para Nea Poulain, por la idea para el ciclo de entradas "Tinta a la Carta".